Sentido y sensibilidad de Jane Austen

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El pasado jueves, 13 de noviembre, nos reunimos para comentar Orgullo y prejuicio de Jane Austen. Además de comentar la novela, propusimos la lectura de Sentido y sensibilidad. Si os apetece leer la novela, aunque no podáis venir a las sesiones del Club Jane Austen, todavía quedan ejemplares en la Biblioteca, gracias al préstamo que nos ha realizado la Biblioteca del IES Miguel Servet.

También podéis oír la novela leída en inglés, a través del enlace de LibriVox. Pinchad en la imagen:

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 El título original de la novela Sense and Sensibility ha dado lugar a no pocos quebraderos de cabeza a los traductores que en ocasiones la traducen como Sentido y sensibilidad, otras como Sensatez y sentimientos, Juicio y sentimiento e incluso como Juicio y sensibilidad.  Cualquiera de las combinaciones nos sirve para esta novela publicada en 1811 que fue la primera novela que Austen logró publicar.

Teniendo en cuenta que cuando Jane Austen empezó a escribir la novela tenía alrededor de 19 años: la edad de las protagonistas, y cuando se publicó, tenía 36: la edad de las madres de las protagonistas, no es desatinado pensar que la autora introdujo numerosos cambios en el largo y devastador proceso desde la escritura hasta la publicación del libro.  Ya que no existen manuscritos ni de las primeras versiones ni de las definitivas de ninguna de sus novelas publicadas, solo podemos hacer conjeturas acerca de las variaciones que la autora fue introduciendo.

Las protSentido-y-sensibilidad-BOLSILLO_libro_image_bigagonistas del libro son las hermanas Elinor y Marianne Dashwood, que viven con su madre, la señora Dashwood, y su hermana menor, Margaret. Tras la muerte de su padre, el patrimonio familiar pasa a su medio hermano, John Dashwood; la familia se queda sin nada y se muda a una casita de campo que les ofrece un pariente. La novela sigue a las hermanas Dashwood a su nuevo hogar, donde experimentan el amor y el desamor.

La novela se centra fundamentalmente en el análisis de las reacciones y reflexiones del alma humana. La trama gira en torno al contraste entre el buen sentido de Elinor y las emociones de Marianne. En la discusión que Elinor y Marianne sostienen sobre el comportamiento, Jane Austen compara la discreción, las mentiras corteses y la intimidad cuidadosamente preservada de una hermana con la transparencia, la franqueza de palabra y la libre expresión de emociones de la otra. La autora considera cuánta franqueza puede tolerar la sociedad y qué efectos puede tener en el individuo. La cuestión fue vivamente debatida en la última década del siglo XVIII, como parte de una amplia discusión política; los escritores radicales como Wiliiam Godwin y Robert Bage se pronunciaron a favor de la franqueza absoluta practicada por Marianne, mientras que los conservadores insistieron en que el secretismo y la hipocresía eran necesarios para preservar el entramado social. Eran cuestiones serias, y una de las razones por las que el libro tiene mucho interés es que Austen lo comienza como si favoreciera uno de los dos postulados pero, a medida que desarrolla el tema, fuera perdiendo seguridad. Esta ambivalencia convierte a Sentido y sensibilidad en una de sus obras más absorbentes, ya que la ficción permite la ambivalencia, mientras que la polémica, no.

Al comienzo de la historia, Elinor y Marianne tienen idilios con jóvenes muy escurridizos, y Austen presenta a Elinor como un modelo de buena conducta y avala la insistencia de la joven en que la discreción, e incluso la mentira, es una necesidad social. Elinor habla del deber de “mentir por cortesía” y se niega a confiar sus propias dificultades y pesares a su muy amada hermana. Marianne, que no quiere mentir, ni puede, se muestra al principio como una chica tonta y caprichosa, que dramatiza sus emociones e incordia a quienes la rodean con sus demostraciones de pesar por la muerte de su padre o de enamoramiento de su nuevo amigo, Willoughby, y sigue los dictados de su corazón y de sus deseos adoptando un comportamiento extravagante, e incluso arriesgado, que justifica diciendo “siempre sabemos cuándo obramos mal”.

