Archivo de la categoría: “Leer juntos Miguel Catalán”

Leer Juntas/Juntos en el IES Miguel Catalán

¿Os apetece leer con nosotras/os?

En la Biblioteca del IES Miguel Catalán llevamos varios años organizando un Club de lectura dentro del programa de innovación Leer Juntos. Cualquier miembro de la comunidad educativa del centro puede participar y nos encantaría contar este año con vosotros/as.

Actualmente el grupo está constituido fundamentalmente por madres, padres y profesoras, pero estaremos encantadísimas/os de contar con alumnos y alumnas del Centro. Hay que advertir, sin embargo, que este grupo, por la selección de lecturas que se realiza, está pensado especialmente para alumnos a partir de 4º ESO y Bachillerato.

¿Cómo puedo participar?

Para formar parte del club solo hay que mandar un correo a la dirección biblioteca@ies-mcatalan.com indicando el nombre y apellidos, así como el NIF y si eres padre, madre, alumno, alumna o profesor, profesora.

Los datos que recogemos son para cumplimentar los documentos del programa institucional en que se inscribe el Club; pero no hay problema en incorporarse al club sin haberse inscrito antes o incluso a mitad de curso.

¿Cómo funciona nuestro grupo de lectura?

La mecánica del club es bien sencilla: proponemos una lectura y proporcionamos una pequeña información acerca del autor y la obra. Cada uno lee el libro en su casa y nos vemos al cabo de un mes en la Biblioteca para comentar nuestras lecturas mientras tomamos un té y unas pastas.

Si queréis echar un vistazo a lo que hemos leído otros años para haceros a una idea, podéis consultar en la galería de imágenes. También podéis leer la documentación vinculada a estos libros que aparece en el menú desplegable de la cabecera.

¿CUÁNDO Y DÓNDE NOS REUNIMOS?

Las reuniones se celebran siempre en lunes, a las 19.00 en la Biblioteca del Centro. Este año nos reuniremos con este calendario:

 

 

 

 

 

 

 

 

 

MÁS INFORMACIÓN…

Toda la información del grupo aparecerá en este blog, en el Twitter del IES @iesmcatalanzgz, en el Twitter de la Biblioteca: @bibliomcatalan y en el Facebook de la Biblioteca: @bibliotecamcatalan. ¡Seguidnos!

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Las madres negras de Patricia Esteban: nuestra última lectura del curso

 

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El próximo lunes, 6 de mayo, será nuestra última reunión de este curso. Comentaremos la novela Las madres negras de Patricia Esteban y tendremos además la ocasión de charlar con la autora sobre su obra.

Susana Andrés nos presentó el pasado 8 de abril la obra de Patricia Esteban. Esto fue lo que nos contó:

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Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) profesora de Lengua y Literatura y columnista en Heraldo de Aragón. Ha publicado hasta el momento tres libros de cuentos. El primero de ellos, Manderley en venta (2008), obtuvo el Premio de Narración Breve de la Universidad de Zaragoza en 2007 y fue seleccionado en el V premio Setenil, como uno de los diez mejores libros de relatos editados en España en el año 2008. Su segundo libro, Abierto para fantoches (2008), ganó el XXII Premio de Narrativa Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal y ha sido elegido como lectura de la Guía de Verano del Seminario de Bibliotecas Escolares de Zaragoza 2009. Ambos van a ser reeditados conjuntamente este año por Páginas de Espuma. En 2010 publica su tercer libro de cuentos, Azul ruso, en la Editorial Páginas de Espuma, que también estuvo seleccionado como uno de los candidatos al premio Setenil.

9788483931639_04_h.jpgEn 2012 publica el libro Casa de muñecas, cien microrrelatos distribuidos por las distintas estancias de una siniestra casa: el cuarto de los juguetes, la cocina, el baño, la biblioteca, la cripta, entre otras. En ellas se ocultan los anhelos más infantiles junto con los miedos más profundos. Todos ellos magníficamente ilustrados por Sara Morante (Torrelavega, 1976).

Además de estas publicaciones individuales, sus cuentos han sido antologados en volúmenes temáticos como Vivo o muerto (2008), Perturbaciones (2009) o 22 escarabajos (2009), y en antologías como Pequeñas Resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010) Cuento español actual (1992-2012) (Cátedra, 2013) o Madrid Negro (Siruela, 2016).

En 2017 ganó el Premio Dos Passos con su primera novela, Las madres negras, objeto de nuestra lectura.

Recientemente ha publicado en la antología Vuelo de Brujas de Apache libros (lo presentó en Zaragoza el día 23 de marzo) y mañana, día 9 de abril, presentará Fondo de armario, publicado por editorial Contraseña, una recopilación de sus columnas en el Heraldo de Aragón.

LAS MADRES NEGRAS

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La casa Winchester

Las madres negras es su primera novela con la que ha ganado la cuarta edición del Premio Dos Passos. En ella, Patricia Esteban Erlés nos adentra en San Vela, una mansión laberíntica inspirada en la casa Winchester que, reconvertida en orfanato, sirve de hogar a un grupo de huérfanas, niñas tullidas, desamparadas, abandonadas, que malviven en ella bajo la supervisión de la cruel hermana Priscia y el resto de las madres negras. Mida, Moira, las siamesas Lavinilea, Pola, etc. nos van contando su historia hasta la llegada al convento en los diversos capítulos, cada uno de ellos con una unidad que los acerca al cuento, y cuyo eje común es ese escenario gótico y siniestro, esa casa con voz propia y sentimientos que se convierte en un personaje más de la novela.

