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Las madres negras de Patricia Esteban: nuestra última lectura del curso

 

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El próximo lunes, 6 de mayo, será nuestra última reunión de este curso. Comentaremos la novela Las madres negras de Patricia Esteban y tendremos además la ocasión de charlar con la autora sobre su obra.

Susana Andrés nos presentó el pasado 8 de abril la obra de Patricia Esteban. Esto fue lo que nos contó:

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Patricia Esteban Erlés (Zaragoza, 1972) profesora de Lengua y Literatura y columnista en Heraldo de Aragón. Ha publicado hasta el momento tres libros de cuentos. El primero de ellos, Manderley en venta (2008), obtuvo el Premio de Narración Breve de la Universidad de Zaragoza en 2007 y fue seleccionado en el V premio Setenil, como uno de los diez mejores libros de relatos editados en España en el año 2008. Su segundo libro, Abierto para fantoches (2008), ganó el XXII Premio de Narrativa Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal y ha sido elegido como lectura de la Guía de Verano del Seminario de Bibliotecas Escolares de Zaragoza 2009. Ambos van a ser reeditados conjuntamente este año por Páginas de Espuma. En 2010 publica su tercer libro de cuentos, Azul ruso, en la Editorial Páginas de Espuma, que también estuvo seleccionado como uno de los candidatos al premio Setenil.

9788483931639_04_h.jpgEn 2012 publica el libro Casa de muñecas, cien microrrelatos distribuidos por las distintas estancias de una siniestra casa: el cuarto de los juguetes, la cocina, el baño, la biblioteca, la cripta, entre otras. En ellas se ocultan los anhelos más infantiles junto con los miedos más profundos. Todos ellos magníficamente ilustrados por Sara Morante (Torrelavega, 1976).

Además de estas publicaciones individuales, sus cuentos han sido antologados en volúmenes temáticos como Vivo o muerto (2008), Perturbaciones (2009) o 22 escarabajos (2009), y en antologías como Pequeñas Resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010) Cuento español actual (1992-2012) (Cátedra, 2013) o Madrid Negro (Siruela, 2016).

En 2017 ganó el Premio Dos Passos con su primera novela, Las madres negras, objeto de nuestra lectura.

Recientemente ha publicado en la antología Vuelo de Brujas de Apache libros (lo presentó en Zaragoza el día 23 de marzo) y mañana, día 9 de abril, presentará Fondo de armario, publicado por editorial Contraseña, una recopilación de sus columnas en el Heraldo de Aragón.

LAS MADRES NEGRAS

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La casa Winchester

Las madres negras es su primera novela con la que ha ganado la cuarta edición del Premio Dos Passos. En ella, Patricia Esteban Erlés nos adentra en San Vela, una mansión laberíntica inspirada en la casa Winchester que, reconvertida en orfanato, sirve de hogar a un grupo de huérfanas, niñas tullidas, desamparadas, abandonadas, que malviven en ella bajo la supervisión de la cruel hermana Priscia y el resto de las madres negras. Mida, Moira, las siamesas Lavinilea, Pola, etc. nos van contando su historia hasta la llegada al convento en los diversos capítulos, cada uno de ellos con una unidad que los acerca al cuento, y cuyo eje común es ese escenario gótico y siniestro, esa casa con voz propia y sentimientos que se convierte en un personaje más de la novela.

En cuanto a esta estructura, la autora comenta: “Surgió cuando encontré el cuartel general, el palacio del horror en el que debían confluir todas las historias de las que hablas. Llevaba tiempo imaginando niñas, “niñas tontas”, desvalidas y frágiles como Los niños tontos de Ana María Matute. Venían, me hacían conocer parte de su vida y no sabía cómo hacer que se quedaran. Esas pequeñas chiquillas, condenadas por el azar, por un destino cruel, tan diferentes y parecidas entre sí, pudieron regresar cuando me salió al paso la historia de la casa Winchester, esa mansión enloquecedora en la que la viuda del fabricante de rifles se encerró para huir de los espíritus de cada hombre muerto por el balazo de un arma de fuego. Los espectros de cada soldado, de cada indio asesinado la perseguían, según le dijo una médium, y Sarah Winchester se enclaustró en una casa que al principio solo tenía ocho habitaciones, pero que fue agrandando para esconderse mejor de sus fantasmas a lo largo de 40 años. La historia es fascinante y entonces supe que debía usarla para edificar mi Santa Vela. No seguí un planteamiento lineal, preferí contar la vida previa de las niñas, su llegada al convento, para intentar que el componente azaroso de su encierro se advirtiera. Me parece que uno de los temas de la novela es el destino y su facilidad para atrapar a seres muy distintos, que nunca hubieran podido coincidir en el mismo lugar sin su ayuda.”2

La idea de la novela le surgió a la autora, según ella misma ha contado: “[…] casi del tirón, mientras leía el prólogo a La maldición de Hill House, de Shirley Jackson, editada por Valdemar. En ese estudio introductorio se mencionaba la importancia que tenían para Jackson las casas, una obsesión que comparto con ella porque no entiendo las historias sin el espacio como parte activa en ellas, como creador de la atmósfera precisa de cada una. […] Creo que esta novela puede definirse como una fábula sobre la lucha del Bien y el Mal, un recordatorio de cualquier sociedad en la que el poder es ejercido desde el abuso y la negligencia. También como un homenaje a la literatura en el que recuerdo a muchos de los autores y autoras que han sido determinantes para mí.”3

En cuanto a la influencia de otros autores, además de la propia Shirley Jackson, a la que dedica la novela, ha nombrado Los niños tontos de  Ana María Matute. Se trata de una colección de cuentos protagonizados por niños, de ahí el título, pero no es literatura infantil, pues temas como la muerte o la crueldad están presentes en todos ellos. El calificativo de tontos hace referencia a su condición de marginados del mundo tanto adulto como infantil, por diferentes motivos; entre ellos la deformidad física, la enfermedad y la diferencia de clase social. Así son también las huérfanas de Santa Vela.

