Archivo de la categoría: “Leer juntos Miguel Catalán”

Suspendida la reunión del grupo de lectura de la Biblioteca

Como sabéis todos los centros educativos de España estamos de cuarentena desde el día 16 hasta el día 28 de marzo. Por esta razón nos vemos obligadas a suspender la reunión del grupo de lectura de la Biblioteca que estaba prevista para el lunes, 23 de marzo.

En cuanto se reanude la actividad académica, volveremos a reunirnos y comentaremos  la lectura prevista, El asiento del conductor, y propondremos una nueva.

Esperamos que toda esta crisis pase pronto y podamos cuanto antes volver a nuestro trabajo habitual.

¡Hasta pronto, cuidaos mucho y, sobre todo, seguid leyendo!


 

El asiento del conductor de Muriel Spark

Con un poco de retraso, compartimos con vosotros/as la última lectura de nuestro grupo “Leer Juntos/as Miguel Catalán”. En esta ocasión, Susana Andrés nos propuso la lectura de El asiento del conductor de Muriel Spark. Este es el material que nos proporcionó en su introducción a la lectura:

MURIEL SPARK

Muriel Sarah Camberg, más conocida como Muriel Spark, nació en Edimburgo el 1 de febrero de 1918 y es considerada una de las escritoras británicas más brillantes del siglo XX.

Logró fama internacional tras publicar en 1961 La plenitud de la señorita Brodie, una novela ambientada en los años treinta que cuenta la relación de la maestra Jean Brodie con seis niñas a las que intenta educar en la libertad y en la búsqueda de la propia felicidad. Traducida a varios idiomas, fue adaptada al teatro, al cine y a la televisión. Alcanzó tal éxito que, en 2005, la revista Time la situó entre las cien mejores novelas en inglés desde 1923. Spark desarrolló una prolífica obra con otras 21 novelas, poemas, ensayos, relatos cortos y hasta su propia autobiografía.

De naturaleza inquieta, vivió y escribió en Rodesia del Sur (ahora Zimbabue) hasta donde siguió a su marido, Sidney Oswald Spark, con quien se casó a los 19 años y con el que tuvo un hijo. Tras su divorcio, volvió al Reino Unido y se estableció en Londres y trabajó en el Foreign Office, en labores de contraespionaje bélico, desde 1944. Le fue concedida la DBE (Excelentísima Orden del Imperio Británico). Posteriormente vivió en Nueva York, donde colaboró con la revista The New Yorker. Allí conoció y tuvo amistad con el escritor Graham Greene que ejerció de lector de sus obras y le echó una mano en época de penuria económica.

Hija de judío y anglicana, se convirtió al catolicismo, al igual que ocurrió con Greene, y este hecho se reflejó en su obra. Desde su conversión en 1954 vivió en Italia, primero en Roma y finalmente a la Toscana, donde pasó sus últimos días acompañada de su inseparable amiga, la escultora Penelope Jardine. Murió en Florencia el 13 de abril de 2006.

En cuanto a su obra, para algunos, ha sido la mejor escritora moderna de Escocia y para otros, está sobrevalorada, pero en ningún caso, nos dejará indiferente.

EL ASIENTO DEL CONDUCTOR (1970)

La literatura de Spark evade cualquier convencionalismo, es difícil de encasillar y, quizá, es ahí donde reside su fortaleza: irónica, elegante, mordaz, reflexiva y divertida, su legado son libros que se mantienen vigorosos y llenos de encanto. La autora recurre a sus propias experiencias de vida y las manipula a su antojo con una mirada personalísima. La levedad o lo breve de sus textos no la hacen trivial ni impiden que desmenuce con agudeza y pluma innovadora temas como la creación literaria, la religión, la muerte, el poder o las miserias humanas.

El asiento del conductor narra la historia de Lise, una turista nórdica que decide pasar sus vacaciones en un país del sur, quizás, Italia. Una serie de acontecimientos, cada cual más absurdo, llevarán a la protagonista a un trágico desenlace que se nos anticipa en las primeras páginas. Se trata de un discurso en el que el final de la historia es secundario con respecto a la trama, y en el que el cómo se convierte en principal reclamo.

Para construir su artefacto, Muriel Spark sustenta su divertida y macabra trama en varios ejes: una historia entretenida y ácida, una prosa sencilla y accesible, toques de humor y rasgos del género de novela negra. Pero detrás de esta primera superficie encontramos un análisis más profundo en el que destacan aproximaciones a diversos tipos de «locura». En este sentido, prácticamente todos los personajes que pueblan la novela tienen algún tipo de trastorno psicológico (psicosis, depresión, manías persecutorias, demencia senil, trastornos bipolares, alienación, mentirosos compulsivos…), lo cual la convierte en algo perturbador y «aterrador», como la propia Muriel Spark insinuó sobre las intenciones que le llevaron a escribir su obra.