Pero los sentimientos de Marianne, que expresa con toda honestidad, no tienen nada de tontos. Así es como aborda a sir John Middleton, su fanfarrón vecino, por decir que las chicas “echan el ojo” a los hombres: “Esa es una expresión , sir John […] que me disgusta particularmente. Aborrezco cualquier frase común que pretende ser inteligente; y “echar el ojo a un hombre” o “hacer una conquista” son las más odiosas de todas. Implican una tendencia grosera y antiliberal, y si alguna vez pudieron parecer inteligentes, el tiempo se ha encargado de que perdieran todo su ingenio.” Es seguro que la feroz, ferozmente inteligente, Marianne expresa en esos términos la opinión de Jane Austen, aunque ella fuera incapaz de hablar así con los caballeros de Hampshire. La capacidad de Mariannne para hablar bien, su rechazo a mentir y el hecho de no tener miedo de expresar sus opiniones y sentimientos se muestran como aspectos atractivos. Austen no infringía las normas de comportamiento convencionales como se lo permite a Marianne cuando, por ejemplo, se  cita en privado con un hombre al que no está prometida, aunque sí permitió que todos vieran la atracción que sentía por Tom Lefroy. Como narradora, pone de manifiesto su desaprobación con las imprudencias que comete Marianne, pero a medida que desarrolla la historia, crece su simpatía por ella. Las respuestas exageradas de Marianne  pueden ser absurdas, así como también puede ser peligroso para su reputación y su paz espiritual el comportamiento salvaje que tiene con Willoughby, pero cuando está en Londres, su franqueza y su vulnerabilidad se convierten en sus características clave.

Elinor sabe, al igual que su astuta rival Lucy Steele, que el ocultamiento, el disfraz y la indiferencia simulada son accesorios casi indispensables para el escenario social. Uno de los temas del libro es que, para sobrevivir en sociedad, no se puede vivir con la franqueza de Marianne, al  menos cuando se es una mujer desamparada. A la luz de este hecho social, el comportamiento de Marianne está mal —Jane Austen lo aprendió pronto por propia experiencia—, pero otra cosa es que esté irremediablemente mal. Marianne vive un infierno a causa de sus acciones llevadas por pasión, pero probablemente nosotros pensamos que su actuación ha sido tan inocente, tan pura, y tan coherente, que se justifica lo que ha hecho. La justificación es avalada por el amor que sigue profesando a Willoughby, pese a todo. La moralidad de Marianne, con todo el infortunio que le acarrea, no es tan mala después de todo, y las respuestas de Austen al postulado que parece favorecer al comienzo se tornan inciertas.

Tal vez comenzó con una simple oposición entre la hermana que sigue el camino correcto —mentiras corteses y represión de los sentimientos— y la que lo rechaza, y no fue sino al reescribir la historia cuando Marianne se le hizo cada vez más simpática. A semejanza de Tólstoi, que creó Anna Karenina para mostrar los males del adulterio y acabó fascinado con su personaje, Jane Austen, que empezó con una descripción a veces cruda de una adolescente caprichosa, encontró que su aprecio por el personaje crecía a medida que definía su perfil y su historia. El baile en que Marianne es humillada es una de las mejores escenas. El hecho de que esté montada como una tragedia, y no como una reunión social simplemente embarazosa, lo convierte en un momento único de la novela, y en otro indicio de que Jane Austen reconoce que Marianne es algo más que una chica tonta.

Así como la cuestión de la verdad y la mentira en el plano social pertenece a fines del siglo XVIII, también al espíritu de la época corresponde el impulso de autodestrucción de Marianne. La vinculación entre el amor y el suiciio se convirtió en tema importante de la literatura a partir de la publicación de la poderosamente influyente obra de Goethe, Las desventuras del joven Werther; la versión en inglés apareció en 1779 y tuvo un sinnúmero de emuladores. Uno de ellos fue Mary Wollstonecraft. Los Austen conocían de primera mano lo que sucedía a Wollstonecraft porque el padre de uno de los alumnos del reverendo Austen era Sir William East, uno de los mecenas de Mary Wollstonecraft. Sir William cuidó de Wollstonecraft en 1796, cuando ella se recuperaba de un intento de suicidio provocado por una deceptión amorosa. No se puede afirmar, desde luego, que Jane Austen tomara de modelo a Mary Wollstonecraft cuando describió a su Marianne, pero la sensibilidad, la franqueza, el rechazo a aceptar las normas sociales y el intento de autodestrucción ante los fracasos amorosos son temas paralelos en ambos casos.