Otro autor admirado por Patricia Esteban y del que también encontramos ecos en Las madres negras es Ray Bradbury. De él dice: “Siempre que leo un párrafo de Bradbury deseo ponerme a escribir enseguida. Me fascina su poder para utilizar el lenguaje, la plasticidad de sus cuentos, esa creación de mundos singulares que tiene su origen en una intuición de las posibilidades que brinda la palabra.”2

De las autoras españolas que la inspiran, además de Matute, podríamos mencionar  la obra de Cristina Fernández Cubas, sabia en la creación de atmósferas y de personajes inquietantes. Sin duda, Patricia Esteban Erlés es también una maestra en esto.

Por último, cabe señalar la impronta de los cuentos populares que vemos en alguno de los capítulos como, por ejemplo, Caperucita roja y el lobo, que tienen una nueva vida en el mundo y el paisaje de Santa Vela.

Por lo que respecta al estilo, la autora le da más importancia a la forma que al contenido. Según ella, hay cuatro o cinco grandes temas que son los que nos interesan como seres humanos y como autores. “Solo el lenguaje, la forma en que tejemos esas historias, nos permite ser distintos, contar nuestra historia de un modo vedado a los demás.”3 Esta forma de contar ya ha recibido el calificativo de erlesiano, porque, está claro, que nos encontramos ante una autora con una voz propia, un mundo propio que merecía una denominación para definirlo.  En cuanto a los temas, son los mismos que ya encontramos en sus libros de cuentos: la monstruosidad como concepto mutante, las relaciones humanas, la locura, la infancia, la crueldad, la casa, no como refugio, sino como lugar inquietante, etc.

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Jeff Bridges, el dios “inmortalmente aburrido” en el que se inspiró Patricia Esteban

Ya para terminar, quisiera referirme brevemente a mi personaje favorito de la novela: Dios. Un Dios, aburrido inmortalmente, que pasa el tiempo jugando con las internas como si fueran sus títeres y cuya traviesa intervención desatará la tragedia en el orfanato. El capítulo que le dedica Patricia es, para mi gusto, brillante. El actor Jeff Bridges ha sido, según su propia confesión, la inspiración para crearlo.

“Un libro es una casa vacía que se llena de gente, una fiesta en la que te miran y tú miras. Escribes porque quieres que a tu fiesta vaya todo el mundo, y beban y te amen, aunque luego debas recoger los añicos de todas las copas rotas, aunque se acabe pronto, demasiado pronto, el vino que necesitarás en tu próxima soledad.”

Patricia Esteban Erlés

 

El camino del tabaco de Erskine Caldwell

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El pasado 11 de marzo nos reunimos de nuevo en el grupo de lectura “Leer Juntos-Miguel Catalán” para comentar La uruguaya de Pedro Mairal. Como siempre, antes de comentar esta lectura, propusimos la siguiente. En este caso, Carmen Delgado nos propuso leer El camino del tabaco del autor estadounidense Erskine Caldwell.

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Esrkine Caldwell nació en 1903 en la Georgia atrasada y pobre en la que discurre la mayoría de sus libros. Su madre fue maestra y su padre un pastor presbiteriano que cambiaba frecuentemente de destino, por lo que durante su infancia y primera adolescencia recorrió gran parte del estado de Georgia, escuchando muchos de los sermones de su padre. En sus novelas  no habla de oídas: tierra y sermones están reflejados en sus mejores obras (El camino del tabaco, La parcela de Dios y El Predicador, de 1932, 1933 y 1935 simultáneamente).

A los 14 años se marchó de casa y durante unos años llevó una vida errabunda, como casi todos los escritores del Sur, alternando trabajos muy diversos: obrero en una serrería, peón agrícola, futbolista, tramoyista, guionista de cine y periodista inevitablemente). No llegó a concluir sus estudios universitarios y pronto centró su carrera en la escritura y el periodismo. Contado todo con sarcasmo en sus memorias (Llamadlo experiencia, 1951)

Estamos ante un autor realmente prolífico que entre 1929 y 1987 publicó más de cincuenta obras. Y se siente a sus anchas en este ambiente de sus primeras narraciones, rural, empobrecido y también brutal, en el que los personajes no quieren trasladarse a la ciudad. Quizá por ello fracase  al intentar cambiar su ubicación a la gran urbe.

La obra de Caldwell ha caído en el olvido y hoy apenas se le recuerda, a pesar de que durante la década de los 30 fue el autor más vendido del mundo. Su nombre se menciona junto  a otros grandes escritores del Sur (Faulkner, Steinbeck, Dos Passos) aunque su reputación nunca ha estado al nivel de dichos autores.

Con motivo de su fallecimiento en 1987, Rafael Conte publicó en El  País un artículo conmemorativo (“La fuerza del testimonio”) en el que hace hincapié en la difusión que tuvo en España. Caldwell no fue conocido hasta después de la guerra, pero la censura franquista no toleró la sexualidad explícita ni la crítica a la religión de algunos de sus libros, precisamente los mejores. El camino del tabaco y La parcela de Dios vieron la luz en Argentina. Con el tiempo dejó de ser un escritor comprometido, entre otras cosas porque el mercado imponía la vuelta al intimismo y aunque nunca perdió su fuerza, ni la grandeza de sus diálogos (que nos permiten entender lo que está pasando) ni el sentido del ritmo  y siguió siendo siempre testigo de su tierra, a partir de la década de los cuarenta fue cayendo en el olvido.

EL CAMINO DEL TABACO. 1932. OTRA NOVELA INCÓMODA.

La trascendencia de esta novela la avalan los dieciocho millones de ejemplares vendidos hasta 1940, la adaptación teatral en Broadway y la versión cinematográfica (o traición cinematográfica) de John Ford en 1942.

