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El ciclista de Chernóbil de Javier Sebastián: nuestra próxima lectura de “Leer juntos”

 

El pasado lunes nos reunimos de nuevo en la biblioteca para comentar El cuento de la criada de Margaret Atwood. Fue una velada estupenda donde surgieron muchos e interesantes comentarios sobre la obra. Como siempre, propusimos nuestra próxima lectura que comentaremos el día 12 de febrero: El ciclista de Chernóbil del escritor zaragozano Javier Sebastián. Este es el material que compartimos con los compañeros, extraído en su mayor parte de la magnífica introducción que realizó Domingo Ródenas de Moya para la edición de la Institución Fernando el Católico.

EL AUTOR

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Javier Sebastián (Zaragoza, 1962) es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Zaragoza y autor de los libros de cuentos Pomo Rosso (1984) y El descanso de los cautivos (1991). Asimismo ha escrito las novelas La casa del calor (1990), El hombre constante (1998), Historia del invierno (2000), Veinte semanas (2004), El ciclista de Chernóbil (2011) y Puente de Vauxhall (2014).

El ciclista de Chernóbil ha sido traducida al italiano, alemán, francés y holandés. Figuró en la SWR Bestenliste de Alemania; recibió el premio Cálamo “Libro del año 2011” y fue elegida por el Courier International entre las diez mejores novelas extranjeras publicadas en Francia en 2013.

EL CICLISTA DE CHERNÓBIL (2011)

9788499112916Por pura casualidad, El ciclista de Chernóbil se publicó en la primavera de 2011 pocos días después del terremoto que ocasionó el gravísimo accidente en la central nuclear de Fukushima en Japón. La novela no es estrictamente una novela contra los riesgos de la energía nuclear –aunque también– sino sobre la desolación, la soledad, el heroísmo anónimo, la solidaridad, el amor y la obstinación de la vida por perdurar hasta en las circunstancias más adversas.

Javier Sebastián ha comentado que el origen de su novela está en la unión azarosa de dos imágenes que le obsesionaban: la de un anciano abandonado por su familia y la de una ciudad desierta. Estas imágenes genéricas de la desolación fueron tendiendo lazos con la realidad hasta adoptar rasgos bien concretos, los del físico nuclear Vasili Nesterenko de un lado y la ciudad evacuada de Pripyat, próxima a la central nuclear de Chernóbil, de otro.

En 2007 Javier Sebastián realizó un reportaje para Heraldo de Aragón en el que entrevistaba las hermanas Olga y Anna Zorina, quienes acompañaban a un grupo de niños bielorrusos afectados por la radiación que pasaban unos meses en España, acogidos por distintas familias. En el reportaje, Sebastián explica que en un documental se ve a un grupo de turistas en Pripyat, haciendo fotos de las calles muertas, cuando de pronto aparece un ciclista montado en una vieja bicicleta oxidada. De ahí surgió el título de la novela y la figura del hombre que pedalea en medio de la soledad y la devastación. Sebastián asoció esa soledad con la del científico Vasili Nesterenko, sacrificado luchador contra los estragos causados por la radiación.

El ciclista de Chernóbil desarrolla una trama extraída de la realidad histórica y urdida mediante un laborioso trabajo de documentación que da lugar a un discurso híbrido entre lo ficcional y lo histórico. Este tipo de mestizaje ha sido frecuente en la literatura de los últimos años y forma parte de una hibridación más general entre la novela y los géneros no ficcionales, desde el ensayo a la autobiografía. En la obra de Sebastián es fácil deslindar lo histórico de lo fabulado, aunque muchos de sus personajes adopten el nombre de personas reales e incluso se les atribuya parte de su biografía. Vasia, el protagonista de la novela, guarda muchas similitudes con el físico nuclerar Vasili Nesterenko, pero no debe confundirse con él: es una criatura surgida de su imaginación. Realidad y ficción se entreveran en la novela pero no se confunden: los datos históricos sobrecogen y escandalizan; las vicisitudes dentro de la ficción emocionan.

Algunas de las fuentes documentales que consultó el autor aparecen aludidas o transcritas en la propia novela, en citas o fragmentos interpolados, pero la contundencia testimonial de algunas de ellas era tal que consideró necesario poner a disposición de sus lectores parte de estos materiales en una página web que contienen enlace con otras páginas, extractos de artículos, referencias bibliográficas y vídeos: http://javiersebastian.com.

La novela está dividida en seis partes y un epílogo. Cada una de estas partes está compuesta a su vez por un número variable de secuencias de extensión desigual, que suman un total de cincuenta y siete. Estas secuencias narrativas no son lineales o sucesivas, ni tampoco diegéticamente homogéneas, sino que forman parte de dos hilos narrativos distintos en apariencia pero convergentes.

El primer hilo narrativo está narrado en primera persona por el representante español en la Conferencia Internacional de Pesos y Medidas que se celebra en París; la segunda línea narrativa presenta un narrador extradiegético y arranca en la ciudad fantasma de Pripyat donde se refugia un hombre cubierto por dos abrigos. Con calculada tensión narrativa, Javier Sebastián dosifica, en secuencias alternas, la información que va desvelando los misterios, manteniendo vivo de ese modo el interés del lector.

A estos dos hilos narrativos se suma un tercero que no tiene carácter narrativo sino expositivo y sirve de contrapunto factual al desarrollo ficcional del resto de la novela. En esta secuencia encontramos resúmenes de datos científicos, datos de investigaciones, noticias periodísticas y, en general, textos que remiten a la catástrofe de Chernóbil y sus terribles consecuencias.

Los tres hilos de la trama narrativa se articulan en una estructura de doble hélice que entrelaza cada una de las secuencias hasta confluir en una misma trama en la tercera parte, el centro estructural de la novela. Javier Sebastián dispone, de este modo, un relato formalmente muy exigente en el que el templado vanguardismo convive con una admirable fluidez narrativa.

