El adversario de Emmanuel Carrere

En nuestra próxima lectura de “Leer Juntos – Miguel Catalán” nos enfrentamos a la novela de Emmanuel Carrère, El adversario. Carmen Delgado, una de las coordinadoras del grupo, ha sugerido la lectura y ha preparado este material:

Me llevó siete años decidirme a escribirlo, fue una experiencia terrible que no repetiría. En esa historia del hombre que oculta su vida y cuando los suyos se enteran de la realidad los asesina, palpita la muerte por todas partes. Escribir ‘El adversario’ fue una experiencia terrible que no repetiría

1200px-Emmanuel_Carrère_2.jpgEMMANUEL CARRÈRE (París, 1957)

Diplomado en el Instituto de Altos Estudios Políticos de París y crítico de cine en sus comienzos, Emmanuel Carrère nació en París en una familia privilegiada.  Su padre se dedicaba al negocio de los seguros, y  su madre, Helène Carrère D’Encausse, de noble origen georgiano fue una notable escritora, experta en Rusia y miembro de la Academia.  Aquí está la causa de que varias de sus obras se centren en Rusia (Una novela rusa, de 2007 y Limonov, de 2011)

Empezó su carrera ejerciendo el periodismo como crítico cinematográfico en varias revistas antes de publicar su primer libro, Bravura, en 1984. Le siguieron varios libros de ficción (El bigote, 1986 ) Se adentró en la no-ficción  con Yo estoy vivo y vosotros estáis muertos (1993), biografía novelada de Philip K. Dick  y desde que publicó Una semana en la nieve (1995) no ha vuelto a adentrarse en la ficción. Posteriormente ha publicado El adversario (1999), Una novela rusa (2007), De vidas ajenas (2009), Limonov (2011), El Reino (2015) y Conviene tener un sitio adonde ir (2017)

Tras el éxito de El adversario  se centró en proyectos cinematográficos y no volvió a la literatura hasta 2007, Una novela rusa. Supuso otro gran éxito, pues desvelaba muchas de las claves de la obra de su autor (es un relato autobiográfico que narra dos años esenciales en la vida del escritor, y las terribles y secretas relaciones familiares que llegaron a destrozarle).

Limonov, historia de un ucraniano real, poeta underground, mendigo, escritor aclamado en París, soldado en los Balcanes…  es su obra más laureada: mejor novela francesa con el Premio Renaudot y el Premio de la Lengua Francesa.

Se acerca a la realidad como si fuera una ficción, con curiosidad y sin prejuicios, lo que le ha dado un lugar relevante entre los escritores franceses contemporáneos.  Una vez abandonada la ficción, sus obras se mueven entre la biografía, el reportaje, la autoficción, con un estilo personalísimo, mordaz y directo, rápido y profundo al mismo tiempo orientado por una especie de instinto para saber qué historias pueden interesar al público sin que a priori   resulten atractivas.

Como “narrador” es omnipresente en sus obras, casi siempre en primera persona. Primera persona que cuenta sus vivencias, pensamientos, estados de ánimo y como Laurent Binnet en HHhH, el mismo proceso de escritura. Sus narraciones están íntimamente ligadas a la experiencia personal, a un Yo que es casi siempre mayúsculo, siempre  omnipresente en todas las páginas que escribe. Emmanuel Carrère es un egotista en la mejor tradición de escritores franceses

No se atreve a clasificar sus obras como novelas, sino como historias, porque la novela lleva el peso de la ficción y según su punto de vista lo que él hace no es ficción pura.

EL ADVERSARIO (1999)

96202394.jpgEmmanuel Carrère ya era un escritor respetado en Francia antes publicar de El adversario, que supuso su consagración.  El adversario es un relato basado en hechos inverosímiles pero reales. El  9 de enero de 1993, Jean Claude Romand, en apariencia un acomodado médico, relevante investigador en la OMS, amante y abnegado padre de familia, mató a su esposa, a sus hijas y a sus padres y después intentó suicidarse. Romand había mentido toda su vida: no era médico ni ejercía otra profesión, pero sí tenía una amante y una vida edificada sobre mentiras tan bien urdidas que sostuvo a su familia y a su amante durante dieciocho años. Ante la inminencia de ser descubierto, actuó. En criminología se le denomina “suicidio extensivo”, que significa que el asesino quiere suicidarse, pero mata antes a su familia para que no sufran al saber la verdad. Fue condenado a cadena perpetua.

Cuando la prensa publicó los hechos, Carrère se obsesionó y  fue fraguando la posibilidad de un nuevo libro. Escribió una carta a Romand meses después del asesinato, pero este no le  contestó. Fue tras el éxito de Una semana en la nieve, dos años después, cuando Romand le escribió alentándolo a escribir su historia. Carrère empezó a escarbar en su vida, su niñez y su primera gran mentira, desde la que ya no hubo marcha atrás.  Y tras saber mucho de Romand, Carrère llegó a esta conclusión: Romand es el adversario, es Satanás, el príncipe de la mentira.  La última vez que se entrevistaron fue siete años más tarde a punto de publicarse El adversario.