La primera vez que leí El asiento del conductor me sentí confundida. No entendía el extraño comportamiento de su protagonista, no encontraba sentido a sus reacciones, a sus acciones. Pensé, erróneamente, que estaba perturbada, loca. Sin embargo, Lise no está loca, es una mujer muy lúcida e inteligente que tiene un plan y lo va llevando a cabo ante nuestros ojos asombrados por su excentricidad y su carácter. La maestría de la autora permite que nuestro narrador, un narrador omnisciente que conoce el desenlace, no obstante, nos muestre la información poco a poco, como el detective que se deleita en la explicación de los pasos que el criminal ha seguido para cometer el crimen. Todo tiene su sentido y, por fin, la trama se cierra con un final, que no por conocido es menos sorprendente, y que nos dará la clave para comprender el título de la novela.

Decir que El asiento del conductor es una novela perturbadora es quedarse corto. Muriel Spark teje una trama llena de pequeñas sorpresas que tienen que ver no tanto con los entresijos de la historia, sino con la fascinante idiosincrasia de la protagonista. Lise es un personaje profundo, oscuro y atrayente, lleno de facetas espeluznantes y de rasgos demasiado familiares como para no resultar inquietantes. La cuidada traducción, además, contribuye a que la prosa elegante de la autora no pierda ni un ápice de su belleza y de su fuerza. Una pequeña joya literaria que cualquier amante de los buenos libros debería disfrutar.

SABER MÁS…

Eirene Wallace realizó un documental sobre la vida y la obra de Muriel Spark para la Glasgow Women’s Library:

Muriel Spark Film by Eirene Wallace from Glasgow Women’s Library on Vimeo.

En 2018 se celebró en Edimburgo el centenario del nacimiento de la escritora como nos  informa este vídeo de la Agencia Efe:

Austerlitz de W. G. Sebald: nuestra próxima lectura de Leer juntas/os

El pasado lunes nos reunimos de nuevo en la Biblioteca para comentar el libro La última mano que sostuvo la mía de Maggie O’Farrell. Fue, como siempre, una sesión muy interesante.

Presentamos allí nuestra siguiente propuesta de lectura; se trata de Austerlitz de W. G. Sebald. Como comenté en la sesión la idea de leer el libro vino de un artículo de Babelia, el suplemento cultural de El País, en el que los críticos y críticas de ese suplemento elegían los 21 mejores libros del siglo XXI. Si le echáis un vistazo a la lista comprobaréis que a lo largo de estos años hemos leído muchos de estos libros en el club de lectura.

Por esa razón, y saltándome con dolor el magnífico 2666 de Roberto Bolaño, que ya leí con el grupo de lectura Leer juntos que fundé en el IES Miguel Servet, me decidí por proponer la lectura del libro que ocupa el segundo lugar entre los libros más valorados por los críticos y críticas de El País.

AUSTERLITZ de W. G. SEBALD

W. G. SEBALD

Nació en Wertach (Alemania) en 1944 y murió en el cenit de su carrera literaria en un accidente de coche a la edad de 57 años, tras sufrir un infarto. Vivió más de treinta años en Inglaterra, fue catedrático de literatura europea en la Universidad de East Anglia; también fue fundador del Centro Británico para la traducción literaria.

Pese a no poseer una obra muy extensa, pocos  autores han tenido tanto impacto en tan poco tiempo. Sus libros ya disfrutan del reconocimiento reservado a los clásicos. No hay textos menores en su producción. Todos son necesarios y perdurables. Sebald fue un escritor tardío y de obra breve que asimiló las transformaciones introducidas en la novela por los grandes reformadores del género, alumbrando una escritura refractaria a límites y clasificaciones.

La obra de Sebald transita del ensayo al relato y de la palabra a la imagen; sus planteamientos renovadores actúan como bisagra entre dos siglos, generando un nuevo espacio donde la ficción se mezcla con el testimonio y la creación se confunde con el rigor documental.

Desde su primera obra, Vértigo (1990), se planteó reinventar la expresión literaria, incorporando al texto fotografías, dibujos, libretos de ópera o documentos oficiales. Este recurso, que ya no desaparecería, se completó con una prosa introspectiva, donde la exploración del yo no excluía el aliento poético o la reconstrucción histórica. Al igual que Robert Walser, Sebald adopta la mirada del paseante, recreando viajes reales o imaginarios, donde comparecen con la misma fuerza el dato biográfico y sus recuerdos como lector, mostrando la promiscuidad entre lo vivido y lo leído.