En el estilo de Javier Sebastián se observa la tensión entre lo que quiere expresar y el imperativo de decirlo del modo menos ostentoso y con el mayor impacto en el lector. Acciones y sentimientos, atmósferas y pensamientos son presentados de forma escueta, a veces incluso elusiva, como hurtándole al lector datos que podrían parecer indispensables pero no lo son, porque Sebastián cuenta con un lector inteligente y cómplice que intervenga activamente en la lectura, estableciendo conexiones y deduciendo relaciones significativas, lo que perjudica en absoluto la transparencia o legibilidad del texto.

La prosa de Sebastián combina dos retóricas: la de la escritura y la de la oralidad, perfectamente ensambladas. A las normas de la escritura artística pertenece el minimalismo sintáctico, la preferencia por frases muy breves y contundentes. Esta prosa disuelta permite que el relato acelere su ritmo y que las realidades novelescas se presenten al narrador con gran inmediatez, aunque sea a costa de matices.

A la retórica de la oralidad corresponden las múltiples voces que se oyen en la novela y que se integran en el discurso narrativo. Son voces de personajes de muy variada extracción (desde científicos a campesinos), que dan testimonio de unos hechos que se expresan con la sintaxis entrecortada y los giros propios del habla, con espontaneidad y desparpajo.

En suma, Javier Sebastián ha elaborado un registro estilístico eficaz que se nutre a la vez de los recursos narrativos de la oralidad y en los de la escritura, un registro que consigue conmover y emocionar a un lector que busque en la literatura, actualidad, exigencia y excelencia.

 

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El cuento de la criada de Margaret Atwood: nuestro siguiente libro de Leer Juntos

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El pasado día 18 de diciembre despedimos el año con la visita del escritor Rodolfo Notivol, que vino a nuestro grupo para comentar con nosotros su novela Vaciar los armarios.  Fue una experiencia muy interesante contar con la presencia del escritor del libro que habíamos leído y, sin duda, en cuanto podamos, repetiremos.

Ese mismo día presentamos la siguiente lectura, El cuento de la criada de Margaret Atwood:

LA AUTORA

MargaretAtwood1.jpgConsiderada una de las más destacadas novelistas y poetas del panorama actual, Margaret Atwood nació en 1939 en Ottawa (Ontario, Canadá). Muy aficionada a la lectura desde niña, se graduó en Artes en el Victoria College de la Universidad de Toronto y posteriormente cursó estudios de posgrado en el Radcliff College de Cambridge (Massachussets) y en la Universidad de Harvard.

Ha sido profesora de Literatura inglesa en diversas universidades canadienses. Dedicada por completo a la escritura desde 1972, ha sido presidenta de la Unión de Escritores de Canadá y del Centro Canadiense del Pen Club.

Margaret Atwood es una escritora muy prolífica que ha cultivado casi todos los géneros: poesía, ensayo, novelas y relatos. Es una autora comprometida con la sociedad y su tiempo, actitud y preocupación que quedan latentes en su obra. Obtuvo reconocimiento internacional con su novela La mujer comestible (1969), a la que siguieron Resurgir (1972), Doña Oráculo (1976), Nada se acaba (cuyo título original es Life before man) (1979), Daño físico (1981), Ojo de gato (1988) y La novia ladrona (1993).

Su siguiente obra es la monumental  Alias Grace (1998) en la que recrea el caso judicial ocurrido en 1843 y protagonizado por Grace Marks, una criada de dieciséis años acusada junto a su amante de haber asesinado a su patrón. La novela relata las entrevistas de Grace y su psiquiatra en la prisión.

En 2000 obtuvo el prestigioso Premio Booker con El asesino ciego; en 2003 fue finalista del premio Gobernador General por Oryx y Crake y en 2006 fue nominada al Premio IMPAC por su novela Penélope y las doce criadas. En el año 2008 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias. Desde entonces ha publicado El año del diluvio (2009), Maddadam (2013), Scribbler Moon (2014), Por último, el corazón (2015) y Hag-Seed (2016).

EL CUENTO DE LA CRIADA (1985)

A pesar de convertirse en un best seller mundial poco tiempo después de su publicación y traducirse a más de cuarenta idiomas, en España el libro de Atwood ha dormitado por pocas estanterías durante estas tres décadas. Deambuló por varias editoriales, pero en España no se convirtió inmediatamente en el clásico canónico (ni siquiera feminista) que fue en el resto de los países.

El cuento de la criada está narrada en clave distópica y recrea el tránsito de la sociedad norteamericana hacia una dictadura puritana que suprime los derechos de las mujeres.  En Estados Unidos, tras un desastre radiactivo, se ha instaurado un Estado teocrático y totalitario sustentado en la represión férrea de las mujeres. Estas han sido clasificadas y etiquetadas: las “esposas” (mujeres de los comandantes y los altos cargos), las “tías” (milicianas encargadas de educar y someter a las futuras criadas), las “marthas” (ayuda doméstica) y las “criadas” (mujeres todavía fértiles que deben engendrar los hijos de las esposas estériles).

Margaret Atwood redunda en las profecías apocalípticas de Orwell, Bradbury y Huxley, pero esta vez el protagonismo recae en la perspectiva femenina, hasta ahora ignorada o minimizada. La voz narradora corresponde a June, una mujer que antes del levantamiento puritano había trabajado en una editorial y que perdió a su familia durante la fase inicial de la dictadura. Rebautizada como Defred, vive una existencia miserable como “criada”, sometida al capricho de sus señores en medio de un ambiente de represión y miedo.

La severidad teocrática descrita en la novela no solo recorta la libertad de las mujeres, destruye su identidad e impide su desarrollo, sino que construye la perversa naturalización de un modelo de mujer centrada en su capacidad reproductora, con las consecuencias que esto tiene para su experiencia corporal y su personificación como sujeto en sociedad.

Aunque la novela ha sido leída como un reflejo del contexto sociopolítico actual —sobre todo tras la pérdida de libertades ante los ataques del terrorismo islámico y el ascenso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos— El cuento de la criada fue escrito tras la elección de Ronald Reagan cuando los republicanos llegaron al poder enarbolando la bandera de la restauración de los valores familiares más tradicionales, apoyados en el fundamentalismo cuáquero y baptista.