Ante Jean-Claude Romand, Carrère confiesa haber sentido mucho miedo, tanto que tardó siete años en escribirlo. Quizá le pudo el  morbo. Cuando lo escribía sentía vergüenza  por el hecho de que le fascinara. Le tranquilizó el hecho de que también fascinara a mucha gente. No solo trata de una persona que asesina a los suyos. Es la historia de alguien que pasa años mintiéndole a todo el mundo de una forma tan absurda que no puede enfrentarse al hecho de su propia verdad. Nos ocurre a muchos, a veces aunque no en esa dimensión, ni todo el tiempo. Cuando lo descubrí, me liberé.

El adversario es un estudio fascinante (fascinación contagiosa porque es real), pormenorizado de esa figura. Una persona hueca, vacía de alma y de identidad; esa carencia conduce a la locura y a la destrucción. Carrère nos contagia su fascinación por la figura, completamente vacía, de Jean–Claude Romand, el eterno mentiroso, máxime cuando es una encarnación poco frecuente del mal, porque nada en su conducta anterior hacia previsible el desenlace: antes de sus crímenes,  no era cruel ni cometió actos malvados. Solo mentía.  Su figura es la encarnación de ese dicho tan popular:

̶ Romand es muy buena persona.

̶ Sí, porque no ha matado a su madre.

Carrère, con Capote en mente, quería relatar los hechos desde fuera, sin recurrir a la primera persona. Le resultó imposible  y tras varios atascos, abandonó el proyecto. Lo retomó cuando decidió escribir como escribiría para sí mismo, sin la perspectiva de publicar, como si fuera un informe sobre lo que el caso había supuesto para él.  Abandonó al novelista que había sido y  con el material recopilado durante siete años dio forma a un libro a caballo entre la investigación periodística  y la memoria personal. Un relato en primera persona en la que el autor es el testigo y en el que también cuenta cómo se ve afectado por la historia:

“La mañana del sábado 9 de enero de 1993, mientras Jean-Claude Romand mataba a su mujer y a sus hijos, yo asistía con los míos a una reunión pedagógica en la escuela de Gabriel, nuestro hijo primogénito”.

Es el paso definitivo en su alejamiento de la ficción literaria.

Carrère asume el riesgo plantear un hecho terrible como si fuera algo inevitable, una consecuencia lógica de  las etapas iniciales  de mentira constante, consciente y planificada. Carrère deja clara su postura  ante el gran mentiroso y evita este riesgo de ser malinterpretado  con un párrafo del final del libro:

 “Y lo peor, a la inversa, que podría sucederle, era que unas meapilas como Marie-France le tendiesen en bandeja un nuevo personaje que interpretar, el de gran pecador que expía sus pecados rezando rosarios. Para aquel género de cretinos, Martine no hubiese sido hostil al restablecimiento de la pena capital.”

Carrère llegó a sentirse culpable por la fascinación que sentía hacia su personaje, con el que trata de mostrarse distante y objetivo.  Pero a comienzo del libro encontramos un juicio sobre lo narrado que además explica el título de la obra. Cuando presenta a los padres de  Romand dice de ellos: “Deberían haber visto a Dios y en su lugar habían visto, adoptando los rasgos de su hijo bienamado, a aquel a quien la Biblia llama Satán, es decir, el adversario.

 Así que desde la portada de su crónica, Carrère parece ya tomar partido en la historia al llamar a Romand “el adversario”, como se llama al Satán en el Apocalipsis: “El Adversario”, que “engaña al orbe entero”.

ALGUNAS OPINIONES SOBRE LA NOVELA…

«Excelente» (Soledad Puértolas).

«Novela apasionante y reflexión de escalofrío» (David Trueba).

«Basada en un caso real, el de los crímenes cometidos por el falso médico Jean-Claude Romand, El adversario es un texto poderosísimo que sume al lector en el espanto» (Juana Salabert, La Razón).

«Un libro contenido, bien graduado y fascinante por tanta materia oscura que aborda» (Antón Castro, ABC).

«Ese retrato del monstruo, del diablo, logra atraparnos» (Josep M. Sòria, La Vanguardia).

PARA SABER MÁS…

Podéis ver aquí un vídeo con el acto de entrega del premio:

Emmanuel Carrère es entrevistado en la Fundación OSDE:

LA ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA

Nicole García dirigió en 2002 una versión cinematográfica de la novela protagonizada por Daniel Auteuil, Géraldine Pailhas, François Cluzet, Emmanuelle Devos,Bernard Fresson y  François Berléand. Fue nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes y obtuvo cinco nominaciones a los premios César.