 

 

 

 

 

 

 

Los cuatro relatos de Los emigrados (1993) concitaron el entusiasmo de la crítica y con Los anillos de Saturno (1995), un libro de viajes que refería su peregrinación por el condado de Suffolk, llegó ese reconocimiento unánime que se manifestó con especial agudeza en las palabras de Susan Sontag, según la cual ningún otro autor había conseguido evidenciar hasta qué punto “la literatura puede ser, literalmente, indispensable”.

Sobre la historia natural de la destrucción (1999) explora un aspecto ignorado y menospreciado de la II Guerra Mundial: la destrucción de las ciudades alemanas. Sebald afirma que Alemania ha cerrado los ojos, negándose a comprender las causas que desencadenaron doce años de horror y envilecimiento.

En 2001 publicó Austerlitz, de la que nos ocuparemos más adelante. Póstumamente aparecieron Campo Santo, una recopilación de ensayos, y Sin contar, un libro de miniaturas poéticas o haikus, acompañado de grabados del pintor alemán Jan Peter Tripp.

AUSTERLITZ (2001)

La última obra de Sebald pertenece enteramente al ámbito de la ficción, pero es más que una novela. En ella se combina magistralmente el ensayo, la historia, la ficción y la vida, utilizando una prosa de poderoso aliento. Pertenece, pues, a un género impreciso, que comparte los atributos de la novela con los de la crónica de viajes, la historia intelectual y la biografía.

Zoo de Amberes, donde comienza la novela.

Austerlitz es una novela sobre la búsqueda de la propia identidad, sobre la naturaleza humana y un viaje por el turbulento siglo XX. La historia, narrada con complejas y largas oraciones –la inconfundible “frase Sebald”—nos cuenta la vida de Jacques Austerlitz, un profesor de Historia de la Arquitectura que, por casualidad, conoce al narrador en Amberes. Este narrador mezcla su narración con la del propio Austerlitz y explica las largas conversaciones que mantuvo con aquel taciturno interlocutor a través de treinta años, desde finales de los años 60 a finales de la década de los 90, cuando, en periodos breves, separados por largos años de silencio e incomunicación, pasearon y conversaron sobre la vida. El autor pasa de un tema a otro sin transición alguna, intercalando digresiones sucesivas hasta convertir el relato entero en un laberinto en el que, de pronto, aparece la salida. De esta forma, mediante una estructura narrativa que recuerda a Thomas Mann o a Joyce, Austerlitz va desgranado el pasado que ha ido descubriendo.

La Estación Central de Amberes donde se produce el primer encuentro entre Austerlitz y el narrador.

La voz narradora elegida por Sebald para hilar el relato es el narrador testigo, basada en el recurso narrativo de “contar  a través de otro” que logra, por un lado, reforzar la sensación de extrañamiento y desarraigo que experimenta el propio Austerlitz y por otro, nos permite acceder lentamente al relato, implicarnos emocionalmente con la historia al compartir el mismo grado de conocimiento y empatizar con este personaje y su búsqueda identitaria.

Invierno de Lucas van Valckenborch (1595), una de las obras pictóricas a las que se alude en la novela. Austerlitz reflexiona sobre el tiempo observando la figura amarilla caída en el hielo que se aprecia a la derecha del cuadro.

Sebald levanta un edificio narrativo poético, duro, salpicado de sugerentes y misteriosas fotografías antiguas que aportan verosimilitud a un relato apasionante y reflexivo. Su maestría narrativa nos lleva por la Europa desgarrada de la II Guerra Mundial, de los guetos, de los campos de exterminio, del exilio, la posguerra y el telón de acero, hasta recalar en  el final del siglo.

Templo masónico en el Great Eastern Hotel

También es un viaje arquitectónico deslumbrante por ciudades y monumentos, estaciones de tren, palacios, balnearios y otros edificios que pueden ser calificados de no-lugares, espacios de anonimato por los que transita el protagonista sin establecer ningún tipo de conexión afectiva o de pertenencia.

Palacio de Justicia de Bruselas

Austerlitz pasa por ser la obra maestra de Sebald y seguramente lo es. En ella se encuentran todas las influencias que Pablo D’Ors enumeraba en una excelente crítica: Kafka en el destierro del personaje, Montaigne en la ironía, Hesse en el amor a la naturaleza, Bernhard en la sintaxis, Sarraute en el culto a los objetos, Sterne en el ir y venir del narrador, Goethe en el afán por el viaje y el romanticismo no barroco…

Campo de concentración de Terezin

 Austerlitz ya es un clásico, uno de esos libros necesarios que revelan el poder de la literatura para explorar las emociones, sin escamotear ese misterio inherente a la condición humana. Europa ya es inseparable de Auschwitz. Pocas obras se han acercado tanto al corazón del hombre sin pretender hallar coherencia en un territorio donde anidan el miedo y el anhelo de comprensión.