Atwood era consciente de que su novela era una lectura de difícil digestión para esos tiempos. “¿Iba a convencer a los lectores de que en Estados Unidos se había producido un golpe de Estado que había transformado la democracia liberal existente hasta entonces en una dictadura teocrática que se lo tomaba todo al pie de la letra?”, se preguntaba. Como respuesta recibió dos reconocimientos antagónicos: la novela entró simultáneamente en las listas de lecturas de Estudios de mujeres y en la de los libros prohibidos en colegios e institutos de lugares como Texas.

Atwood formuló una realidad apocalíptica, demencial, nítidamente aterradora. Fascismo bíblico. Una ficción especulativa que se asienta en la idea de que hasta el horror más terrible puede volverse cotidiano: “Ahora mismo esto no os parece lo normal, pero dentro de un tiempo lo será”, arenga una de las tías a las criadas durante la instrucción.

La historia de la humanidad está repleta de casos que prueban nuestra adaptación a lo impensable, desde guerras a gobiernos tiránicos y, por ello,  Margaret Atwood decidió que no iba a escribir una ficción distópica al uso, cimentada sobre la hipótesis esencial del género: “¿Podría esto pasar aquí?”, quería que su lector sintiera que esa historia podría ser verdad en un futuro aterrador.  Para ello se alimentó de lo vivido y de lo narrado por otros.

Comenzó a escribir El cuento de la criada en Berlín en 1984, cuando al otro lado del telón de acero todavía resonaban los ecos de Orwell. De sus viajes a la Polonia ocupada le impactó la frase de un disidente: “Reza por no tener nunca la oportunidad de ser un héroe”. Durante los últimos estertores del bloque soviético, aprendió la quebradiza estructura de hasta el más sólido orden social. De allí sacó las ejecuciones grupales, las quemas de libros o las leyes suntuarias. De manera casi psicótica, almacenó recortes, informes y publicaciones que hablaban sobre el programa Lebensborn de las SS, el robo de niños durante la dictadura argentina o la Gestapo, las políticas represivas de control de la natalidad, la historia de la esclavitud, las cartillas de racionamiento, la revolución islámica en Irán… con todo este material construyó una novela en el que describe con maestría cómo el ser humano es capaz de adaptarse y terminar por asumir una realidad injusta.

En definitiva, Margaret Atwood ha completado el género de las distopías, utilizando como voz narradora a una mujer. La intransigencia política y religiosa siempre ha odiado o temido la condición femenina. Con la misma habilidad de Orwell y Huxley, Atwood refleja que la rebelión individual fracasa ante el poder totalitario. La autora es una prosista cuidadosa, una excelente narradora que muestra el dolor  de las víctimas con una mirada inteligente y compasiva, sin contagiarse de su desesperanza.

El cuento de la criada se ha adaptado en una premiadísima serie para la televisión —antes se realizó una adaptación cinematográfica y hasta una ópera—  protagonizada por la impecable Elizabeth Moss que da vida a Defred. Muy recomendable, pero es mejor leer antes la novela.

 

 

NOLITE TE BASTARDES CARBORUNDORUM  / Under his eye (Bajo su mirada).

Nos veremos para comentar la novela el próximo lunes, 15 de enero, a las 19.00 en la Biblioteca.

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Los desorientados de Amin Maalouf: primera lectura de Leer Juntos Miguel Catalán

El lunes, 23 de octubre, comenzamos nuestro quinto año de Leer Juntos en la Biblioteca del IES Miguel Catalán y lo hacemos con la recomendación Carmen Delgado, una de las coordinadoras, que esta vez nos propone leer a Amin Maalouf, el autor de Los desorientados. 

Amin Maalouf

Nacido en una familia greco-católica, cuarto de cuarto hermanos (uno de los cuales es un afamado cocinero), su educación estuvo marcada por la reacción de su madre, católica acérrima, frente a su abuelo, un racionalista radical que se negó a bautizar a sus hijos.

Por empeño de su madre, el estudió en los jesuitas de Beirut (educación católica y francófona). De allí pasó a la entonces cosmopolita y europeísta Universidad de Beirut para estudiar Economía, Política y Sociología.

En 1976, tras el estallido de la Guerra Civil libanesa, decidió, ya con dos hijos, exilarse a Francia. Desde entonces vive y escribe en París.

Escritor de culto, en 1983 publicó su ensayo Las Cruzadas vistas por los árabes, con la que iniciaría su carrera como escritor. Su obra narrativa no es muy extensa:

  • 1986: León el Africano, que se convirtió en uno de los grandes éxitos de la novela histórica.
  • 1988: Samarcarda.
  • 1991: Los jardines de la luz.
  • 1992: El primer siglo después de Béatrice.
  • 1993: La roca de Tanios, con la que obtuvo el prestigioso premio Goncourt.
  • 1996: Las escalas de Levante.
  • 2000: El viaje de Baldassare.
  • 2004: Orígenes
  • 2012: Los desorientados.

En 2012 le fue otorgado el premio Príncipe de Asturias de las Letras, el mismo año de la publicación en francés de Los desorientados. Desde entonces no ha vuelto a publicar ficción.

Amin Maalouf es miembro de la Academia Francesa desde 2010 y goza de prestigio internacional en temas sobre el culturalismo, las raíces humanas, las guerras de religión y los exilios. Sobre las disensiones entre diferentes culturas ha escrito varios ensayos, siempre a favor de la tolerancia.

