Poema nº 2: “En el preciso instante” de Billy Collins

POEMA Nº 2

EN EL PRECISO INSTANTE 

BILLY COLLINS

Era un día de junio, lleno de césped y cielo,
la clase de día que no te deja opción
más que desabrocharte la camisa
y sentarte afuera en una áspera silla de madera.
 
Y si un vaso de refresco de té y un volumen
de poesía del siglo diecisiete
con una tapa azul oscura están a mano,
entonces la imagen difícilmente puede mejorarse
 
Recuerdo una mosca que no paraba de posarse en mi muñeca,
y dos mariposas negras
con lunares blancos y rojos en las alas
pululando alrededor de mi cabeza en el aire fúlgido.
 
Podía sentir que el día se ofrecía a mí,
y no deseaba nada más
que existir en el preciso instante ¿pero qué instante?
No ése, ni aquél, ni aquél,
 
ni ninguno de esos que se escabullían
parecían perfectamente adecuados para mí.
Además, estaba demasiado contrariado con preguntas
sobre el pasado y su alta y escurridiza hermana, el futuro.
 
¿Qué camposanto albergaba los huesos de George Herbert?
¿Por qué la mujer de John Donne murió tan joven?
Y más acuciante,
¿qué podríamos servirles a los gemelos vegetarianos
que iban a venir a cenar esa noche?
 
¿Cómo iba a saber que traerían sus propias uvas?
¿Y por qué el conductor de esa furgoneta
bajaba volando por la carretera en dirección a la vía de tren abandonada?
 
Y de esta manera los impagables instantes del día
se desperdiciaron uno a uno
o más probablemente mil por vez.
como dilema y vana interrogación.
 
Todo lo que deseaba era ser un guisante de ser
dentro de la verde vaina del tiempo,
pero eso no iba a ocurrir hoy,
tuve que reconocérmelo a mí mismo
 
Mientras cerraba el libro delante
del mismo Thomas Traherne y volvía a la casa
donde encendí una llama bajo el puchero
lleno de huevos morenos que flotaban,
 
Y, mientras hervían en las burbujas,
me quedé mirando fijamente al pequeño espejo oval del lavabo
para ver si ese maniático cristal
tenía hoy algo especial que contarme.
 
 Billy Collins (1941)
Lo malo de la poesía y otros poemas (2005)

Descubrí la poesía de Billy Collins a raíz de un artículo en Babelia donde se reseñaba la publicación del libro al que pertenece este poema y que es, que yo sepa, la primera traducción al castellano de la obra de este poeta norteamericano. Me gusta Billy Collins, me gusta su búsqueda zen del instante — que no deja de ser un tempus fugit latino—, como en este poema, y su deriva lírica aparentemente sin sentido, parecida a la prosa zombi de Ashbery, pero menos extrema. Collins expresa como pocos el placer de leer, de escribir, de escuchar música o de mirar tranquilamente por la ventana. Me gusta que en sus poemas se acerque demasiado a lo prosaico y a lo cotidiano y se mantenga ahí, en el filo, titubeando entre lo sublime y lo banal. Me impresiona que sea uno de los poetas más leídos de Norteamérica —de la salvaje Norteamérica— no por el número de ejemplares que vende —impresionante para la poesía— sino porque su poesía es comprendida por muchos. Es un poeta de mayorías, pero no es sentimental, ni fácil — en el mal sentido de la palabra—, simplemente, se hace entender.  Este afán de ser comprendido se manifiesta en su proyecto poético: Poetry 180 donde, a través de una página web, ofrece un poema diario para ser leído en las aulas de los institutos americanos de secundaria.

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Si os ha gustado el autor y queréis leer más, estas son las obras publicadas en español

  • Lo malo de la poesía y otros poemas (Editorial Bartleby, 2007)
  • Navegando a solas por la habitación (Editorial DVD, 2007)

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Malos tiempos para la lírica- Poema 2