Sentido y sensibilidad es un libro que emociona a pesar de que su trama es, como hemos visto, esquemática y de que tiene subtramas corrientes para poder desarrollar la historia: chicas seducidas y abandonadas, un tutor tiránico y una madre malvada  y tacaña; un compromiso inadecuado con una lagarta manipuladora; un giro milagroso del plan de la lagarta; y un largo etcétera.  No obstante, son numerosos los momentos de brillantez: la escena del baile o el capítulo 2 que constituye por sí solo una obra de arte de escritura dramática, cuando Austen pone en boca de Fanny Dashwood dieciséis frases con las que logra que su marido dé un giro de 180 grados sin llegar a enterarse de lo que sucede; es una manipulación perfectamente orquestada, y un tour de force en cuanto se refiere a diálogos. Cuando Mary Lascelles dice del libro que “ni la autora ni su familia lo tuvieron en tan alta estima como sus novelas posteriores”, cabe preguntarse si el retrato de la heroína abiertamente apasionada fue demasiado fuerte para los Austen.

 SENTIDO Y SENSIBILIDAD EN EL CINE

De Sentido y sensibilidad  hay también varias versiones. Una de las primeras, es una adaptación que la BBC hizo en el año 1971, protagonizada por Joanna David y Chiara Madden:

En 1981, la misma cadena BBC hizo otra versión, esta protagonizada por  Irene Richards y Tracey Childs:

Aunque, sin duda, la más famosa versión de la novela la realizó el directo Ang Lee, a partir de un texto adaptado por Emma Thompson que compartió protagonismo con Kate Winslet y  Hugh Grant. Emma Thompson recibió un Óscar por el guion, que se tomaba algunas libertades con respecto al texto original para adaptarse a la audiencia contemporánea.

Una rareza es la adaptación india de la novela, Kandukondein Kandukondein, ambientada en la época contemporánea, basada en la misma trama, con la actriz Tabu como Sowmya (Elinor Dashwood), Aishwarya Rai como Meenakshi (Marianne Dashwood), con Ajit como Manohar (Edward Ferrars), Abbas como Srikanth (Willoughby) y Mammootty como Captain Bala (Coronel Brandon). Aquí podéis verla en idioma original, con subtítulos en inglés:

Para terminar,  una última (de momento), adaptación de la novela realizada en 2009, para la BBC con Hattie Morahan, Charity Wakefield y Dan Stevens:

SENTIDO Y SENSIBILIDAD EN CÓMIC

Pero no solo cine, la galardonada escritora Nancy Butler y el increíble artista Sonny Liew son los autores de una versión en cómic de la novela, editada por Marvel. Muy interesante.

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RAREZAS…

324bbd9a6c95717Sentido y sensibilidad ha tenido versiones para todos los gustos en el cine y… en la literatura. La (pen)última es Sentido y sensibilidad y monstruos marinos, de Ben W. Winters. Este libro narra la historia de amor de la novela con nuevas escenas pobladas de gigantescas langostas, pulpos voraces, serpientes marinas de dos cabezas y otros monstruos. ¿Asombrados? Seguid leyendo.

Cuando las hermanas Dashwoods son expulsadas de su hogar, van a vivir a una isla llena de criaturas salvajes y oscuros secretos. Elinor, la más sensata de las dos, se enamora de Edward Ferrars,  mientras a su hermana Marianne se la disputan el apuesto Willoughby y el temible coronel Brandon, mitad hombre y mitad monstruo. ¿Podrán las bellas hermanas encontrar el amor verdadero? ¿O caerán presas de los tentáculos que todo el tiempo intentan agarrarlas de los talones?

Según los editores del libro, esta novela combina los mordaces apuntes sociales de Jane Austen con escenas ultraviolentas de monstruos surgidos de las profundidades del mar. No comment.

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