“Vivir juntos es cada vez más difícil”, “En el mundo árabe, la situación de las minorías es cada vez más precaria y hay una polarización comunitaria, como la que opone a chiíes y suníes, que no se conocía desde hace siglos. Y en Europa aumenta la impaciencia respecto a los musulmanes. Lo vemos incluso en sociedades con una gran tradición de apertura como Dinamarca y Holanda, que se están convirtiendo en tensas y desconfiadas. Esos dos movimientos se alimentan mutuamente, y la gente como yo se siente cada vez más inquieta, por no decir desesperada”

Maalouf conoce bien las dos grandes culturas, Oriente y Occidente. Muchas de sus novelas (también Los desorientados) y ensayos giran en torno a la religión, al perverso poder trasformador de la guerra, y a los terribles acontecimientos del siglo XX que han abierto todavía más la brecha entre Oriente y Occidente.

Según Maalouf el Holocausto determina la ética de Occidente y el conflicto con Israel desconectó a los árabes del mundo occidental, lo que supone un elemento muy peligroso para todos.

Para Adam, protagonista de Los desorientados, cuya obra sobre Atila está atascada:

“Europa está llena de Atilas que sueñan con ser ciudadanos romanos y que acabarán por volverse invasores bárbaros”.

LOS DESORIENTADOS

Adam, alter ego del escritor, es profesor de Historia en una universidad parisina, exilado de Líbano desde que la guerra en su país (que no se nombra) lo obligó al exilio en la década de los setenta. En su país dejó un heterogéneo grupo de amigos, los desorientados, que configuran “El círculo de los bizantinos” (musulmanes, judíos, cristianos), cuya relación de juventud universitaria refleja las buenas relaciones entre distintas razas y culturas de su país hasta que la guerra acabó con su relación y con todo.

Adam regresa a Líbano 25 años después en un viaje que él deseaba breve, pero que acaba alargándose 16 días (que nosotros sepamos). Desde el comienzo de su estancia le ronda la idea de reunir al grupo: alguno ha muerto, otros han marchado al exilio y otros se quedaron en el país. Comienza así a contar la historia de una generación muy ideologizada que quería cambiar el mundo y fue el mundo el que la cambió a ella. Y lo hace apoyándose en unos personajes bastante estereotipados pero narrativamente eficaces, que en su primera juventud tuvieron que decidir el rumbo que iban a dar a sus vidas: exilarse, quedarse o suicidarse.

“Hablábamos del Vietnam, de la guerrilla boliviana, de la guerra de España, de la Larga Marcha; hablábamos no sin envidia de los poetas malditos, de los poetas asesinados.”

Estos desorientados son Adam, historiador en París; Naim, periodista en Brasil; Albert, consejero del Pentágono en Estados Unidos. Los que se quedaron en el país han tenido grandes éxitos económicos, igual que Mourad, el camarada que se benefició de la corrupción antes de morir. Ramez y Ramsés han construido palacios a los millonarios en los ricos emiratos del Golfo.

El argumento de la obra parte del topos del viaje, del retorno a un tiempo —el de los ideales y la amistad —y a un lugar sin nombre que remite a Beirut. Se trata de un viaje físico que se convierte en un viaje al interior.

Adam pasa 25 años sin volver a su tierra, siguiendo desde la distancia lo que allí ocurre, separándose de sus orígenes y sin terminar de ingresar en los nuevos, los del país de acogida. Tratando de llevarlo con naturalidad, pero sintiéndose agredido en ambos lados. (Llevas demasiado en el extranjero, ya no estás enterado de las costumbres de aquí )

Además de su punto de vista tenemos el de otros personajes: el de los que se van y el de los que se quedan, el de los que buscan otras salidas (religión, fundamentalismo), el de los amigos que se reencuentran y se sienten felices por ello

La obra se sustenta sobre temas de envergadura, que quizá es lo que le confiere su mayor valor: el exilio forzado, la amistad, el poder destructor de la guerra, el amor, la religión, los ideales perdidos, el compromiso, la traición y, de fondo, el choque de culturas (Oriente y Occidente, el islamismo, el involucionismo del mundo árabe, el conflicto de Israel con el mundo árabe, la mujer en dicho mundo…)

La novela está contada por dos voces narrativas: un narrador omnisciente en tercera persona, que facilita una visión global de lo que sucede, que parece observar (¿la voz del autor?) con benevolencia y los documentos epistolarios que Adam ha guardado durante más de veinte años y a los que se suman los e-mails intercambiados con sus amigos.

La novela está dividida en dieciséis capítulos que corresponden a los dieciséis días que pasa el protagonista en su país pero la acción, gracias a las notas personales de Adam, se mueve desde el presente hasta casi treinta años atrás.

Al final de la novela se dice que la vida de Adam está “en suspensión, como su país, como este planeta, como todos nosotros”. La generación de Maalouf, la que nació en mitad del siglo XX, tiene la impresión de que podría vivir los horrores que padecieron sus padres.

Escuchar a Amin Maalouf

Una entrevista con el autor a propósito de la edición de Los desorientados 

Rueda de prensa en el CCCB de Barcelona con motivo de la presentación del libro de Amin Maalouf Los desorientados (Alianza Literaria, 2012).

 

Comentaremos el libro el próximo día 13 de noviembre a las 19.00 en la Biblioteca. ¡Os esperamos!

 

Última sesión del grupo de lectura “Leer juntos, hoy”

Ayer celebramos nuestra última reunión del grupo. Comentamos Hermano de hielo de Alicia Kopf. Como siempre, fue una reunión muy agradable, llena de comentarios interesantes y en un ambiente muy cordial y distendido. Además de la lectura correspondiente, comentamos las lecturas que habíamos realizado a lo largo de estos cinco años desde que en la biblioteca del IES Miguel Catalán organizamos el grupo de lectura.

Si no sabéis qué leer este verano, podéis echar un vistazo a nuestras lecturas de estos años y, si os gustan, no dudéis en venir con nosotros a la sesión del curso que empezará el próximo curso 2017-2018. Os esperamos a todos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Medio sol amarillo de Chimamanda Ngozi Adichie

Nuestra lectura de este mes va a ser Medio sol amarillo de la escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. Para adentrarnos en la lectura, Susana Andrés nos ha preparado este material. Recordad que la próxima cita será el 8 de mayo. Hasta entonces, ¡a disfrutar leyendo a Chimamanda Adichie!