Todo este éxito no quiere decir que no sea una novela incómoda, y más para el lector actual: no tiene personajes con los que empatizar, ni intriga ni prosa brillante. Es una novela muy desnuda que refleja un panorama desolador de la vida rural de Georgia tras la crisis del 29.

Caldwell nos lleva a observar unos pocos días de la vida de los Lester, familia del sur de Georgia, arruinada (ruina en la que pone mucho empeño)  tras siete años sin cultivar los campos y que se resiste a abandonar el campo y marchar a la ciudad, con la esperanza del cabeza de familia, Jeeter, de que el campo, con la ayuda de la gracia divina, vuelva a germinar.

La novela presenta uno de los comienzos (unas cincuenta páginas) más subyugantes de la literatura, que contrasta con un final casi de compromiso: Lov, yerno de Jeeter, casado con su hija Pearl (12 años) y uno de los pocos varones con trabajo remunerado, regresa a casa tras la compra de un saco de nabos. Tiene que hablar con su suegro pero teme parar por su casa por miedo a que esa manada de lobos hambrientos le robe el saco.

La familia Lester  está compuesta por Jeeter, el cabeza de familia, Ada, su mujer, con la que ha tenido diecisiete hijos y a la que solo el hambre ha hecho hablar, Ellie May, de 18 años, mujer hermosa pero que espanta por su labio leporino, Dude, de 16 años y con las facultades intelectuales algo disminuidas y la abuela, que se arrastra al bosque en busca de raíces que comer.  Familia marcada por hambre vieja.

Para José María Merino, en un artículo publicado en Revista de libros, la novela no parece haber partido de ningún plan previo, aunque la división en capítulos parece unificarla: los capítulos I –VI no necesitarían ninguna división independiente, ya que tratan el mismo asunto (Lov con sus nabos frente a la casa de los Lester) sin rupturas temporales ni cambios en la perspectiva. Dentro de este bloque, los capítulos V y VI amplían los acontecimientos y cambian levemente el punto de vista. En el capítulo V la cámara enfoca a Jeeter devorando los nabos en el bosque y posteriormente entra en escena la predicadora Bessie, pieza fundamental para lo que se narra a continuación. Los capítulos VII y VIII nos dan información breve pero sustanciosa sobre la familia Lester: su decadencia, la dispersión de sus hijos, sus lacras y sus miedos, enmarcado en la miseria material y social de la Gran Depresión, agravada por el fenómeno Dust Bowl.  Los capítulos IX y XVI dan cuenta de la boda entre Dude y Bessie, el viaje con Jeeter a la gran ciudad hasta que llegamos a la conclusión final, algo forzada, que abarca los capítulos XVIII al XIX.

La obra, marcada por el hambre de la Gran Depresión nos lleva a preguntarnos por la situación que abocó  a que personas reales se conviertan en los personajes esperpénticos que son los Lester.

Cuando en 1928 Valle habló de las tres formas que tiene el autor de ver a sus personajes (de rodillas, de pie, en el aire) no pudo hablar de El camino del tabaco, que se acerca mucho a la tercera forma. Es narrador sale de escena y muestra una familia desnortada, abúlica, mezquina y malvada. El aparente humor con que son tratados es un humor muy serio e impregna toda la novela.

Como lectores, miembros de la sociedad de bienestar, nos cuesta situarnos (como cuestan todos los esperpentos) ante este tipo de personajes tan embrutecidos y tenemos que esforzarnos para no dejarnos llevar por el asco.

Caldwell no nos ayuda a entenderlos mejor: dice qué hacen, qué dicen  (especialmente qué dicen) y los sitúa entre humanos y animales, dejando entrever que siempre fueron igual de bestias. Y ello porque la pobreza no dignifica, como predican sus predicadores ni los pobres son bienaventurados. No es de extrañar que Caldwell fuera anatemizado en todas las bibliotecas públicas del sur de Georgia.

Cuando hambre y pobreza se cronifican en gentes que no tienen ni fuerza, ni ganas ni inteligencia para luchar contra ellas y autores como Caldwell están ahí para regístralo, nacen novelas del estilo El camino del tabaco.

NUESTRA PRÓXIMA REUNIÓN SE CELEBRARÁ EL PRÓXIMO 8 DE ABRIL A LAS 19.00 EN LA BIBLIOTECA. ¡OS ESPERAMOS!

Un hijo de Alejandro Palomas: nuestra próxima lectura en “Leer Juntos Miguel Catalán”

 

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La verdad. Qué cierto es eso de que cuando llevamos mucho tiempo buscando la verdad, el día que por fin la descubrimos llega lo más difícil. ¿Qué hacer con ella? Lo curioso no es tanto haberla tenido delante de nuestros ojos todo el tiempo y no haber sabido verla hasta el último momento. Lo realmente curioso es que cuando por fin aparece, la verdad no permite largos plazos. Exige actuar, normalmente con urgencia.

EL AUTOR

Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) es licenciado en Filología Inglesa y Master en Poesía por el New College de San Francisco. Ha compaginado sus incursiones en el mundo del periodismo con la traducción de importantes autores como Katherine Mansfield, Gertrude Stein, Willa Cather o Jack London. Entre otras, ha publicado las novelas El tiempo del corazón (2002) (por la que fue nombrado Nuevo Talento Fnac), Tanta vida (2008), El secreto de los Hoffman (finalista del Premio de Novela Ciudad de Torrevieja 2008 y adaptada al teatro en 2009). En 2011 publicó El tiempo que nos une. Ese mismo año fue finalista del Premio Primavera de Novela con El alma del mundo.