En cuanto a esta estructura, la autora comenta: “Surgió cuando encontré el cuartel general, el palacio del horror en el que debían confluir todas las historias de las que hablas. Llevaba tiempo imaginando niñas, “niñas tontas”, desvalidas y frágiles como Los niños tontos de Ana María Matute. Venían, me hacían conocer parte de su vida y no sabía cómo hacer que se quedaran. Esas pequeñas chiquillas, condenadas por el azar, por un destino cruel, tan diferentes y parecidas entre sí, pudieron regresar cuando me salió al paso la historia de la casa Winchester, esa mansión enloquecedora en la que la viuda del fabricante de rifles se encerró para huir de los espíritus de cada hombre muerto por el balazo de un arma de fuego. Los espectros de cada soldado, de cada indio asesinado la perseguían, según le dijo una médium, y Sarah Winchester se enclaustró en una casa que al principio solo tenía ocho habitaciones, pero que fue agrandando para esconderse mejor de sus fantasmas a lo largo de 40 años. La historia es fascinante y entonces supe que debía usarla para edificar mi Santa Vela. No seguí un planteamiento lineal, preferí contar la vida previa de las niñas, su llegada al convento, para intentar que el componente azaroso de su encierro se advirtiera. Me parece que uno de los temas de la novela es el destino y su facilidad para atrapar a seres muy distintos, que nunca hubieran podido coincidir en el mismo lugar sin su ayuda.”2

La idea de la novela le surgió a la autora, según ella misma ha contado: “[…] casi del tirón, mientras leía el prólogo a La maldición de Hill House, de Shirley Jackson, editada por Valdemar. En ese estudio introductorio se mencionaba la importancia que tenían para Jackson las casas, una obsesión que comparto con ella porque no entiendo las historias sin el espacio como parte activa en ellas, como creador de la atmósfera precisa de cada una. […] Creo que esta novela puede definirse como una fábula sobre la lucha del Bien y el Mal, un recordatorio de cualquier sociedad en la que el poder es ejercido desde el abuso y la negligencia. También como un homenaje a la literatura en el que recuerdo a muchos de los autores y autoras que han sido determinantes para mí.”3

En cuanto a la influencia de otros autores, además de la propia Shirley Jackson, a la que dedica la novela, ha nombrado Los niños tontos de  Ana María Matute. Se trata de una colección de cuentos protagonizados por niños, de ahí el título, pero no es literatura infantil, pues temas como la muerte o la crueldad están presentes en todos ellos. El calificativo de tontos hace referencia a su condición de marginados del mundo tanto adulto como infantil, por diferentes motivos; entre ellos la deformidad física, la enfermedad y la diferencia de clase social. Así son también las huérfanas de Santa Vela.

Otro autor admirado por Patricia Esteban y del que también encontramos ecos en Las madres negras es Ray Bradbury. De él dice: “Siempre que leo un párrafo de Bradbury deseo ponerme a escribir enseguida. Me fascina su poder para utilizar el lenguaje, la plasticidad de sus cuentos, esa creación de mundos singulares que tiene su origen en una intuición de las posibilidades que brinda la palabra.”2

De las autoras españolas que la inspiran, además de Matute, podríamos mencionar  la obra de Cristina Fernández Cubas, sabia en la creación de atmósferas y de personajes inquietantes. Sin duda, Patricia Esteban Erlés es también una maestra en esto.

Por último, cabe señalar la impronta de los cuentos populares que vemos en alguno de los capítulos como, por ejemplo, Caperucita roja y el lobo, que tienen una nueva vida en el mundo y el paisaje de Santa Vela.

Por lo que respecta al estilo, la autora le da más importancia a la forma que al contenido. Según ella, hay cuatro o cinco grandes temas que son los que nos interesan como seres humanos y como autores. “Solo el lenguaje, la forma en que tejemos esas historias, nos permite ser distintos, contar nuestra historia de un modo vedado a los demás.”3 Esta forma de contar ya ha recibido el calificativo de erlesiano, porque, está claro, que nos encontramos ante una autora con una voz propia, un mundo propio que merecía una denominación para definirlo.  En cuanto a los temas, son los mismos que ya encontramos en sus libros de cuentos: la monstruosidad como concepto mutante, las relaciones humanas, la locura, la infancia, la crueldad, la casa, no como refugio, sino como lugar inquietante, etc.

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Jeff Bridges, el dios “inmortalmente aburrido” en el que se inspiró Patricia Esteban

Ya para terminar, quisiera referirme brevemente a mi personaje favorito de la novela: Dios. Un Dios, aburrido inmortalmente, que pasa el tiempo jugando con las internas como si fueran sus títeres y cuya traviesa intervención desatará la tragedia en el orfanato. El capítulo que le dedica Patricia es, para mi gusto, brillante. El actor Jeff Bridges ha sido, según su propia confesión, la inspiración para crearlo.