Espero que disfrutéis tanto de la lectura como yo lo he hecho. Nos vemos el próximo día 17 de febrero.

 

La primera mano que sostuvo la mía de Maggie O’Farrell

El pasado lunes nos reunimos para comentar el libro Claroscuro de Nella Larsen; como siempre, antes de comenzar, dedicamos unos minutos a presentar la siguiente lectura. Se trata en este caso de una novela de la novelista irlandesa Maggie O’Connell, titulada La primera mano que sostuvo la mía.

LA AUTORA: MAGGIE O’FARRELL

Nacida en Irlanda del Norte y criada en Gales y Escocia, Maggie O’Farrell es la autora de una extraordinaria autobiografía (Sigo aquí) en la que narra las diecisiete ocasiones en las que ha estado a punto de morir. Además de esta obra ha escrito siete novelas de las que solo tres se han traducido al castellano. Las dos primeras —La extraña desaparición de Esme Lennox e Instrucciones para una ola de calor— las editó Salamadra y la tercera, Tiene que ser aquí fue uno de los mayores éxitos de Libros del Asteroide en 2017, una novela compleja y ambiciosa, con personajes bien trabados, sobre crisis vitales y vidas superpuestas. Tras esta obra, las expectativas sobre la autora eran muy altas y su siguiente novela La primera mano que sostuvo la mía no ha decepcionado.

LA PRIMERA MANO QUE SOSTUVO LA MÍA

Escrita en 2010 y ganadora del Costa Novel Award, la novela se nutre de nuevo de los secretos y las complejas relaciones familiares para urdir una trama en torno al amor y la maternidad, el arte, la traición, el misterio y dos mujeres separadas por varias décadas en cuyas vidas confluyen extraños paralelismos.

Precisamente una de las mejores cualidades de Maggie O’Farrell como novelista es su maestría para, a modo de espirales caóticas que encuentran su sentido al final.

En la trama se alternan dos historias, que transcurren en dos tiempos históricos distintos, por un lado, se nos presenta a Alexandra (o Lexie), una chica que escapa de su hogar familiar en un pueblo de Irlanda del Norte para alejarse de lo conocido y fundirse en el mundo frenético del Londres de los años 50 y, por otro Elina, una joven artista finlandesa, afincada en el Londres contemporáneo, que acaba de dar a luz a un bebé tras un complicado parto. Ambas historias van creciendo y además se alimentan una a la otra por oposición.

En la presentación de los dos personajes femeninos, O’Farrell muestra otros de sus grandes valores como escritora: su asombrosa capacidad para adentrarse en el mundo de los sentimientos y un virtuosismo en el dominio del punto de vista y sus virajes. Por un lado, el personaje de Lexie recuerda a las heroínas de Edna 0’Brien con su libertad, su rebeldía innata y su valentía al hacer sus elecciones vitales. Por otro lado, Elina, inmersa en un estado de estupor tras un complicado parto, mientras hace frente a una maternidad que ha trastocado completamente su estilo de vida.

Además, poco a poco va cobrando más importancia la figura de Ted, el padre del bebé que Elina amamanta. Sus emociones también son complejas y abrazan desde la felicidad, la preocupación por la salud de Elina, la envidia por la relación inexpugnable que tienen madre e hijo o el complejo de inutilidad. Profundamente conmocionado por haber estado a punto de perder a su novia, comienza a revivir angustiosos recuerdos ocultos que terminarán de configurar la trama.

A lo largo de la novela, con el sutil manejo de la estructura que hemos comentado, todas las historias y los personajes se entrelazan, van conectando sus sensibilidades hasta sumergirnos en las aguas profundas de la maternidad y la primera infancia, sin por ello obviar las complejidades de la vida en pareja y de la vocación artística.

El comienzo de la novela puede desconcertar por el estilo directo con el que arranca, en un presente inmediato y  con una apelación al lector antes de introducir el escenario de los hechos: “Verás. Los árboles de esta historia empiezan a agitarse, tiemblan, se recolocan.” Y en realidad, aunque la historia alterne diversos tiempos y espacios, y se narre siempre desde una tercera persona omnisciente, mantiene un presente eterno, mostrando momentos de gran intensidad focalizados en el punto de vista de sus protagonistas y en la exactitud y ambigüedad del presente, aunque intercalado entre sí como un collage hecho de instantáneas. De este modo, nos transmite una impresión de continuum de sensaciones y dilemas vitales a través de los tiempos, efecto muy apropiado para acompañar el tema de fondo de la novela: la desmitificación –o el cuestionamiento–  de la maternidad.