En 2013 publicó el libro de poesía Entre el ruido y la vida, en 2014 la novela Una madre y en 2015 Un hijo, por la que ha obtenido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil este año. Su novela más reciente ha sido Un perro (2016), que forma una trilogía junto a Una madre y Un hijo, tetralogía tras Un amor.  A finales de este mismo año publicó Las dos orillas, su primer libro ilustrado.  Es el ganador de la última edición del premio Nadal, por su novela, Un amor. (Una familia, 24 horas antes de una boda, todo bien; una llamada, todo va mal…y empieza la vida. Alejandro Palomas)

Es un honor para nosotros recibirlo en el Centro. El año pasado, el Club de lectura del IES Miguel Catalán abordó lectura de Una madre. Durante este curso, nuestros alumnos de 4º de ESO han disfrutado con Un hijo. Por ello, y desde la Biblioteca,  el pasado mes de noviembre solicitamos participar en el programa “Leer te da vidas extra” del Ministerio de Educación y nos han concedido la asistencia de Alejandro Palomas al Centro para dar una charla a los alumnos.  La visita será el 8 de mayo.

Violando la ley no escrita del Club de lectura del IES Miguel Catalán de no repetir autores,  no hemos querido  dejar escapar la ocasión de que padres y alumnos compartan lectura. En seis años de existencia  de este Club de lectura, es la primera vez que sucede.          

UN HIJO (2015)

Publicada en 2015 obtuvo el  premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil de 2016. Estos son los motivos del Jurado: por su obra polifónica, profunda y emotiva que trata con originalidad temas actuales. Sus personajes van creciendo dentro de una trama que engancha al lector.

Guille es un niño feliz, introvertido, estudioso y lector. Su única amiga de clase es Nazia, una niña india que, como él, es nueva en el centro. Su madre  se ha ido unos meses a Dubai, por motivos laborales. Guille no habla nunca de ella. Tras una clase en la que Guille declara que de mayor quiere ser Mary Poppins, su profesora, Sonia, se pone en contacto con el padre de Guille, (Manuel Antúnez). Tras esta conversación  y ante la certeza de que algo raro está ocurriendo, Sonia deriva al niño a la orientadora del centro, María. La novela lo es de personajes, que, al igual que en el resto de la narrativa de Palomas, tienen casi más peso que los hechos.

Estos cuatro personajes son, a su vez, otros tantos narradores, puesto que se trata de una novela coral, que nos muestra diferentes versiones de la trama, lo cual enriquece la narración. Los capítulos están en sus manos, siempre en primera persona y a través lo que nos cuentan y de cómo lo cuentan los conocemos mejor.  Aunque evidentemente se trata  una novela coral, la narración corre principalmente a manos de María (que toma la palabra en quince capítulos) y de Guille  (doce capítulos). Manuel es la voz narradora en dos capítulos y Sonia tan solo en uno. Y todos confluyen en un centro de atención: Guille.

El autor entra en la cabeza y en el discurso  del niño de forma que recuerda a aquella Beatriz de nueve años de Primavera con una esquina rota de Benedetti. Palomas reproduce el pensamiento, los sentimientos y el discurso de un niño, y lo hace con maestría.

El propio Palomas ha declarado que, al no conocer a ningún niño de nueve años, tuvo que fijarse en sí mismo, en su infancia. Un niño que en su infancia sufrió un trauma que no supo encarar y tuvo que asistir a terapia. La idea de la novela nació a  partir de un encuentro  con su terapeuta. Para escribirla, volvió a ser un niño, incluso adaptó su rincón de escritura a la estatura de un niño, para ver con los ojos de un niño, pensar con la mente de un niño y hablar con el lenguaje de un niño.

Manuel, el padre, se esconde como narrador tanto como el personaje. Es un hombre de pocas palabras. Lo conocemos a través de Guille y de sus  conversaciones con María. Su vida no es fácil, el tránsito de una vida familiar estable  a la situación que vive en la novela, ha sido muy brusco: se ha quedado en paro y solo para cuidar de su hijo. Vive abrumado por la tristeza. En palabras del autor, son Guille y Manuel los que llevan el peso de la novela, quizá porque en la mayoría de sus novelas el peso lo lleva una mujer. Evidentemente, llevan el peso argumental de la novela, pero no podemos olvidar el papel de María como narradora.

Junto Guille y su padre, pilares de la novela, la novela se estructura en torno a otros tres personajes: Sonia, la maestra, que sirve de lazo entre María, Guille y Manuel; María, que nos desvela lo que el propio Guille no es capaz de expresar; Nazia, que tiene un papel primordial en el desarrollo de los  acontecimientos, pero que no puede comunicarse verbalmente con nosotros puesto que apenas habla español. Y, por supuesto, Amanda, la madre ausente

La prosa de Un hijo es muy cuidada y da  a los personajes la voz que les corresponde. En todos los casos se adapta a la forma de expresión que los lectores esperamos de ellos. Hace evidentes e importantes los sentimientos más habituales, con un lenguaje deliberadamente cotidiano y  que en ningún momento sobrepasa  la forma en la que los lectores nos expresamos en el día a día, lo que lo hace accesible a todo tipo de lectores.  Este modo de enfocar la narración,  junto con la abundancia de diálogos,  favorece que el lector se identifique con lo que lee.

CALENDARIO DE SESIONES

Este es el calendario de las sesiones de nuestro grupo. Nuestra siguiente reunión será el 16 de abril, lunes, a las 19.00 en la Biblioteca.

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LOS LIBROS DE ESTE CURSO

Si no podéis venir a las sesiones presenciales, pero queréis seguir las lecturas que hemos realizado este año, podéis consultarlas aquí:

El ciclista de Chernóbil de Javier Sebastián: nuestra próxima lectura de “Leer juntos”

 

El pasado lunes nos reunimos de nuevo en la biblioteca para comentar El cuento de la criada de Margaret Atwood. Fue una velada estupenda donde surgieron muchos e interesantes comentarios sobre la obra. Como siempre, propusimos nuestra próxima lectura que comentaremos el día 12 de febrero: El ciclista de Chernóbil del escritor zaragozano Javier Sebastián. Este es el material que compartimos con los compañeros, extraído en su mayor parte de la magnífica introducción que realizó Domingo Ródenas de Moya para la edición de la Institución Fernando el Católico.