“Un libro es una casa vacía que se llena de gente, una fiesta en la que te miran y tú miras. Escribes porque quieres que a tu fiesta vaya todo el mundo, y beban y te amen, aunque luego debas recoger los añicos de todas las copas rotas, aunque se acabe pronto, demasiado pronto, el vino que necesitarás en tu próxima soledad.”

Patricia Esteban Erlés

 

El camino del tabaco de Erskine Caldwell

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El pasado 11 de marzo nos reunimos de nuevo en el grupo de lectura “Leer Juntos-Miguel Catalán” para comentar La uruguaya de Pedro Mairal. Como siempre, antes de comentar esta lectura, propusimos la siguiente. En este caso, Carmen Delgado nos propuso leer El camino del tabaco del autor estadounidense Erskine Caldwell.

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Esrkine Caldwell nació en 1903 en la Georgia atrasada y pobre en la que discurre la mayoría de sus libros. Su madre fue maestra y su padre un pastor presbiteriano que cambiaba frecuentemente de destino, por lo que durante su infancia y primera adolescencia recorrió gran parte del estado de Georgia, escuchando muchos de los sermones de su padre. En sus novelas  no habla de oídas: tierra y sermones están reflejados en sus mejores obras (El camino del tabaco, La parcela de Dios y El Predicador, de 1932, 1933 y 1935 simultáneamente).

A los 14 años se marchó de casa y durante unos años llevó una vida errabunda, como casi todos los escritores del Sur, alternando trabajos muy diversos: obrero en una serrería, peón agrícola, futbolista, tramoyista, guionista de cine y periodista inevitablemente). No llegó a concluir sus estudios universitarios y pronto centró su carrera en la escritura y el periodismo. Contado todo con sarcasmo en sus memorias (Llamadlo experiencia, 1951)

Estamos ante un autor realmente prolífico que entre 1929 y 1987 publicó más de cincuenta obras. Y se siente a sus anchas en este ambiente de sus primeras narraciones, rural, empobrecido y también brutal, en el que los personajes no quieren trasladarse a la ciudad. Quizá por ello fracase  al intentar cambiar su ubicación a la gran urbe.

La obra de Caldwell ha caído en el olvido y hoy apenas se le recuerda, a pesar de que durante la década de los 30 fue el autor más vendido del mundo. Su nombre se menciona junto  a otros grandes escritores del Sur (Faulkner, Steinbeck, Dos Passos) aunque su reputación nunca ha estado al nivel de dichos autores.

Con motivo de su fallecimiento en 1987, Rafael Conte publicó en El  País un artículo conmemorativo (“La fuerza del testimonio”) en el que hace hincapié en la difusión que tuvo en España. Caldwell no fue conocido hasta después de la guerra, pero la censura franquista no toleró la sexualidad explícita ni la crítica a la religión de algunos de sus libros, precisamente los mejores. El camino del tabaco y La parcela de Dios vieron la luz en Argentina. Con el tiempo dejó de ser un escritor comprometido, entre otras cosas porque el mercado imponía la vuelta al intimismo y aunque nunca perdió su fuerza, ni la grandeza de sus diálogos (que nos permiten entender lo que está pasando) ni el sentido del ritmo  y siguió siendo siempre testigo de su tierra, a partir de la década de los cuarenta fue cayendo en el olvido.

EL CAMINO DEL TABACO. 1932. OTRA NOVELA INCÓMODA.

La trascendencia de esta novela la avalan los dieciocho millones de ejemplares vendidos hasta 1940, la adaptación teatral en Broadway y la versión cinematográfica (o traición cinematográfica) de John Ford en 1942.

Todo este éxito no quiere decir que no sea una novela incómoda, y más para el lector actual: no tiene personajes con los que empatizar, ni intriga ni prosa brillante. Es una novela muy desnuda que refleja un panorama desolador de la vida rural de Georgia tras la crisis del 29.

Caldwell nos lleva a observar unos pocos días de la vida de los Lester, familia del sur de Georgia, arruinada (ruina en la que pone mucho empeño)  tras siete años sin cultivar los campos y que se resiste a abandonar el campo y marchar a la ciudad, con la esperanza del cabeza de familia, Jeeter, de que el campo, con la ayuda de la gracia divina, vuelva a germinar.

La novela presenta uno de los comienzos (unas cincuenta páginas) más subyugantes de la literatura, que contrasta con un final casi de compromiso: Lov, yerno de Jeeter, casado con su hija Pearl (12 años) y uno de los pocos varones con trabajo remunerado, regresa a casa tras la compra de un saco de nabos. Tiene que hablar con su suegro pero teme parar por su casa por miedo a que esa manada de lobos hambrientos le robe el saco.

La familia Lester  está compuesta por Jeeter, el cabeza de familia, Ada, su mujer, con la que ha tenido diecisiete hijos y a la que solo el hambre ha hecho hablar, Ellie May, de 18 años, mujer hermosa pero que espanta por su labio leporino, Dude, de 16 años y con las facultades intelectuales algo disminuidas y la abuela, que se arrastra al bosque en busca de raíces que comer.  Familia marcada por hambre vieja.