Chimamanda Ngozi Adichie es una escritora, novelista y dramaturga nigeriana nacida en 1977.  Perteneciente a la etnia igbo, pasó su infancia en la ciudad de Nsukka, sede de la Universidad de Nigeria. Chimamanda creció en este ambiente universitario (su madre fue la primera secretaria de admisiones de la Universidad nigeriana donde su padre era profesor de Estadística) y es este entorno el que va a describir en la novela que nos ocupa.

A los 19 años se trasladó a EEUU con una beca por dos años para estudiar Comunicación y Ciencias Políticas en la Universidad de Drexel en Filadelfia. En 2003, mientras se encontraba estudiando en Connecticut, publicó su primera novela, La flor púrpura (Purple Hibiscus), que fue muy bien recibida por la crítica y recibió el Commonwealth Writer’s Prize for Best First Book (2005).

Su novela Medio sol amarillo (Half of a Yellow Sun, 2006), así titulada en referencia al diseño de la bandera de la efímera nación de Biafra, se desarrolla durante la guerra civil nigeriana. La obra obtuvo el Orange Prize for Fiction en 2007.

En 2009 publicó una colección de relatos breves, titulada Algo alrededor de tu cuello (The Thing Around Your Neck). Cuatro años más tarde lanzaba Americanah, que mereció el Premio del Círculo de Críticos Nacional del Libro.

Todos deberíamos ser feministas (We Should All Be Feminist) es su primer ensayo.  Es un libro que recoge el emblemático discurso que la autora dio en su TEDx Talk[1]  sobre lo que significa ser feminista en el siglo XXI. Podemos escuchar a la autora en un vídeo de Youtube que recoge dicha conferencia subtitulada en español.

Actualmente Chimamanda vive a caballo entre Nigeria, donde imparte talleres de escritura creativa, y los Estados Unidos. Todas sus obras están traducidas al castellano.

Si queréis saber más sobre la autora, podéis visitar su blog, haciendo clic en la imagen:

MEDIO SOL AMARILLO (2006)

En otra de sus charlas de TED, “El peligro de una sola historia”, habla sobre los estereotipos que se crean al contar la historia solo desde un punto de vista. Reivindica la africanidad frente al eurocentrismo y reflexiona sobre cómo estos estereotipos no solo no reflejan la realidad, sino que, incluso, hacen que se desconozca esta.

Quizá sea esta una buena razón para leer una novela como Medio sol amarillo. La visión que la mayoría de nosotros tenemos de África procede de libros o películas de autores europeos que nos muestran un África colonial o en guerra, pero desde la distancia que marca el hecho de no ser africano. La historia que cuenta Chimamanda se aleja de los estereotipos del África tribal o colonial a los que estamos acostumbrados por los medios de comunicación.

La novela se articula en torno a tres personajes: Ugwu, un muchacho de una aldea que llega a la ciudad para servir de criado en la casa de Odenigbo, un profesor de la Universidad de Nigeria; Olanna, una hermosa mujer, proveniente de una rica familia y casada con dicho profesor; y Richard, un británico enamorado del arte de Igbo-Ukwu, que acude a Nigeria en busca de material para un libro y que se enamora perdidamente de Kainene, la hermana gemela de Olanna. Todos los hechos se nos irán presentando a través de uno de estos tres puntos de vista, que se van intercalando a lo largo de la novela, desde la vida en paz de principios de los años 60, hasta la convulsa época de la guerra de Biafra, a finales de la década.

“Pareces un niño de Biafra”, me decían cuando era pequeña debido a que estaba muy delgada. Esta frase, que muchos de nosotros habremos oído, hacía referencia a las imágenes que veíamos en los medios de comunicación a finales de los años sesenta. Imágenes desgarradoras de niños desnutridos, hambrientos, que nos miraban, con sus enormes ojos llenos de tristeza, desde las portadas de los periódicos, de las revistas y en los telediarios, porque este conflicto fue la primera guerra mediática en la historia de África.

La novela recorre todo el conflicto, desde las primeras discusiones políticas en casa de Odenigbo con sus colegas de la Universidad, en las que se va gestando el germen del deseo de independencia del sudeste del país (habitado en su mayoría por igbos, etnia a la que pertenecen los protagonistas africanos de la novela); pasando por los tres años de guerra y todo lo que esta hizo con aquellos que la padecieron (hubo tres millones de igbos muertos al final de la guerra); hasta el fin del sueño independentista cuando la República de Biafra (que solo fue reconocida por cinco países) perdió la guerra y tuvo que volver a Nigeria.

Así pues, también la temática es una razón de peso para leer Medio sol amarillo. Está claro que uno no lee para aprender historia, pero apenas hemos leído nada de África o ambientado en África. En esta novela escuchamos hablar de Biafra, ese país que podría existir o no sin que nos enterásemos, y del que la única imagen que teníamos es la de niños esqueléticos y moribundos. Y ahora sabemos el cómo, el cuándo y el porqué, y percibimos su latido, porque el contexto de esta novela de personajes, vívido, se adueña por momentos del protagonismo. Y porque, finalmente, la única manera de conocer un lugar es a través de sus habitantes, los reales y los ficticios.

Porque no pensemos que esta es únicamente una novela histórica o una novela bélica. Medio sol amarillo es, ante todo, una novela de personajes. Lo que Chimamanda nos muestra es el interior de sus tres protagonistas, sus deseos, sus miedos, sus fortalezas y sus debilidades. Y es, a través de ellos, como conocemos la historia de su país.

Por último, si hiciera falta alguna razón más,  destacaríamos su prosa. Es suave pero despiadada,  lúcida pero tierna, cuidada pero intensa, y consigue hacer que vivamos a través de los tres personajes, creíbles y bien construidos, cada una de sus emociones. Las escenas de amor son tan certeras que asombran. También la profundidad y la deriva de los personajes transformados por la guerra, y las relaciones entre ellos.