EL AUTOR

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Javier Sebastián (Zaragoza, 1962) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza y autor de los libros de cuentos Pomo Rosso (1984) y El descanso de los cautivos (1991). Asimismo ha escrito las novelas La casa del calor (1990), El hombre constante (1998), Historia del invierno (2000), Veinte semanas (2004), El ciclista de Chernóbil (2011) y Puente de Vauxhall (2014).

El ciclista de Chernóbil ha sido traducida al italiano, alemán, francés y holandés. Figuró en la SWR Bestenliste de Alemania; recibió el premio Cálamo “Libro del año 2011” y fue elegida por el Courier International entre las diez mejores novelas extranjeras publicadas en Francia en 2013.

EL CICLISTA DE CHERNÓBIL (2011)

9788499112916Por pura casualidad, El ciclista de Chernóbil se publicó en la primavera de 2011 pocos días después del terremoto que ocasionó el gravísimo accidente en la central nuclear de Fukushima en Japón. La novela no es estrictamente una novela contra los riesgos de la energía nuclear –aunque también– sino sobre la desolación, la soledad, el heroísmo anónimo, la solidaridad, el amor y la obstinación de la vida por perdurar hasta en las circunstancias más adversas.

Javier Sebastián ha comentado que el origen de su novela está en la unión azarosa de dos imágenes que le obsesionaban: la de un anciano abandonado por su familia y la de una ciudad desierta. Estas imágenes genéricas de la desolación fueron tendiendo lazos con la realidad hasta adoptar rasgos bien concretos, los del físico nuclear Vasili Nesterenko de un lado y la ciudad evacuada de Pripyat, próxima a la central nuclear de Chernóbil, de otro.

En 2007 Javier Sebastián realizó un reportaje para Heraldo de Aragón en el que entrevistaba las hermanas Olga y Anna Zorina, quienes acompañaban a un grupo de niños bielorrusos afectados por la radiación que pasaban unos meses en España, acogidos por distintas familias. En el reportaje, Sebastián explica que en un documental se ve a un grupo de turistas en Pripyat, haciendo fotos de las calles muertas, cuando de pronto aparece un ciclista montado en una vieja bicicleta oxidada. De ahí surgió el título de la novela y la figura del hombre que pedalea en medio de la soledad y la devastación. Sebastián asoció esa soledad con la del científico Vasili Nesterenko, sacrificado luchador contra los estragos causados por la radiación.

El ciclista de Chernóbil desarrolla una trama extraída de la realidad histórica y urdida mediante un laborioso trabajo de documentación que da lugar a un discurso híbrido entre lo ficcional y lo histórico. Este tipo de mestizaje ha sido frecuente en la literatura de los últimos años y forma parte de una hibridación más general entre la novela y los géneros no ficcionales, desde el ensayo a la autobiografía. En la obra de Sebastián es fácil deslindar lo histórico de lo fabulado, aunque muchos de sus personajes adopten el nombre de personas reales e incluso se les atribuya parte de su biografía. Vasia, el protagonista de la novela, guarda muchas similitudes con el físico nuclerar Vasili Nesterenko, pero no debe confundirse con él: es una criatura surgida de su imaginación. Realidad y ficción se entreveran en la novela pero no se confunden: los datos históricos sobrecogen y escandalizan; las vicisitudes dentro de la ficción emocionan.

Algunas de las fuentes documentales que consultó el autor aparecen aludidas o transcritas en la propia novela, en citas o fragmentos interpolados, pero la contundencia testimonial de algunas de ellas era tal que consideró necesario poner a disposición de sus lectores parte de estos materiales en una página web que contienen enlace con otras páginas, extractos de artículos, referencias bibliográficas y vídeos: http://javiersebastian.com.

La novela está dividida en seis partes y un epílogo. Cada una de estas partes está compuesta a su vez por un número variable de secuencias de extensión desigual, que suman un total de cincuenta y siete. Estas secuencias narrativas no son lineales o sucesivas, ni tampoco diegéticamente homogéneas, sino que forman parte de dos hilos narrativos distintos en apariencia pero convergentes.

El primer hilo narrativo está narrado en primera persona por el representante español en la Conferencia Internacional de Pesos y Medidas que se celebra en París; la segunda línea narrativa presenta un narrador extradiegético y arranca en la ciudad fantasma de Pripyat donde se refugia un hombre cubierto por dos abrigos. Con calculada tensión narrativa, Javier Sebastián dosifica, en secuencias alternas, la información que va desvelando los misterios, manteniendo vivo de ese modo el interés del lector.

A estos dos hilos narrativos se suma un tercero que no tiene carácter narrativo sino expositivo y sirve de contrapunto factual al desarrollo ficcional del resto de la novela. En esta secuencia encontramos resúmenes de datos científicos, datos de investigaciones, noticias periodísticas y, en general, textos que remiten a la catástrofe de Chernóbil y sus terribles consecuencias.

Los tres hilos de la trama narrativa se articulan en una estructura de doble hélice que entrelaza cada una de las secuencias hasta confluir en una misma trama en la tercera parte, el centro estructural de la novela. Javier Sebastián dispone, de este modo, un relato formalmente muy exigente en el que el templado vanguardismo convive con una admirable fluidez narrativa.