Para José María Merino, en un artículo publicado en Revista de libros, la novela no parece haber partido de ningún plan previo, aunque la división en capítulos parece unificarla: los capítulos I –VI no necesitarían ninguna división independiente, ya que tratan el mismo asunto (Lov con sus nabos frente a la casa de los Lester) sin rupturas temporales ni cambios en la perspectiva. Dentro de este bloque, los capítulos V y VI amplían los acontecimientos y cambian levemente el punto de vista. En el capítulo V la cámara enfoca a Jeeter devorando los nabos en el bosque y posteriormente entra en escena la predicadora Bessie, pieza fundamental para lo que se narra a continuación. Los capítulos VII y VIII nos dan información breve pero sustanciosa sobre la familia Lester: su decadencia, la dispersión de sus hijos, sus lacras y sus miedos, enmarcado en la miseria material y social de la Gran Depresión, agravada por el fenómeno Dust Bowl.  Los capítulos IX y XVI dan cuenta de la boda entre Dude y Bessie, el viaje con Jeeter a la gran ciudad hasta que llegamos a la conclusión final, algo forzada, que abarca los capítulos XVIII al XIX.

La obra, marcada por el hambre de la Gran Depresión nos lleva a preguntarnos por la situación que abocó  a que personas reales se conviertan en los personajes esperpénticos que son los Lester.

Cuando en 1928 Valle habló de las tres formas que tiene el autor de ver a sus personajes (de rodillas, de pie, en el aire) no pudo hablar de El camino del tabaco, que se acerca mucho a la tercera forma. Es narrador sale de escena y muestra una familia desnortada, abúlica, mezquina y malvada. El aparente humor con que son tratados es un humor muy serio e impregna toda la novela.

Como lectores, miembros de la sociedad de bienestar, nos cuesta situarnos (como cuestan todos los esperpentos) ante este tipo de personajes tan embrutecidos y tenemos que esforzarnos para no dejarnos llevar por el asco.

Caldwell no nos ayuda a entenderlos mejor: dice qué hacen, qué dicen  (especialmente qué dicen) y los sitúa entre humanos y animales, dejando entrever que siempre fueron igual de bestias. Y ello porque la pobreza no dignifica, como predican sus predicadores ni los pobres son bienaventurados. No es de extrañar que Caldwell fuera anatemizado en todas las bibliotecas públicas del sur de Georgia.

Cuando hambre y pobreza se cronifican en gentes que no tienen ni fuerza, ni ganas ni inteligencia para luchar contra ellas y autores como Caldwell están ahí para regístralo, nacen novelas del estilo El camino del tabaco.

NUESTRA PRÓXIMA REUNIÓN SE CELEBRARÁ EL PRÓXIMO 8 DE ABRIL A LAS 19.00 EN LA BIBLIOTECA. ¡OS ESPERAMOS!

La uruguaya de Pedro Mairal

Lauruguaya_indienauta1.jpgUn poco tarde, pero aquí va la próxima lectura del Leer Juntos Miguel Catalán. En esta ocasión para leer  La uruguaya de Pedro Mairal propusimos un modelo algo distinto en el material que facilitamos y recordad que nos reuniremos el próximo 11 de marzo para comentar la novela:

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Si queréis escuchar la playlist de La uruguaya, lo podéis hacer aquí:

Y si tenéis curiosidad sobre la frase “Tiranos, temblad” que aparece en el libro, seguro que sabéis que es una de las frases del himno nacional de Uruguay:

Aunque en realidad en el libro Pedro Mairal se refiere al programa Tiranos temblad:

Las esposas de Los Álamos de Tarashea Nesbit: nuestra próxima lectura

 

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El pasado lunes nos reunimos en el club de lectura para comentar La sonrisa de Mandela de John Carlin. Como en otras ocasiones, presentamos la siguiente lectura. En esta sesión una de las miembros del grupo de lectura, Rosa Tejedor, propuso la lectura de Las esposas de Los Álamos y nos explicó de manera magistral algunas de las cuestiones científicas y técnicas con las que están relacionados algunos de los aspectos del libro.

Esta es el material que nos preparó Rosa y a la que agradecemos enormemente su esfuerzo y su colaboración:

TARASHEA NESBIT (1981)

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TaraShea Nesbit nació en 1981 en Dayton, Ohio, una sede menos conocida que Los Álamos del Proyecto Manhattan, pero igualmente secreta. Es profesora (Assistant profesor) de ficción y no ficción en la Universidad de Miami en Ohio.

En este vídeo podéis encontrar información sobre el libro y su autora:

Las esposas de Los Álamos, TaraShea Nesbit from El Cuarto de las Maravillas on Vimeo.

La ecuación de Einstein, propuesta en 1905, relaciona la masa y la energía de forma directa (E=mc2), siendo la constante de proporcionalidad la velocidad de la luz (c=300.000.000 m/s) al cuadrado. De esta forma, Einstein estableció que todo proceso que transcurre con una variación de energía lleva asociado un cambio de masa.

Masa y energía son manifestaciones de una misma cosa”, A. Einstein.

Es necesario relacionar la ecuación de Einstein con otros descubrimientos, también de principios del siglo XX, para comprender sus implicaciones y posibilidades. El descubrimiento de la radiactividad por parte de Becquerel y los trabajos derivados de este fenómeno realizados por Pierre y Marie Curie pusieron de manifiesto que existen procesos de transformación de la materia en los que la variación de la masa es significativa y, por tanto, el intercambio de energía con el entorno enorme. En 1938 Hahn y Strassman, con la colaboración de Meitner, bombardearon uranio con neutrones obteniendo elementos más ligeros que el uranio. Casi inmediatamente, Meitner y Frisch explicaron teóricamente este proceso, que se denominó fisión nuclear. El contexto histórico de estos descubrimientos, cercanos al inicio de la II Guerra Mundial, determinó que la primera aplicación directa de una reacción nuclear fuera un arma.

La entrega a Roosevelt de la carta Szilard-Wigner, firmada por Einstein, en la que informaban de la posibilidad de fabricar armas basadas en reacciones nucleares de una potencia destructiva desconocida hasta entonces, fue el inicio del Proyecto Manhattan (1942). Este proyecto de investigación y desarrollo tuvo un doble objetivo: construir una bomba nuclear y conseguirlo antes que los científicos de la Alemania nazi. Los científicos del momento, al menos los más implicados en el proyecto, ya sabían que iban a desarrollar la primera arma capaz de provocar la extinción de la vida en la Tierra.

En el vídeo que viene a continuación podéis oír  la opinión de uno de los creadores de la primera bomba nuclear sobre su creación. Robert Oppenheimer fue un físico estadounidense que dirigió el proyecto Manhattan. Sus palabras en este vídeo se refieren a lo que él había ayudado a crear y que destruyó tantas vidas en Japón en la Segunda Guerra Mundial. Entendiendo claramente lo que había hecho y aterrorizado por el futuro que esto auguraba, después de las bombas en Japón, luchó a favor del control internacional de las armas nucleares y para evitar el desarrollo de la bomba de hidrógeno. Sus contemporáneos lo encontraron convincente. Sus mejores estudiantes lo reverenciaban. Muchas mujeres lo adoraban. Sus colegas apreciaban su mente rápida, erudición y brillantez como teórico, y admiraban su liderazgo. Pero en el recuento final, Oppenheimer tuvo una vida trágica, la vida de un hombre que fue exitoso como un fabricante de armas y no como un pacificador.

Hoy, los físicos que participamos en la búsqueda del arma más formidable y peligrosa de todos los tiempos…no podemos dejar de advertir una y otra vez: no podemos ni debemos escatimar esfuerzos para hacer que las naciones del mundo, y especialmente sus gobiernos, sean conscientes del desastre indescriptible que seguramente provocarían a no ser que cambien su actitud unos hacia otros y hacia la tarea de construir el futuro. Ayudamos a crear esta arma nueva para prevenir que los enemigos de la humanidad la logren antes que nosotros. Esto, con la mentalidad de los nazis, significaría una destrucción inconcebible, y la esclavitud del resto del mundo…” A. Einstein.

Los recursos de personal y de dinero que se asignaron al proyecto fueron enormes y las medidas de seguridad para evitar filtraciones férreas. Las ubicaciones del Proyecto Manhattan fueron numerosas y secretas. El objetivo principal de la mayoría de los laboratorios era disponer de combustible nuclear. El Laboratorio Nacional de Los Álamos (Nuevo Méjico) fue el laboratorio central del Proyecto Manhattan que se ocupó del diseño de las bombas y su construcción.

En este contexto se enmarca Las esposas de Los Álamos, que no se ocupa de los aspectos científicos del Proyecto Manhattan, ni siquiera de los investigadores, sino de la vida en Los Álamos, en un lugar tan secreto que su dirección durante el periodo del proyecto era un apartado postal. Las mujeres, como un personaje colectivo, son las narradoras de una vida que, en muchos casos, no han elegido. Están dentro de uno de los desarrollos científicos que más han condicionado la política y el desarrollo social, pero ellas se preocupan del agua marrón que sale por el grifo, de sus hijos, de sus maridos, de los cotilleos, de sus padres a los que no les pueden decir dónde están, de sus hermanos muertos, de la guerra, de sus trabajos mal pagados, en definitiva, de su vida.

ALGUNOS PERSONAJES REALES DEL LIBRO

En Las esposas de Los Álamos aparecen los siguientes personajes reales:

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El general Leslite Groves.

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Niels Böhr: físico danés Premio Nobel de Física en 1922

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Enrico Fermi: físico italiano Premio Nobel de Física en 1938

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Werner Heisenberg: físico alemán Premio Nobel de Física en 1932

CAMBIO DE FECHAS PARA LAS SESIONES DE MARZO, ABRIL Y MAYO

Por último, comentamos que por un error en la planificación de principios de curso, teníamos que modificar las fechas de las sesiones de marzo, abril y mayo, que quedan finalmente así:

  • 11 de febrero
  • 11 de marzo
  • 8 de abril
  • 6 de mayo

 

La sonrisa de Mandela de John Carlin: nuestra próxima lectura de Leer Juntos Miguel Catalán

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Con algo de retraso os incluimos el libro que estamos leyendo en “Leer Juntos Miguel Catalán”, el club de lectura de la Biblioteca del IES Miguel Catalán. En esta ocasión, Carmen Delgado, una de las coordinadoras del grupo, nos propuso leer La sonrisa de Mandela de John Carlin.

Este es el material que compartió con nosotras para preparar la lectura:

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John Carlin nació en Londres en 1956, hijo de diplomático inglés y  madre española. Su infancia transcurrió entre Londres y Buenos Aires. Posteriormente estuvo interno en un colegio de Londres y se graduó en Lengua y Literatura inglesas en Oxford.

Su carrera profesional se inició en el Buenos Aires Herald, desde el que denunció  reiteradamente  al régimen militar argentino. De allí pasó a México como corresponsal en The Times de Londres y posteriormente a Centroamérica para cubrir las guerras de la región.

Se incorporó a The Independent en 1986 y en 1989 tuvo la “enorme suerte” de que sus jefes lo destinaran a Sudáfrica. De este salto al continente africano, Carlin declara en una entrevista concedida a El cultural en 2013: “No sabía casi nada del país, tenía un leve conocimiento de la figura de Nelson Mandela y de su cautiverio”. La “enorme suerte” a la que se refiere fue que, en los seis años siguientes fue testigo privilegiado de la renovación de Sudáfrica, de la liberación de Mandela tras veintisiete años de presidio,  de la abolición de las leyes del apartheid. Y de la elección del primer presidente negro de Sudáfrica. Estos años  son los que Coetzee refleja en Desgracia (y en tantas de sus obras). De 1995 a 1998 fue destinado a Estados Unidos. Comenzó sus colaboraciones con El País, que le otorgó el Premio Ortega y Gasset en el año 2000 y que lo expulsó de sus filas en octubre de 2017.Su obra narrativa más destacada es la siguiente: Heroica Tierra Cruel (2004), Los ángeles blancos  (2004), El factor humano (2008), Rafa Nadal: mi historia (2011), La sonrisa de Mandela (2013), La sombra de la verdad, sobre Oscar Pistorius (2015), Crónicas de Islandia (2016).

Nelson Mandela nació  en la aldea de Mvezo en 1918 y murió en 2013 en Johannesburgo. En su juventud lideró movimientos contra el apartheid  y, tras veintisiete años en la cárcel de Robbe Island, se convirtió en 1994 en el primer presidente negro de Sudáfrica y uno de los líderes más carismáticos de la lucha contra la injusticia.

Era hijo del jefe de la tribu del clan Madiba, nombre con el que posteriormente lo llamarían sus compañeros. Desde niño escuchó a los jefes tribales y con una inteligencia agudísima tomó conciencia del sentido de la injusticia. A los diecinueve años ingresó en el internado para negros Ford Hane, para cursar estudios superiores (Derecho). En 1941 rechazó un matrimonio político y huyó a Johannesburgo.

Allí conoció a Walter Siluso, líder negro que le ayudó a finalizar sus estudios. Siluso pronto vislumbró  sus grandes dotes de líder  y lo introdujo en el Congreso Nacional Africano (ANC), donde rápidamente alcanzó puestos de responsabilidad. En 1948 llegó al poder  el Partido Nacional, que institucionalizó el régimen del apartheid, vigente desde 1911, de forma más o menos encubierta.

Inspirado  por Gandhi, el Congreso Nacional Africano propugnaba métodos de lucha no violentos. A pesar de ello, Mandela fue detenido y confinado a Johannesburgo, donde estableció el primer bufete de abogados negros de Sudáfrica. En 1955 reapareció en la vida pública y en 1958 se casó con Winnie.

El endurecimiento del régimen racista  hizo que las respuestas del ANC fueran cada vez más violentas y Mandela fue detenido en 1963 y condenado a cadena perpetua, condena que cumplió íntegramente  en Robbe Island. Allí se convirtió en u n mito y en un símbolo de la lucha contra el apartheid. En los años d cárcel, tal y como refleja el libro de Carlin, dedicó gran parte de su tiempo a pensar en la forma de resolver el principal problema de su país. Sabía muy bien que la primera norma de la guerra y de la política (también de la caza) es conocer al enemigo. Esta visión le llevó, entre otras decisiones, a aprender  la lengua Afrikaans de los racistas radicales para poder hablar con ellos.

En 1990, Frederik de Klerk, presidente de Sudáfrica por el Partido Nacional, abrió el camino para desmontar la segregación. Una de sus más importantes decisiones fue liberar a Mandela. Entre ambos llegaron a la transición a una democracia multirracial. Compartieron el Nobel de la Paz en 1993. Un año más tarde Mandela se convirtió en el primer presidente negro de Sudáfrica. Desde su cargo puso en marcha la política de reconciliación nacional. Los años  desde su liberación hasta su residencia son los que cubre Carlin en La sonrisa de Mandela.

 LA SONRISA DE MANDELA (2013)

Se trata de un libro breve, salido de la mano, la cabeza y las vísceras de un periodista que vivió unos acontecimientos que lo marcaron profundamente. Carlin quiere acercar a los lectores la enorme figura de Nelson Mandela. Somos lectores algo maleados, que no creemos en la grandeza de ningún político.

Carlin recorre el periodo desde la liberación de Mandela  hasta su tarea como Presidente de Sudáfrica. A lo largo del libro da respuestas a alguna incógnita: sus estrategias políticas y su familia. A Carlin  (y a tantos otros) el primer discurso de Mandela tras la salida de prisión le pareció gris y deslucido. Pero recordando su grandeza, la sonrisa que lucía a la salida de la cárcel y el discurso de un día después,  no le queda sino un enorme respeto y admiración, que impregnan su libro.  Como señala en una de las entrevistas concedidas a El País, Mandela era la antítesis de la maldad en el poder, pero como un excelente jugador de ajedrez, intuía los movimientos de sus rivales con cuatro jugadas de antelación.

Los movimientos de Mandela en los que más incide Carlin son los que se sitúan entre su liberación y la llegada al poder. Fueron años complicados, con mucho movimiento social. Mandela y los más cercanos a él hablaron y negociaron con los líderes blancos, lo que disparó la alarma en la extrema derecha blanca. Pero Mandela contaba con su magnetismo y su poder de persuasión. Dos de sus logros eran casi un sueño: diluir la sed de venganza de los negros (él fue el primer ejemplo) y apaciguar el temor que tenían los blancos hacia la venganza negra.  Una vez en el poder, su principal tarea fue consolidar la democracia. Y lo hizo bien. Tanto que su muerte fue llorada por negros y blancos.

En ese camino hubo momentos terribles: mientras se libraba la lucha contra el apartheid, negros mataban a negros por intereses políticos. El Inkatha, organización negra de derechas, hostil al ANC, comenzó a asesinar a los “niños de Mandela” en los guetos de  Johannesburgo, siguiendo las órdenes de su líder Buthelezi, que quería mantener una pequeña parcela de poder como líder de la etnia zulú. Una vez alcanzado el poder, Mandela no se vengó de él, sino que le concedió el Ministerio de Interior. Venganza refinada… Mandela venció también el miedo de los blancos. Con su astucia, su empatía y su capacidad de persuasión desarmó a los más recalcitrantes (como Constand Viljoen). Y sin Mandela y De Klerk, Sudáfrica no existiría.

Según Amnistía Internacional, actualmente, las desigualdades, la inseguridad y la corrupción siguen siendo profundas en Sudáfrica. Son notables las deficiencias en el sistema judicial. Aunque en los últimos años se ha incrementado el gasto público en sanidad, educación y servicios sociales, la desigualdad social apenas se ha reducido.

La Sudáfrica post- apartheid de Desgracia no ha evolucionado como esperaba Mandela. Los abusos de poder por parte de la policía han aumentado considerablemente, así como las torturas y violaciones a manos del cuerpo policial. Destacan violencia y violaciones contra niñas y mujeres. Los juicios por esos delitos se dilatan décadas. Johannesburgo es, para las mujeres, la segunda ciudad más peligrosa del mundo. A la cabeza está Bogotá.

Para Carlin, sin Mandela, Sudáfrica sería hoy como Siria.

“LEER JUNTOS MIGUEL CATALÁN”:

LOS LIBROS QUE HEMOS LEÍDO ESTE CURSO

Si no habéis tenido ocasión de venir a nuestras reuniones para comentar los libros o formáis parte del grupo de lectura desde la distancia porque vuestras ocupaciones no os permiten asistir, podéis poneros al día de los libros que hemos leído otros cursos desplegando el menú CLUB DE LECTURA (LEER JUNTOS) que aparece en la parte superior.

Aquí tenéis los libros que hemos leído hasta ahora en el curso 2018-2019:

 

En Lower River de Paul Theroux: nuestra primera lectura

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El pasado lunes, 8 de octubre, celebramos la primera sesión del grupo Leer Juntos “Miguel Catalán”. En esta ocasión, además de dar la bienvenida tanto a nuestras amigas y amigas de otros años como a las recién incorporadas, comunicamos oficialmente el calendario de sesiones de este curso y, como es habitual, presentamos la primera lectura.

Carmen Delgado nos propuso la novela En Lower River de Paul Theroux y nos preparó un documento para que nos introdujésemos en la lectura.

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Paul Theroux (Medford, Massachussets, 1941) [Fotografía de The New Yorker]

PAUL THEROUX (Medford, Massachussets, 1941)

Nació en el seno de una familia católica cerca de Massachusetts. Sus primeros estudios lo fueron en un colegio también católico, a cuyo grupo scout perteneció. Posteriormente ingresó en la universidad de Maine y en la de Massachusetts, donde se especializó en literatura inglesa. Tras finalizar sus estudios formó parte de los Cuerpos de Paz en África (Peace Corps) dando clases en una escuela de la recién independizada Malaui (1964). Fue expulsado acusado de participar en un golpe de estado contra el dictador que gobernaba en esos años. De allí marchó a Uganda y por fin consiguió trabajo en la universidad de Kampala, en Kenia, dond trabó profunda amistad con el futuro Premio Nobel de Literatura V.S. Naipaul, amistad truncada treinta años más tarde y reflejada en su obra La sombra de Naipaul (2002). Abandonó África tras sufrir un atentado y se estableció en Londres, donde residió 17 años, dispuesto a ser escritor. Actualmente tiene su residencia fijada en Estados Unidos, aunque siempre ha alardeado de no residir más de un año en ningún lugar. Sigue viajando.

Theroux se reveló como autor literariamente maduro en los años 70, con El gran bazar del ferrocarril, de 1975 (viaje ferroviario desde Londres hasta Japón). Encontramos lo más destacado de su obra en sus libros de viajes: El expreso de la Patagonia (1979), En el Gallo de Hierro (1988), Las islas felices de Oceanía (1992), Las columnas de Hércules (1995), El safari de la estrella negra (2002), El último tren a la zona verde (2013). En narrativa destaca La costa de los mosquitos (1981), llevada con éxito al cine, y la novela que nos ocupa, En Lower River, de 2012.

Como autor de obras de viajes, Theroux destaca por su capacidad de hacer y decir lo casi imposible. De ahí deriva su fuerza como viajero y como escritor. Su pasión viajera, como a tantos otros, le ha obsequiado con enfermedades varias, algunas muy graves (gonorrea, malaria, parásitos intestinales, dengue…) pero le ha permitido escribir, entre otras, El gran bazar del ferrocarril o En el Gallo de Hierro.

Theroux siempre viaja solo y siempre que puede, en ferrocarril. Nunca hace fotos ni entrevistas (también concede pocas). Redacta notas que envía a su mujer. Jamás accede a lugares en los que haya aglomeraciones: ni como viajero ni como autor es cómodo, pero sí magnífico.

EN LOWER RIVER (EL RÍO INFERIOR), 2012

EAL16816.jpgTampoco En Lower River es una novela cómoda.

La obra se centra en el viaje de ida y vuelta de Ellis Hock, sexagenario anodino en todos los aspectos de su vida, propietario de un decadente comercio de ropa masculina en Massachusetts. Parece felizmente casado hasta el día que su mujer le regala un nuevo teléfono móvil.

El abandono de su mujer y la brutal reacción de su hija ante el divorcio hacen que regrese a Malabo, pueblo ficticio en la remota región de Lower River, en Malaui, donde pasó los cuatro años más felices de su vida voluntario de los cuerpos de paz. Vuelve con la esperanza de encontrar la felicidad perdida. Pero Ellis busca el Malabo de hace cuarenta años, cuando Malaui acababa de independizarse y el nuevo país se movía en la esperanza y la alegría. En su frustrado viaje de vuelta se encuentra no con el paraíso que esperaba sino con un pueblo arrasado por las hambrunas, la enfermedad (especialmente sida), la mentira y la estafa. El lugar que antaño le dio la libertad lo tiene ahora prisionero, en el sentido más literal de la palabra. Sus intentos de fuga siempre fracasan y siempre es devuelto a la aldea, donde Gala, su antiguo amor, le dice: “cuando se haya terminado tu dinero te devorarán a ti”.

Dos obras planean con rotundidad sobre En Lower River: El corazón de las tinieblas y El señor de las moscas. Conrad está presente en el viaje a la locura, en la degradación del protagonista, pero la crítica de Theroux es mucho más ácida y profunda: desde Ellis y su idealismo algo imbécil, hasta la corrupta L´Agencie Anonyme, todos los hombres blancos de la novela se siguen acercando a África con superioridad, sin real intención de comprender lo que está sucediendo en el continente.

Por otra parte, los huérfanos del sida son la peor encarnación real que podemos imaginar de los niños de El señor de las moscas y su presencia insiste en la degradación moral y económica de la zona. Ironías: Ellis está a merced de aquellos a quien estaba destinada su bondad.

A este respecto, muchos autores han tratado el tema del encuentro imposible entre el occidental, tan seguro de su cultura con esas culturas exóticas y atrasadas. En el occidental hay siempre algo de buena fe y el convencimiento de que el otro aceptará de buena gana la ayuda. En este grupo hemos leído El cielo protector. A esta obra habría que añadir un relato del mismo autor: Un episodio distante.

Theroux ha evolucionado: el lector de sus primeras obras (tanto novelas como libros de viaje) siempre ha sentido el impulso de viajar a los lugares que él describía. El lector que acerca a En Lower River siente la necesidad de salir huyendo, porque estamos ante una novela escrita desde la pasión por África del autor, pero también escrita desde un profundo desencanto. No encontramos al África de ensueño (que no existe), sino un África degradada por la explotación salvaje tanto de europeos como de norteamericanos como por los propios líderes locales.

La novela es soberbia. La tensión está hábilmente dosificada: la desidia y desesperación de Ellis, sus constantes intentos de fuga y sus fracasos. Pronto perdemos la esperanza de que Theroux sea clemente con su personaje, pero Ellis es un hombre que acude a África con tan poca formación que acaba sucumbiendo al continente, plegado a lo que otros han decidido por él.

Es que nunca segundas partes fueron buenas.

 

QUIERO SABER MÁS…

Aquellos de vosotros/as que os hayáis sentido intrigados/as por la enemistad de Paul Theroux con V.S. Naipaul de la que se habla en el texto anterior, podéis ver esta entrevista donde Theroux expone su punto de vista:

Si os habéis sentido intrigados por sus libros de viaje, podéis ver este reportaje donde se comenta el viaje que relata en El gran bazar del ferrocarril:

El periodista Pico Iyer charla con Paul Theroux a propósito de su libro Deep South: Four Seasons on Back Roads. La charla tuvo lugar en Los Ángeles en octubre de 2015:

 

NUESTRA PRÓXIMA CITA

Nos veremos de nuevo el próximo lunes,  5 de noviembre a las 19.00 en la Biblioteca del Centro. Os dejamos aquí un calendario para que reservéis las próximas citas en vuestras agendas. CALENDARIO 2018-9.jpg