PARA SABER MÁS…

Si os apetece ver el vídeo de su charla “Todos deberíamos ser feministas”, podéis hacerlo aquí:

Otra de sus charlas, “El peligro de una sola historia”:

Y si todavía no os ha quedado claro quién es esta excepcional escritora, podéis echarle un vistazo al artículo de Marbel Sandoval Ordóñez en El País titulado, “Pero, ¿quién es Chimamanda?”, publicado el 19 de marzo de 2014 , con motivo de la publicación de su novela Americanah, de la que tenemos un ejemplar en la Biblioteca.

[1] TED Tecnología, Entretenimiento, Diseño (en inglés: Technology, Entertainment, Design) es una organización sin ánimo de lucro dedicada a las “Ideas dignas de difundir”. Sus charlas (TED Talks) cubren un amplio espectro de temas que incluyen ciencias, arte y diseño, política, educación, cultura, negocios, asuntos globales, tecnología, desarrollo y entretenimiento.

 

Ahora es el momento de Tom Spanbauer: nuestra próxima lectura del club

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El pasado lunes, 20 de febrero, nos reunimos  en la Biblioteca para comentar El africano de Le Clézio. Carmen Delgado, una de las coordinadoras del grupo de lectura, nos propuso la siguiente lectura: Ahora es el momento del novelista norteamericano Tom Spanbauer. Este es el material que nos proporcionó para guiarnos en la lectura:

2014agmspanbauer400Tom Spanbauer se crió en un rancho de Pocatello (Idaho), en una familia de granjeros de origen alemán, de un catolicismo casi fanático, en una tierra en la que esta religión era y es minoritaria.

Antes de convertirse en novelista de culto, en novelista del mundo gay y de la bisexualidad, de los estragos del SIDA en Nueva York (él es enfermo de SIDA), fue hijo dócil y responsable, educado y cariñoso, pero entre los 16 y los 17 años dejó de serlo: “Mi padre veía al homosexual que había en mí e intentaba sacármelo a golpes”.  Ese tránsito es el momento que refleja en Ahora es el momento.

La primera novela suya que se publicó en España fue El hombre que se enamoró de la luna, en 1991. Pocos críticos  y menos editores imaginaron el impacto que tendría sobre los  lectores, para los que se convirtió pronto en uno de los popes de la literatura norteamericana. La obra nos lleva al Estados Unidos de finales del XIX y repasa la vida de cuatro personajes marcados por el amor, el sexo y el riesgo.

Un año después vio la luz en español la que realmente es su primera publicación, Lugares remotos, breve esbozo de lo que sería El hombre que se enamoró de la luna. Pocatello (habrá que ir)  años 50, sociedad castrante, racista…

La cuidad de los cazadores tímidos  (2002), de brillante título, nos sitúa en la Nueva York del SIDA, principios de los 80, en uno de los lugares, y en una de las fechas de Yo te quise más (2016). A través del vaquero William Parker, que abandona su vida rural, Spanbauer describe una Nueva York desolada por el SIDA y abandonada de la maquinaria social de Reagan. Estamos ante escritura peligrosa en esencia, en la búsqueda de lo más peligroso de nuestros recuerdos.

Ahora es el momento, como veremos, nos sitúa nuevamente en una granja en las llanuras cercanas a Pocatello, territorio sentimental de Spanbauer. A él también volverá en su última novela, Yo te quise más, de 2015. (Título extraído de un poema de Auden, aunque bien podría titular una novelilla de Corín Tellado). Es la más desesperanzada de sus novelas. De la mano de la primera persona de Ben, nos adentramos de nuevo en el Nueva York de los 80, y dando un salto, a los Estados Unidos posteriores a las Torres Gemelas, al viagra y a la devastación del cáncer. Visto todo esto y tras haber leído sus escasas obras, no podemos poner en duda  la relación de la obra de Spanbauer con su biografía. “La ficción es aquella mentira que suena más verdadera que la realidad”, en palabras de Spanbauer o “El poeta e un fingidor”, en boca de Pessoa. Afirma Spanbauer que encuentra la verdad mintiendo sobre ella, hecho que le lleva a buscar sistemáticamente la primera persona que es el hilo conductor de todas sus novelas. Es su memoria.

Por ello no es de extrañar el taller literario que desde hace años dirige en Portland, taller de “escritura peligrosa” o escritura del riesgo, del que han salido escritores de la talla de Chuk Palahniuk. Dicha escritura se basa en revelar, en primera persona, aquello que más te asusta o avergüenza. Es meter el dedo en la llaga, en ese lugar secreto que nos causa tanto dolor, sin pensar demasiado en el ridículo.

Como dice Rodrigo Fresán, “Se ha de revelar, más o menos minimalísticamente, con la más confesional de las primeras personas, aquello que más te asusta o te avergüenza, o te arrepientas de haber hecho o haber pensado hacer”. Spanbauer ha escrito todas sus novelas siguiendo esta premisa. De ahí el tono confesional que destilan. El sacramento de la confesión.  Qué barbaridad: a lo que hay que llegar para superar una educación castrante, Anita Ozores.

Esta estrategia literaria se estructura en cuatro pasos bien definidos: los motivos recurrentes (“caballos”), el decir algo de manera incorrecta (“quemarte la lengua”), escribir sin enjuiciar ( “Ángel que registra”) y escribir libremente sobre el cuerpo.

AHORA ES EL MOMENTO (2007)

Es la novela que lo consagró como un autor de culto, del que se dice que solo escribe libros sagrados. Escritura peligrosa, novela de iniciación (o bildugsroman, que es lo mismo pero queda mejor) Ahora es el momento muestra el largo proceso de la liberación de un niño y posterior adolescente, Rigby John Klusener,  hijo de campesinos alemanes emigrados a Idaho.

Se levanta el telón: Rigby John Klusener, de 17 años, hace autoestop una noche de plenilunio en la autopista 93 que le llevará a San Francisco. Lleva en el sombrero una flor, requisito indispensable para viajar a San Francisco, según ha leído él. Y se va a San Francisco para ser quien él quiere ser. Todo un valiente.