En el estilo de Javier Sebastián se observa la tensión entre lo que quiere expresar y el imperativo de decirlo del modo menos ostentoso y con el mayor impacto en el lector. Acciones y sentimientos, atmósferas y pensamientos son presentados de forma escueta, a veces incluso elusiva, como hurtándole al lector datos que podrían parecer indispensables pero no lo son, porque Sebastián cuenta con un lector inteligente y cómplice que intervenga activamente en la lectura, estableciendo conexiones y deduciendo relaciones significativas, lo que perjudica en absoluto la transparencia o legibilidad del texto.

La prosa de Sebastián combina dos retóricas: la de la escritura y la de la oralidad, perfectamente ensambladas. A las normas de la escritura artística pertenece el minimalismo sintáctico, la preferencia por frases muy breves y contundentes. Esta prosa disuelta permite que el relato acelere su ritmo y que las realidades novelescas se presenten al narrador con gran inmediatez, aunque sea a costa de matices.

A la retórica de la oralidad corresponden las múltiples voces que se oyen en la novela y que se integran en el discurso narrativo. Son voces de personajes de muy variada extracción (desde científicos a campesinos), que dan testimonio de unos hechos que se expresan con la sintaxis entrecortada y los giros propios del habla, con espontaneidad y desparpajo.

En suma, Javier Sebastián ha elaborado un registro estilístico eficaz que se nutre a la vez de los recursos narrativos de la oralidad y en los de la escritura, un registro que consigue conmover y emocionar a un lector que busque en la literatura, actualidad, exigencia y excelencia.

 

El cuento de la criada de Margaret Atwood: nuestro siguiente libro de Leer Juntos

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El pasado día 18 de diciembre despedimos el año con la visita del escritor Rodolfo Notivol, que vino a nuestro grupo para comentar con nosotros su novela Vaciar los armarios.  Fue una experiencia muy interesante contar con la presencia del escritor del libro que habíamos leído y, sin duda, en cuanto podamos, repetiremos.

Ese mismo día presentamos la siguiente lectura, El cuento de la criada de Margaret Atwood:

LA AUTORA

MargaretAtwood1.jpgConsiderada una de las más destacadas novelistas y poetas del panorama actual, Margaret Atwood nació en 1939 en Ottawa (Ontario, Canadá). Muy aficionada a la lectura desde niña, se graduó en Artes en el Victoria College de la Universidad de Toronto y posteriormente cursó estudios de posgrado en el Radcliff College de Cambridge (Massachussets) y en la Universidad de Harvard.

Ha sido profesora de Literatura inglesa en diversas universidades canadienses. Dedicada por completo a la escritura desde 1972, ha sido presidenta de la Unión de Escritores de Canadá y del Centro Canadiense del Pen Club.

Margaret Atwood es una escritora muy prolífica que ha cultivado casi todos los géneros: poesía, ensayo, novelas y relatos. Es una autora comprometida con la sociedad y su tiempo, actitud y preocupación que quedan latentes en su obra. Obtuvo reconocimiento internacional con su novela La mujer comestible (1969), a la que siguieron Resurgir (1972), Doña Oráculo (1976), Nada se acaba (cuyo título original es Life before man) (1979), Daño físico (1981), Ojo de gato (1988) y La novia ladrona (1993).

Su siguiente obra es la monumental  Alias Grace (1998) en la que recrea el caso judicial ocurrido en 1843 y protagonizado por Grace Marks, una criada de dieciséis años acusada junto a su amante de haber asesinado a su patrón. La novela relata las entrevistas de Grace y su psiquiatra en la prisión.

En 2000 obtuvo el prestigioso Premio Booker con El asesino ciego; en 2003 fue finalista del premio Gobernador General por Oryx y Crake y en 2006 fue nominada al Premio IMPAC por su novela Penélope y las doce criadas. En el año 2008 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias. Desde entonces ha publicado El año del diluvio (2009), Maddadam (2013), Scribbler Moon (2014), Por último, el corazón (2015) y Hag-Seed (2016).

EL CUENTO DE LA CRIADA (1985)

A pesar de convertirse en un best seller mundial poco tiempo después de su publicación y traducirse a más de cuarenta idiomas, en España el libro de Atwood ha dormitado por pocas estanterías durante estas tres décadas. Deambuló por varias editoriales, pero en España no se convirtió inmediatamente en el clásico canónico (ni siquiera feminista) que fue en el resto de los países.

El cuento de la criada está narrada en clave distópica y recrea el tránsito de la sociedad norteamericana hacia una dictadura puritana que suprime los derechos de las mujeres.  En Estados Unidos, tras un desastre radiactivo, se ha instaurado un Estado teocrático y totalitario sustentado en la represión férrea de las mujeres. Estas han sido clasificadas y etiquetadas: las “esposas” (mujeres de los comandantes y los altos cargos), las “tías” (milicianas encargadas de educar y someter a las futuras criadas), las “marthas” (ayuda doméstica) y las “criadas” (mujeres todavía fértiles que deben engendrar los hijos de las esposas estériles).

Margaret Atwood redunda en las profecías apocalípticas de Orwell, Bradbury y Huxley, pero esta vez el protagonismo recae en la perspectiva femenina, hasta ahora ignorada o minimizada. La voz narradora corresponde a June, una mujer que antes del levantamiento puritano había trabajado en una editorial y que perdió a su familia durante la fase inicial de la dictadura. Rebautizada como Defred, vive una existencia miserable como “criada”, sometida al capricho de sus señores en medio de un ambiente de represión y miedo.

La severidad teocrática descrita en la novela no solo recorta la libertad de las mujeres, destruye su identidad e impide su desarrollo, sino que construye la perversa naturalización de un modelo de mujer centrada en su capacidad reproductora, con las consecuencias que esto tiene para su experiencia corporal y su personificación como sujeto en sociedad.

Aunque la novela ha sido leída como un reflejo del contexto sociopolítico actual —sobre todo tras la pérdida de libertades ante los ataques del terrorismo islámico y el ascenso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos— El cuento de la criada fue escrito tras la elección de Ronald Reagan cuando los republicanos llegaron al poder enarbolando la bandera de la restauración de los valores familiares más tradicionales, apoyados en el fundamentalismo cuáquero y baptista.