La maternidad resulta un desajuste terrible para los personajes del libro y actúa como el resorte que hace que los personajes buceen en su propia identidad. Elina, agotada y perpleja, se pregunta qué le ha ocurrido en un lapso de tiempo tan corto como para haberse convertido en una mujer con un pijama sucio, llorando junto a la ventana, una mujer sacudida a menudo por el deseo de salir corriendo a la calle para pedir ayuda: que alguien la saque de ahí.  Por otro lado, Lexie, más allá de su vida de bohemia, periodismo activo y viajes, acaba teniendo un hijo también, y se encuentra con la necesidad de compaginar sus necesidades como mujer con las necesidades del bebé.

Lo que más apreciamos, en fin, en La primera mano que sostuvo la mía es la complejidad de los sentimientos y cómo estos son llevados a escena de manera magistral: la conexión madre hijo en la primera infancia que se produce entre neblinas, el niño despertando al mundo y a la memoria, la madre, trastornada, volviendo también a nacer de algún modo, sin dejar de ser ella misma; cómo permanece ese lazo como una vibración de fondo, a través de relámpagos, emociones soterradas que pueden gobernar una vida entera. Asimismo, a modo de sutiles conexiones eléctricas, de movimientos circulares infinitos, se trenzan recuerdos y vivencias en la sutil narrativa de Maggie O’Farrell.

SABER MÁS…

Podéis ver aquí la entrevista que hicieron a la autora en el programa Página 2 con motivo de la publicación de Tiene que ser aquí:

En el mismo programa, Maggie O’Farrell contesta a un cuestionario literario:

Claroscuro de Nella Larsen: nuestra próxima lectura

Tras enfrentarnos a la lectura compleja, desafiante y de absoluta actualidad de la novela de Cristina Morales, Lectura fácil, en esta sesión os proponemos una novela bien distinta.

LA AUTORA: NELLA LARSEN (1891- 1964)

Nella Larsen nació en Chicago el 13 de abril de 1891, hija de una mujer de origen danés y de un hombre de color de origen antillano. Fue una de las voces femeninas más importantes del Renacimiento de Harlem, movimiento caracterizado por el renacer del arte negro en la comunidad de afroamericanos residentes en Harlem (Nueva York) durante los años 20. Consiguió explorar las complejas cuestiones de la identidad racial a través de innovadores textos literarios. Publicó dos novelas Quicksand (1928) y Passing (1929) y algunos cuentos. Aunque su producción literaria fue escasa, obtuvo un gran reconocimiento por parte sus contemporáneos.

Larsen vivió durante algunos años en Dinamarca. Su madre la apoyó para asistir a la universidad de Fisk, en Nashville, Tennessee. En 1914 se matriculó en la escuela de enfermería en la ciudad de Nueva York. Después de graduarse fue al sur a trabajar en el Instituto Tuskegee en Tuskegee, Alabama, donde se convirtió en jefa de enfermeras en su escuela hospitalaria. Desilusionada por el modelo educativo, regresó a Nueva York. En 1919 conoció a Elmer Imes, profesor de la Universidad de Fisk y prestigioso científico, con quien se casó. Este matrimonio le proporcionó el reconocimiento social que ansiaba, además de la estabilidad económica. Imes la introdujo en el círculo de artistas de lo que más tarde sería conocido como el Renacimiento de Harlem. Larsen trabajaba por las noches y fines de semana como voluntaria en la Biblioteca Pública de Nueva York, y se convirtió en la primera mujer afroamericana en graduarse en su escuela de bibliotecarios.

Nella Larsen recibiendo el Premio Harmon por su primera novela Quicksand

En octubre de 1925, Larsen comenzó a escribir su primera novela, Quicksand, que se publicaría en 1928. Una novela en gran parte autobiográfica, que ganó el premio de la Fundación Harmon, y los elogios de la crítica y de los lectores contemporáneos. En 1929, publicó Passing, su segunda novela, que también fue un éxito. Ese mismo año Lorca llegó a Nueva York, y fue la propia Larsen la que introdujo al poeta en los círculos literarios de Harlem. Inseparables durante un período, Lorca alabó a la escritora en varias cartas dirigidas a su familia. En 1930 viajó a Europa gracias al dinero de la beca Guggenheim, la primera que se concedía a una mujer afroamericana. Durante este viaje pasó unos meses en Palma de Mallorca coincidiendo con la proclamación de la República. Tras su regreso a Estados Unidos Larsen sufre una depresión motivada por su divorcio y una acusación de plagio (de la que fue declarada inocente), que la harán abandonar los círculos literarios y su actividad como escritora. Volvió a trabajar como enfermera pasando los siguientes treinta años en un hospital de Brooklyn.