Nos encontramos con Rigby John cuando algo está a punto de empezar y algo a punto de terminar. Lo que termina da cuerpo a Ahora es el momento; lo que empieza, en parte, a Yo te quise más.

Huye de una vida marcada por la intolerancia religiosa, racial, sexual. Deja atrás a un padre amargado y violento (“quería sacármelo a golpes”), una madre amargada por la muerte de un hijo de cien días y atenazada por el catolicismo más recalcitrante; deja una hermana casada con un maltratador, una escuela en la que también lo maltrataron (hoy lleva una flor en el sombrero; de niño, alguien le clavó un tulipán amarillo en el culo). Abandona el duro trabajo en el campo, donde se inició en la sexualidad compartida con los mejicanos Flaco y Acho, que le hicieron perder el miedo al contacto físico. Deja a la entrañable Billy Cody y al primer gran amor de su vida, el indio borracho al que una vez vio desnudo bajo la lluvia: George Serano. Con muchos de ellos nosotros no querríamos ningún trato.

En sus inicios, la novela, salpicadas de alusiones al lector modelo Guardián entre el centeno (¿Pueden creerlo? ¿Me escuchan?) parece no avanzar, pero en un momento determinado Spanbauer pega el volantazo, la historia comienza a despegar, los acontecimientos se suceden cada vez con mayor velocidad y su prosa se hace más poética, ayudada por las descripciones y las alusiones de elementos sensoriales. Todos los sentidos están presentes: olemos, vemos, sentimos, paladeamos y oímos. La alusión a los sentidos, las repeticiones, los elementos circulares (la novela lo es)  llenan de música la novela, pero además de la música hay mucho dolor en la historia, como en todas las historias de amor, aunque esta esté contada poco a poco y sin estridencias, de forma tan natural que a veces asusta y que, a pesar de las circunstancias en la que se desarrolló, está libre de violencia y de estridencias.

Si ese dolor está presente en la vida de la juventud norteamericana de la década de los sesenta, Yo te quise más despliega el dolor de esa juventud ya madura, arrasada por SIDA, el cáncer y la soledad.

PARA SABER MÁS…

Tom Spanbauer tiene, como casi todos los escritores actuales, su propia página web: http://www.tomspanbauer.com en ella se puede consultar (en inglés, claro) información acerca de su biografía, sus obras, intervenciones en radio, vídeos, etc. así como datos acerca de su Taller de escritura “Dangerous writing”, su blog e incluso la forma de ponernos en contacto con él. Podéis entrar pinchando en la imagen:

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Spanbauer está también presente en las redes sociales. Podéis contactar con él en Twitter: @TomSpanbauer.

ALGUNOS ARTÍCULOS SOBRE SU OBRA

Tom Spanbauer: «Mi padre veía al homosexual que había en mí e intentaba sacármelo a golpes»  (Entrevista en ABC, 14/09/2015)

“Encuentro la verdad mintiendo sobre ella” (Entrevista en El País, 5/05/207)

Crítica sobre La ciudad de los corazones tímidos (El País, 12/10/200

LA PRÓXIMA REUNIÓN DEL GRUPO SERÁ EL 20 DE MARZO, LUNES, A LAS 19.00 EN LA BIBLIOTECA.

El africano de J.M.G. Le Clézio: próxima lectura del club

Jean Marie Gustave Le Clézio

Jean Marie Gustave Le Clézio

El pasado lunes nos reunimos para comentar Una madre de Alejandro Palomas; como es habitual, además de comentar el libro, propusimos una nueva lectura para la próxima reunión.

En este caso la propuesta provino de una de las asistentes al grupo de lectura, Teresa Picontó, quien nos sugirió la lectura de El africano de J.M.G. Le Clézio.

EL AFRICANO de J.M.G. LE CLÉZIO

descarga-22Jean-Marie Le Clézio, Premio Nobel de Literatura en 2008 es considerado por muchos un escritor y hombre de genio que crea sin preocuparse del público, casi siempre a contracorriente, guiado por el dictado de sus fantasmas interiores incitados por irresolubles conflictos de identidad y de memoria[1].

La Academia sueca le concedió el Premio Nobel[2] por ser “un escritor de la ruptura, de la aventura poética del éxtasis sensual” y “explorador de la humanidad, dentro y fuera de la civilización dominante” y “por haber conseguido rescatar las palabras del estado degenerado del lenguaje cotidiano y devolverles la fuerza para invocar una realidad existencial”.

“En las selvas de las paradojas” fue el título del discurso previo a la entrega del Nobel, el cual Le Clézio se lo dedicó a Elvira, una indígena de la tribu panameña Emberá conocida por su talento de narradora de cuentos y a todos los escritores que le han influido, muchos de ellos latinoamericanos (Juan Rulfo, Octavio Paz, etc.).

Algunos apuntes biográficos: Jean-Marie Le Clézio nació en Niza en 1940, hijo de padres originarios de la colonia africana de Islas Mauricio, pasó su infancia persiguiendo hormigas en Nigeria, donde su padre era médico al servicio del ejército británico. Pero regresó a Niza, estudió letras y a los 21 años publicó su primer libro, Proceso verbal, una obra sofisticada y críptica (puro “terrorismo nouveau roman[3]). Recibió el Premio francés Reanudot en 1963 por su primera novela, El atestado.

Para esquivar el servicio militar en plena guerra de Argelia (“mi padre me dijo que yo no podía ir a matar a la gente inocente de África”) acabo viviendo de carambola en México. Había empezado a trabajar para la cooperación humanitaria francesa en Tailandia, pero fue expulsado del país por escribir un cuento denunciando la trata y prostitución de niñas dentro del ejército estadounidense. Ya en México, quedó fascinado por los libros de las culturas prehispánicas. Lo cierto es que el potencial de las culturas prehispánicas le ha dado pie a escribir varios de sus libros. Su visión tras 13 años viviendo e investigando en México quedó fijada en El Sueño mexicano o el pensamiento interrumpido. Inspirado por su fascinación por México es la historia de Diego y Frida, esa historia de amor inseparable de la fe en la revolución es su libro: Diego y Frida. Una gran historia de amor en tiempos de la revolución (1993).