Atwood era consciente de que su novela era una lectura de difícil digestión para esos tiempos. “¿Iba a convencer a los lectores de que en Estados Unidos se había producido un golpe de Estado que había transformado la democracia liberal existente hasta entonces en una dictadura teocrática que se lo tomaba todo al pie de la letra?”, se preguntaba. Como respuesta recibió dos reconocimientos antagónicos: la novela entró simultáneamente en las listas de lecturas de Estudios de mujeres y en la de los libros prohibidos en colegios e institutos de lugares como Texas.

Atwood formuló una realidad apocalíptica, demencial, nítidamente aterradora. Fascismo bíblico. Una ficción especulativa que se asienta en la idea de que hasta el horror más terrible puede volverse cotidiano: “Ahora mismo esto no os parece lo normal, pero dentro de un tiempo lo será”, arenga una de las tías a las criadas durante la instrucción.

La historia de la humanidad está repleta de casos que prueban nuestra adaptación a lo impensable, desde guerras a gobiernos tiránicos y, por ello,  Margaret Atwood decidió que no iba a escribir una ficción distópica al uso, cimentada sobre la hipótesis esencial del género: “¿Podría esto pasar aquí?”, quería que su lector sintiera que esa historia podría ser verdad en un futuro aterrador.  Para ello se alimentó de lo vivido y de lo narrado por otros.

Comenzó a escribir El cuento de la criada en Berlín en 1984, cuando al otro lado del telón de acero todavía resonaban los ecos de Orwell. De sus viajes a la Polonia ocupada le impactó la frase de un disidente: “Reza por no tener nunca la oportunidad de ser un héroe”. Durante los últimos estertores del bloque soviético, aprendió la quebradiza estructura de hasta el más sólido orden social. De allí sacó las ejecuciones grupales, las quemas de libros o las leyes suntuarias. De manera casi psicótica, almacenó recortes, informes y publicaciones que hablaban sobre el programa Lebensborn de las SS, el robo de niños durante la dictadura argentina o la Gestapo, las políticas represivas de control de la natalidad, la historia de la esclavitud, las cartillas de racionamiento, la revolución islámica en Irán… con todo este material construyó una novela en el que describe con maestría cómo el ser humano es capaz de adaptarse y terminar por asumir una realidad injusta.

En definitiva, Margaret Atwood ha completado el género de las distopías, utilizando como voz narradora a una mujer. La intransigencia política y religiosa siempre ha odiado o temido la condición femenina. Con la misma habilidad de Orwell y Huxley, Atwood refleja que la rebelión individual fracasa ante el poder totalitario. La autora es una prosista cuidadosa, una excelente narradora que muestra el dolor  de las víctimas con una mirada inteligente y compasiva, sin contagiarse de su desesperanza.

El cuento de la criada se ha adaptado en una premiadísima serie para la televisión —antes se realizó una adaptación cinematográfica y hasta una ópera—  protagonizada por la impecable Elizabeth Moss que da vida a Defred. Muy recomendable, pero es mejor leer antes la novela.

 

 

NOLITE TE BASTARDES CARBORUNDORUM  / Under his eye (Bajo su mirada).

Nos veremos para comentar la novela el próximo lunes, 15 de enero, a las 19.00 en la Biblioteca.

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Los desorientados de Amin Maalouf: primera lectura de Leer Juntos Miguel Catalán

El lunes, 23 de octubre, comenzamos nuestro quinto año de Leer Juntos en la Biblioteca del IES Miguel Catalán y lo hacemos con la recomendación Carmen Delgado, una de las coordinadoras, que esta vez nos propone leer a Amin Maalouf, el autor de Los desorientados. 

Amin Maalouf

Nacido en una familia greco-católica, cuarto de cuarto hermanos (uno de los cuales es un afamado cocinero), su educación estuvo marcada por la reacción de su madre, católica acérrima, frente a su abuelo, un racionalista radical que se negó a bautizar a sus hijos.

Por empeño de su madre, el estudió en los jesuitas de Beirut (educación católica y francófona). De allí pasó a la entonces cosmopolita y europeísta Universidad de Beirut para estudiar Economía, Política y Sociología.

En 1976, tras el estallido de la Guerra Civil libanesa, decidió, ya con dos hijos, exilarse a Francia. Desde entonces vive y escribe en París.

Escritor de culto, en 1983 publicó su ensayo Las Cruzadas vistas por los árabes, con la que iniciaría su carrera como escritor. Su obra narrativa no es muy extensa:

  • 1986: León el Africano, que se convirtió en uno de los grandes éxitos de la novela histórica.
  • 1988: Samarcarda.
  • 1991: Los jardines de la luz.
  • 1992: El primer siglo después de Béatrice.
  • 1993: La roca de Tanios, con la que obtuvo el prestigioso premio Goncourt.
  • 1996: Las escalas de Levante.
  • 2000: El viaje de Baldassare.
  • 2004: Orígenes
  • 2012: Los desorientados.

En 2012 le fue otorgado el premio Príncipe de Asturias de las Letras, el mismo año de la publicación en francés de Los desorientados. Desde entonces no ha vuelto a publicar ficción.

Amin Maalouf es miembro de la Academia Francesa desde 2010 y goza de prestigio internacional en temas sobre el culturalismo, las raíces humanas, las guerras de religión y los exilios. Sobre las disensiones entre diferentes culturas ha escrito varios ensayos, siempre a favor de la tolerancia.

“Vivir juntos es cada vez más difícil”, “En el mundo árabe, la situación de las minorías es cada vez más precaria y hay una polarización comunitaria, como la que opone a chiíes y suníes, que no se conocía desde hace siglos. Y en Europa aumenta la impaciencia respecto a los musulmanes. Lo vemos incluso en sociedades con una gran tradición de apertura como Dinamarca y Holanda, que se están convirtiendo en tensas y desconfiadas. Esos dos movimientos se alimentan mutuamente, y la gente como yo se siente cada vez más inquieta, por no decir desesperada”

Maalouf conoce bien las dos grandes culturas, Oriente y Occidente. Muchas de sus novelas (también Los desorientados) y ensayos giran en torno a la religión, al perverso poder trasformador de la guerra, y a los terribles acontecimientos del siglo XX que han abierto todavía más la brecha entre Oriente y Occidente.

Según Maalouf el Holocausto determina la ética de Occidente y el conflicto con Israel desconectó a los árabes del mundo occidental, lo que supone un elemento muy peligroso para todos.

Para Adam, protagonista de Los desorientados, cuya obra sobre Atila está atascada:

“Europa está llena de Atilas que sueñan con ser ciudadanos romanos y que acabarán por volverse invasores bárbaros”.

LOS DESORIENTADOS

Adam, alter ego del escritor, es profesor de Historia en una universidad parisina, exilado de Líbano desde que la guerra en su país (que no se nombra) lo obligó al exilio en la década de los setenta. En su país dejó un heterogéneo grupo de amigos, los desorientados, que configuran “El círculo de los bizantinos” (musulmanes, judíos, cristianos), cuya relación de juventud universitaria refleja las buenas relaciones entre distintas razas y culturas de su país hasta que la guerra acabó con su relación y con todo.

Adam regresa a Líbano 25 años después en un viaje que él deseaba breve, pero que acaba alargándose 16 días (que nosotros sepamos). Desde el comienzo de su estancia le ronda la idea de reunir al grupo: alguno ha muerto, otros han marchado al exilio y otros se quedaron en el país. Comienza así a contar la historia de una generación muy ideologizada que quería cambiar el mundo y fue el mundo el que la cambió a ella. Y lo hace apoyándose en unos personajes bastante estereotipados pero narrativamente eficaces, que en su primera juventud tuvieron que decidir el rumbo que iban a dar a sus vidas: exilarse, quedarse o suicidarse.

“Hablábamos del Vietnam, de la guerrilla boliviana, de la guerra de España, de la Larga Marcha; hablábamos no sin envidia de los poetas malditos, de los poetas asesinados.”

Estos desorientados son Adam, historiador en París; Naim, periodista en Brasil; Albert, consejero del Pentágono en Estados Unidos. Los que se quedaron en el país han tenido grandes éxitos económicos, igual que Mourad, el camarada que se benefició de la corrupción antes de morir. Ramez y Ramsés han construido palacios a los millonarios en los ricos emiratos del Golfo.

El argumento de la obra parte del topos del viaje, del retorno a un tiempo —el de los ideales y la amistad —y a un lugar sin nombre que remite a Beirut. Se trata de un viaje físico que se convierte en un viaje al interior.

Adam pasa 25 años sin volver a su tierra, siguiendo desde la distancia lo que allí ocurre, separándose de sus orígenes y sin terminar de ingresar en los nuevos, los del país de acogida. Tratando de llevarlo con naturalidad, pero sintiéndose agredido en ambos lados. (Llevas demasiado en el extranjero, ya no estás enterado de las costumbres de aquí )

Además de su punto de vista tenemos el de otros personajes: el de los que se van y el de los que se quedan, el de los que buscan otras salidas (religión, fundamentalismo), el de los amigos que se reencuentran y se sienten felices por ello

La obra se sustenta sobre temas de envergadura, que quizá es lo que le confiere su mayor valor: el exilio forzado, la amistad, el poder destructor de la guerra, el amor, la religión, los ideales perdidos, el compromiso, la traición y, de fondo, el choque de culturas (Oriente y Occidente, el islamismo, el involucionismo del mundo árabe, el conflicto de Israel con el mundo árabe, la mujer en dicho mundo…)

La novela está contada por dos voces narrativas: un narrador omnisciente en tercera persona, que facilita una visión global de lo que sucede, que parece observar (¿la voz del autor?) con benevolencia y los documentos epistolarios que Adam ha guardado durante más de veinte años y a los que se suman los e-mails intercambiados con sus amigos.

La novela está dividida en dieciséis capítulos que corresponden a los dieciséis días que pasa el protagonista en su país pero la acción, gracias a las notas personales de Adam, se mueve desde el presente hasta casi treinta años atrás.

Al final de la novela se dice que la vida de Adam está “en suspensión, como su país, como este planeta, como todos nosotros”. La generación de Maalouf, la que nació en mitad del siglo XX, tiene la impresión de que podría vivir los horrores que padecieron sus padres.

Escuchar a Amin Maalouf

Una entrevista con el autor a propósito de la edición de Los desorientados 

Rueda de prensa en el CCCB de Barcelona con motivo de la presentación del libro de Amin Maalouf Los desorientados (Alianza Literaria, 2012).

 

Comentaremos el libro el próximo día 13 de noviembre a las 19.00 en la Biblioteca. ¡Os esperamos!

 

Última sesión del grupo de lectura “Leer juntos, hoy”

Ayer celebramos nuestra última reunión del grupo. Comentamos Hermano de hielo de Alicia Kopf. Como siempre, fue una reunión muy agradable, llena de comentarios interesantes y en un ambiente muy cordial y distendido. Además de la lectura correspondiente, comentamos las lecturas que habíamos realizado a lo largo de estos cinco años desde que en la biblioteca del IES Miguel Catalán organizamos el grupo de lectura.

Si no sabéis qué leer este verano, podéis echar un vistazo a nuestras lecturas de estos años y, si os gustan, no dudéis en venir con nosotros a la sesión del curso que empezará el próximo curso 2017-2018. Os esperamos a todos.