Del color de la leche de Nell Leyshon

Aunque con un poco de retraso, aquí está la primera lectura del grupo “Miguel Catalán”. Nos reunimos, como sabéis, el pasado 20 de octubre, y propusimos la lectura de Del color de la leche de la escritora británica Nell Leyshon.

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DEL COLOR DE LA LECHE de Nell Leyshon

 

“escribir lleva mucho tiempo, hay que deletrear y copiar cada palabra encima de la página, y cuando termino tengo que volver a mirar para ver si las he elegido bien.
y algunos días tengo que pararme porque tengo que pensar en qué es lo que tengo que decir, y en qué es lo que quiero decir. y en por qué lo estoy diciendo.
y tardo más tiempo en escribir sobre algo que ha pasado que lo que tardó en pasar.”

LA AUTORA

 

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Nell Leyshon es una dramaturga inglesa multipremiada y prácticamente desconocida en castellano. De su vida y obras solo hay una referencia en la Wikipedia inglesa, información que completamos con la lectura “solapada” de su biografía en la edición de Del color de la leche.

Nació en Glastonbury (Inglaterra). Su primera novela, Black Dirt (2004) fue candidata al Orange Prize for Fiction y preseleccionada para el Commonwealth Book Prize. En 2008 publicó Devotion. Ha sido galardonada con el Premio Evening Standard Theatre por su obra Comfort Me With Apples, y Bedlam ha sido la primera obra escrita por una mujer para el Shakespeare’s Globe Theatre.  Además recibió el Premio Richard Imison por su primera obra de teatro, Milk. Leyshon escribe habitualmente para Radio 4 y 3.  Colabora, entre otras,  con la ONG Vita Nova que se ocupa de ayudar a personas con problemas de adicciones.

 

DEL COLOR DE LA LECHE

 

Mary es una niña de quince años que vive con su familia en una granja de la Inglaterra rural de 1830, tiene el pelo del color de la leche y un defecto físico en una pierna. Es la menor de cuatro hermanas que viven bajo el férreo yugo paterno, junto a su madre y su abuelo, pero logra escapar momentáneamente de su condena familiar cuando es enviada a trabajar como criada para cuidar a la mujer del vicario, que está enferma. Entonces, tiene la oportunidad de aprender a leer y escribir, de dejar de ver “solo un montón de rayas negras” en los libros. El acceso a los libros, el descubrimiento de un mundo totalmente nuevo, pero no menos brutal, harán mella en la joven Mary .

Penélope Lively dijo de esta novela que es “un pequeño tour de force; una voz maravillosamente convincente y una historia devastadora narrada con gran habilidad y economía.”

Y así es. Mary cuenta/escribe su propia historia en un texto sin mayúsculas, con frases cortas, secas, de una sencillez puramente infantil, en un estilo narrativo que recuerda, dicen, a El gran cuaderno de Agota Kristoff y en el que se perciben ecos de La niña que amaba las cerillas de Gaetan Soucy.  La escritora dice haberse inspirado en la narrativa de los esclavos africanos que durante la época colonial americana dieron cuenta de sus experiencias y de la frescura con que los nuevos alfabetizados iban componiendo el lenguaje recién aprendido.

Mary es una mujer inteligente y testaruda, que aprende a leer con la Biblia, aunque este aprendizaje, que le permite construir su propia identidad — como recuerda constantemente, al repetir su nombre “eme, a, erre, y griega”—  tiene un coste muy alto, que ella registra en un lenguaje recién aprendido, con la urgencia de quien sabe que solo tiene una oportunidad para contar su historia.

Como le recuerdan constantemente todos los personajes de la novela, no tiene pelos en la lengua y dice siempre  lo que piensa.  Esta fortaleza de carácter supone un problema para su padre: “ella dice la verdad, ella es sucia”, dirá de ella cuando decide enviarla a la vicaría. Al llegar allí, su aspereza y su sinceridad son recibidas como una entretenida diversión frente al mutismo y la sumisión habitual en las criadas.

Las instrucciones de silencio y recato no funcionan con ella, que encontrará la forma de hacer oír su voz, a través de su texto, un texto seco, brutal en ocasiones, donde destaca su enorme capacidad descriptiva, convenientemente limitada a las cosas que ve y conoce. En este sentido, conviene observar cómo, cuando aún vive en la granja, todas las metáforas que utiliza hacen referencia a la naturaleza. Su entendimiento del mundo pasa por su propia experiencia. Después, en la vicaría, cuando su mundo cambie y la naturaleza, aun estando presente, ya no es tan significativa para ella, el texto cambiará.

Leyshon ha sabido fagocitar con indiscutible habilidad su conocimiento del lenguaje teatral y en esta novela ha desplegado voces tan diferentes como apasionantes. De hecho, la novela fue concebida inicialmente como una obra de teatro inspirada en la Biblia del Rey Jacobo de 1602. Los diálogos, alrededor de los cuales orbitan las historias,  tienen una potencia en ocasiones cortante, pero siempre evocadora.

Se trata, pues, de un texto sólido y transgresor, que sostiene su historia gracias a la verosimilitud de los personajes y que, como dice su autora, nos permite escuchar, por una vez, la voz de los que habitualmente callan.

PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

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