El 30 de marzo de 1964 se encontró su cadáver en su apartamento de Nueva York. Llevaba varios días muerta, víctima al parecer de un ataque al corazón.

CLAROSCURO (1929)

La novela fue publicada en 1929 y fue muy bien acogida por la crítica. Su título original es Passing y que se podría traducir por “Ocultación”. Y es que la trama de este texto va íntimamente ligada a este fenómeno social de principios del siglo pasado en Norteamérica: la ocultación de la identidad de raza -en este caso negra- para poder obtener un mejor status dentro de la sociedad. Y con la excusa de esta situación, Nella Larsen nos ofrece un tranquilo boceto de relaciones femeninas muy en la línea de la obra intimista y de creación psicológica de personajes de Henry James.

Irene Redfield se reencuentra por casualidad con una amiga de la infancia, Clare Kendry, quien comparte con ella el hecho de que, a pesar de ser negra, su piel es lo suficientemente clara para que pueda pasar por blanca. Irene ha permanecido en la comunidad negra y está casada con un médico afroamericano. Clare, sin embargo, oculta su identidad racial y está casada con un blanco que goza de una desahogada posición económica y desprecia a la gente de color. El casual encuentro hace que, a pesar de la reticencia inicial de Irene, retomen su amistad, amistad que le permitirá a Clare cumplir su deseo de reencontrarse con los de su raza.

El antagonismo entre Irene y Clare será precisamente el eje sobre el que se articulará Claroscuro. La disparidad de sus caracteres, que en un principio parece reducirse meramente a la manera en que cada una de las mujeres asume su raza —Irene con orgullo, Clare como algo prescindible—, se irá ahondando a medida que Clare empiece a formar parte de la vida de su amiga, hasta llegar a una rivalidad absoluta y total.

El que más o el que menos presenta una máscara en la sociedad, oculta su identidad para sentirse aceptado o para conseguir unos fines. En este sentido, los personajes se construyen mediante la utilización, en mayor o menor medida, de la máscara como encubrimiento y defensa. La mayoría de los personajes están, así, construidos a través del encubrimiento de una realidad endeble.

El estilo reposado y sencillo del que Larsen se sirve, trabaja en favor de una narración que vas mucho más allá de temas raciales, para tocar el turbio cosmos de las motivaciones humanas y lo que el ser humano está dispuesto a hacer para defender lo que considera suyo. De hecho, la raza será sólo el trasfondo (sin duda relevante) sobre el que se dibujan unos personajes, especialmente Irene, de una delicada complejidad.

FUENTES

SABER MÁS…

Si os ha resultado interesante el Renacimiento artístico de Harlem del que formó parte Nella Larsen, podéis leer este artículo de El País, escrito por Iker Seisdedos, el 5 de febrero de 2015: “Cuando Harlem era una fiesta”

Primera reunión del grupo de lectura “Leer Juntas/os Miguel Catalán”

Este lunes celebramos la primera reunión del grupo de lectura “Leer Juntas/os Miguel Catalán”. En esta primera sesión nos presentamos a los nuevos miembros del grupo y damos la bienvenida a todos y a todas.  Aprovecharemos también para recordar las características de nuestro grupo, el calendario de reuniones (que ha sido modificado) y, por supuesto, propondremos la primera lectura del grupo que, en este caso, se trata de la ganadora del Premio Herralde de novela de 2018 y una de las novelas más aclamadas por la crítica y el público el año pasado, Lectura fácil de Cristina Morales.

LECTURA FÁCIL de cristina morales

La novela ha sido publicada, tras algún que otro problema con la censura que la escritora se niega a comentar por miedo a las represalias legales, en Anagrama que publicita la obra como “un campo de batalla: contra el heteropatriarcado monógamo y blanco, contra la retórica institucional y capitalista; contra el activismo que usa los ropajes de ‘lo alternativo’ para apuntalar el statu quo. Pero también es una novela que celebra el cuerpo y la sexualidad, el deseo de y entre mujeres, la dignidad de quien es señalada con el estigma de la discapacidad y la capacidad transgresora y revolucionaria del lenguaje.” ¿Asustados/as? ¿Interesados/as? Hinquémosle el diente.

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Cristina Morales [Imagen extraída de El Mundo]

Cristina Morales (Granada, 1985) es una escritora imprescindible para entender muchos de los caminos de la novela actual en España. Licenciada en Derecho y Ciencias Políticas y especialista en Relaciones internacionales, ha disfrutado la beca de la Fundación Antonio Gala para Jóvenes Creadores en 2007, la de la Fundación Han Nefkens en 2015 y la beca de escritura Montserrat Roig en 2017. Actualmente es artista residente en la Fábrica de Creación La Caldera (Barcelona) como miembro de la compañía de danza contemporánea Iniciativa Sexual Femenina.

Antes de Lectura fácil había iniciado su carrera literaria con La merienda de las niñas (La torre del Vigía, 2008) un volumen que recogía unos cuentos en los que ya se podían apreciar dos características de Morales como escritora: el atrevimiento en la elección de los temas y la sorprendente —por su juventud— madurez de su prosa. Publicó más tarde Los combatientes (Caballo de Troya, 2013), que narraba la gira de un grupo de teatro universitario, entre la transgresión y la imposibilidad política y que fue Premio INJUVE de Narrativa 2012; Malas palabras (Lumen, 2015), vindicación de una Teresa de Jesús en primera persona, sin domesticar; una excelente novela que pasó desapercibida entre los fastos del quinto centenario del nacimiento de la santa y Terroristas modernos (Candaya, 2017), en la que, partiendo del levantamiento frustrado de liberales contra Fernando VII en 1816, hace una lectura paródica de la política y la sociedad actuales. La novela que nos ocupa, Lectura fácil, obtuvo en 2018 el Premio Herralde de novela.

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El título de la novela puede llevar a equívoco porque, desde luego, la obra de Cristina Morales no es una lectura fácil. La mayor parte de la crítica se refiere a este novela como una obra incómoda, desafiante, que pone contra las cuerdas a sus lectores y lectoras al mostrar de forma descarnada las contradicciones, la ignorancia, la doble moral o la rigidez de nuestros prejuicios. Ya desde la cubierta, que plasma una pintada callejera, la novela muestra sus cartas: es una escrita contra las diversas formas, bárbaras o sutiles, de alienación y represión, contra el orden político y moral establecido y, también, contra la literatura como producto hipocalórico e inocuo.

Morales cuenta la historia de cuatro mujeres con supuesta discapacidad intelectual que viven en un piso tutelado por la Generalitat y muestran una sexualidad intensa, un lenguaje libre y una sororidad compleja. Viven en la Barcelona anarquista de la “okupación”, el moderneo subvencionado y la gentifricación, una Barcelona que podría recordar la de Pornoburka (Ediciones Cautivas, 2013) de Brigitte Vasallo, con la que comparte fiereza. Desde su existencia marginal, Patri, Marga, Nati y Àngels se revuelven en distinto grado contra el sistema que las controla creyendo asistirlas, mientras abordan y reflejan los desahucios, el machismo, la sexualidad o la precariedad moral y económica.

Lectura fácil se articula en torno a dos tramas complementarias: el proceso judicial de esterilización de Marga planteado por su tutora, la Generalitat, y el lento camino hacia la liberación de los centros de “institucionalizados” de estas cuatro mujeres, narrado en Whatsapp por una de ellas, Ángels, quien escribe una novela siguiendo las normas de un método literario de los años sesenta para acercar los clásicos de la literatura a personas con “diversidad funcional intelectual y/o del desarrollo”, denominado, precisamente, Lectura Fácil. Los capítulos de la novela de Ángels se trenzan con las declaraciones judiciales de las cuatro, actas de asambleas de ateneos libertarios, reflexiones en torno al movimiento corporal y fanzines de innegable incorrección política que permiten a Morales desarrollar un más que plausible engranaje de voces.

Construye así la autora una novela coral sobre las potentes e hilarantes voces de unas mujeres, cuya discapacidad funciona como resorte de desinhibición propia y desenmascaramiento ajeno. “Esa diversidad funcional de lo que antes se llamaba el loco o el tonto del pueblo — dirá Cristina Morales— me parece de gran potencia; […] me interesa esa gran potencia crítica que hay en los márgenes de los márgenes; y confrontar la retórica institucional con la del supuesto analfabeto.”

Con Marga entraremos en el mundo de la PAH, los ateneos libertarios, la ocupación y las asambleas desatinadas; Ángels utiliza los recursos retóricos que le proporciona el sistema (el método Lectura fácil) para narrar cómo logro salir ella misma y sacar a sus primas de una institución para discapacitados; la logorrea de Patri socava cualquier posibilidad de comunicación eficaz (es hilarante su declaración ante la jueza). Su hermana Nati es la que padece la mayor discapacidad y es la portavoz de los discursos más radicales. Ella trae consigo también el ámbito de la danza, aunque en este caso la elegancia corporal y la armonía de movimientos han sido sustituidos por las carencias y rigideces de unos discapacitados en un curso de danza terapéutica. Todos los entornos que enmarcan a estas mujeres son perfectos blancos para el despellejamiento satírico que practica Cristina Morales.

Estos personajes tienen los ingredientes para convertirse en caricaturas, o algo peor, en patéticas víctimas. Pero Morales da una vuelta de tuerca y extrema sus dobleces y la imposibilidad de interpretarlas desde dos polos artificiales: la piedad o la objetividad. Esto se aprecia especialmente en el personaje de Nati, sobre el que recae el peso de la intencionalidad política de la novela. Una novelista convencional no habría dejado pasar la oportunidad de convertir a Nati en un personaje positivo, una víctima del sistema, una heroína; pero Nati es la “más discapacitada” de las cuatro: una delirante furiosa que no comulga ni con el menor aspecto del sistema en el que vive y no tiene problema en formularlo de una forma casi kamikaze. Un ejemplo: “La clave, digo, no está en la ridícula vida cívica sino en su constatación, en darse cuenta de que una está haciendo lo que le mandan desde que se levanta hasta que se acuesta y hasta acostada obedece, porque una duerme siete u ocho horas entre semana y diez o doce los fines de semana, y duerme del tirón, sin permitirse vigilias, y duerme de noche, sin permitirse siestas, y no dormir las horas mandadas se considera una tara: insomnio, narcolepsia, vagancia, depresión, estrés”. Otro, sobre hacer cola en un comercio: “¡Hacer uno cola para pagar en vez de ellos hacer cola para cobrarte es el colmo de la alienación!”.

Morales no toma partido por ninguna de las protagonistas en particular, trabaja para un cuerpo mayor. La verdad de la novelista no es la de una sola vez sino la proliferación de planos narrativos que dan cabida a la vez a lo acertado y al disparate, al dolor y a la risa.

La genialidad de Morales se manifiesta en su intuición para convertir un material tan difícil en una hilarante, tristísima, sorprendente y eficaz novela realista: hacía mucho tiempo que no aparecía una obra más realista en su discurso social y menos convencionalmente realista en su escritura. Por eso, Lectura fácil es un hito de la novela reciente en castellano.

PARA SABER MÁS…

ENTREVISTAS

El programa de RTVE Página 2 entrevistó a Cristina Morales:

La autora visitó el Espacio Fundación Telefónica para presentar  Lectura fácil:

 

Leer Juntas/Juntos en el IES Miguel Catalán

¿Os apetece leer con nosotras/os?

En la Biblioteca del IES Miguel Catalán llevamos varios años organizando un Club de lectura dentro del programa de innovación Leer Juntos. Cualquier miembro de la comunidad educativa del centro puede participar y nos encantaría contar este año con vosotros/as.

Actualmente el grupo está constituido fundamentalmente por madres, padres y profesoras, pero estaremos encantadísimas/os de contar con alumnos y alumnas del Centro. Hay que advertir, sin embargo, que este grupo, por la selección de lecturas que se realiza, está pensado especialmente para alumnos a partir de 4º ESO y Bachillerato.

¿Cómo puedo participar?

Para formar parte del club solo hay que mandar un correo a la dirección biblioteca@ies-mcatalan.com indicando el nombre y apellidos, así como el NIF y si eres padre, madre, alumno, alumna o profesor, profesora.

 

Los datos que recogemos son para cumplimentar los documentos del programa institucional en que se inscribe el Club; pero no hay problema en incorporarse al club sin haberse inscrito antes o incluso a mitad de curso.

¿Cómo funciona nuestro grupo de lectura?

La mecánica del club es bien sencilla: proponemos una lectura y proporcionamos una pequeña información acerca del autor y la obra. Cada uno lee el libro en su casa y nos vemos al cabo de un mes en la Biblioteca para comentar nuestras lecturas mientras tomamos un té y unas pastas.

Si queréis echar un vistazo a lo que hemos leído otros años para haceros a una idea, podéis consultar en la galería de imágenes. También podéis leer la documentación vinculada a estos libros que aparece en el menú desplegable de la cabecera.

¿CUÁNDO Y DÓNDE NOS REUNIMOS?

Las reuniones se celebran siempre en lunes, a las 19.00 en la Biblioteca del Centro. Este año nos reuniremos con este calendario. ¡ATENCIÓN, HA HABIDO CAMBIOS DE FECHAS!

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MÁS INFORMACIÓN…

Toda la información del grupo aparecerá en este blog, en el Twitter del IES @iesmcatalanzgz, en el Twitter de la Biblioteca: @bibliomcatalan y en el Facebook de la Biblioteca: @bibliotecamcatalan. ¡Seguidnos!

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