Después vivió en Panamá, en la provincia del Dairén, con los indígenas embera. Y allí la vida le cambió (1970 a 1974). Era una época de crisis literaria para él y esa experiencia le resolvió todas sus dudas sobre la literatura. En esta época abandonó la experimentación y abordó temas como la infancia, la adolescencia y los viajes.

En cuanto a su obra, tiene libros existencialistas como El atestado (1963) o El diluvio (1966). En 1975 contrajo matrimonio con Jemia, del Sáhara occidental. A esa época pertenecen libros como, Gentes de las nubes (1976), Desierto (1980). Ha destacado también como autor comprometido con algunos de los movimientos sociales, la ecología. A esta etapa pertenecen, entre otros, Terra amata.

El africano (2004), crónica autobiográfica en la que reescribe la misma historia familiar ya novelada en Onitsha (1991). Más recientemente son obras destacadas: El pez dorado, La música del hambre, Urania, Revoluciones. En total más de 40 novelas, además de libros infantiles, ensayos y artículos de prensa.

En El africano (2004), obra maestra en la que combaten la identidad, el origen, la memoria afectiva proustiana, las leyendas míticas de tradición oral y la fotografía mental, compartida con el lector mediante descripciones sumamente intensas que requieren del narrador aplicarse en conseguir una sintaxis escrupulosa y al lujo de la palabra.

En la contraportada del libro El africano nos explica Le Clézio:

“Todo ser humano es el resultado de un padre y de una madre. Se puede no reconocerlos, no quererlos, se puede dudar de ellos. Pero están allí, con su cara, sus actitudes, sus modales y sus manías, sus ilusiones, sus esperanzas, la forma de sus manos y de los dedos del pie, el color de sus ojos y de su pelo, su manera de hablar, sus pensamientos, probablemente la edad de su muerte, todo esto ha pasado a nosotros.Durante mucho tiempo imaginé que mi madre era negra. Me había inventado una historia un pasado, para huir de la realidad a mi regreso de África, a este país, a esta ciudad donde no conocía a nadie, donde me había convertido en un extranjero. Más tarde descubrí, cuando mi padre, al jubilarse, volvió a vivir con nosotros en Francia que el africano era él. Fue difícil admitirlo. Debí retroceder, recomenzar, tratar de comprender. En recuerdo de todo eso he escrito este pequeño libro”.

El padre de Le Clézio es posiblemente el verdadero protagonista: “Más tarde descubrí, cuando mi padre, al jubilarse, volvió a vivir con nosotros en Francia, que el africano era él”. En el libro, es presentado como un hombre que vive entregado a su profesión: primero en Banso (en la actualidad Kumbo), donde “era el único médico a un radio de sesenta kilómetros” y tenía a su cargo un territorio tan inmenso que “en el mapa que él mismo anotó las distancias, no en kilómetros, sino en horas y días de marcha” y se ocupaba “desde el parto hasta la autopsia”, y después en Ogoja, como responsable del dispensario”. (p. 83-84).

En esta búsqueda de la figura paterna y también de su identidad encontramos la esencia y el propósito de estos recuerdos africanos en los que el tiempo se desliza desde la circunstancias en que sus padres le concibieron en África (el momento de su verdadero nacimiento, según los africanos), la II Guerra Mundial y la espantosa guerra del Biafra, hasta la muerte de su padre, al que rinde homenaje con páginas muy emotivas en este libro. Por otro lado, las instantáneas fotográficas que aparecen en el libro fueron realizadas por su padre con una Leica (p. 89).

En El africano “está la memoria del niño y la memoria del tiempo que precedió a mi nacimiento”, escribe también Le Clézio en El africano, en el que además el autor incorpora a las palabras un intenso recuerdo sensorial pero todavía no verbal como él mismo nos cuenta: “cuando se es niño no se usan las palabras (y las palabras no están usadas). En esa época estaba lejos de los adjetivos, de los sustantivos. No podía decir, ni siquiera pensar: admirable, inmenso, potente. Pero era capaz de sentirlos (…)” (p. 13).

El africano pertenece a la literatura de escritores que como Albert Camus o Doris Lessing (Premio Nobel de 2007) escriben sus historias en el África colonial o post-colonial. Le Clézio en este libro recorre pasajes históricos que van desde los años 30 hasta los años 80 del siglo XX. El autor explica en su relato, con un lirismo y prosa excepcional, el colonialismo, la ocupación alemana en Francia en la II Guerra Mundial, la liberación de los pueblos africanos en los años 50 y 60, las guerras tribales, con complicidad directa de ingleses, franceses, alemanes y holandeses hasta la llegada del SIDA a África. Paralelamente nos remonta a aquella África de las grandes tormentas y lluvias, de los ríos y de las costumbres tribales que para él no son extrañas sino parte de su propia formación. Así dice: “A esta África quiero volver sin cesar, a mi memoria de niños. A la fuente de mis sentimientos y determinaciones” (p. 130).

[1] Javier Aparicio Maydeu, “Catálogo razonado de revueltas irracionales”, Cultura/El País (30 de enero 2013).
[2] J. Valcárcel, “’El africano’ de Le Clézio” en guinguinbali.com (consulta: 15/1/2017).
[3] David Marcial Pérez, “Le Clézio: Los aztecas fueron los primeros surrealistas”, Cultura/El País (4 de septiembre de 2016).

QUIERO SABER MÁS DEL AUTOR Y SU OBRA…

Entrevista con Le Clézio en la Feria del Libro de Bogotá en 2013:

Una conversación entre Mario Vargas Llosa y J.M.G, Le Clézio, organizada por el Institut Français, que indaga en los puntos en común entre los dos Premios Nobel.

Un documental sobre Le Clézio producido por Nobel Media, dirigido y producido por Jeremy Williams. El documental incluye una entrevista con el autor e imágenes con él en Niza y en la isla Mauricio: