El mar de John Banville

Este lunes, 11 de enero, recién llegados de las vacaciones de Navidad, tenemos nuestra primera reunión del año en el grupo “Leer juntos Miguel Catalán”. Comentamos la novela de Samanta Schweblin, Distancia de rescate y proponemos una nueva lectura para la siguiente reunión que tendrá lugar el próximo 15 de febrero.

Si nuestra anterior lectora era una mujer argentina de breve, aunque muy interesante, recorrido literario, nuestra propuesta para la siguiente sesión es una de las obras más conocidas de un veterano de la literatura, el escritor irlandés John Banville.

JOHN BANVILLE COMO JOHN BANVILLE

john-banvilleJohn Banville (1945) es un escritor irlandés considerado por el exigente George Steiner el mayor novelista vivo en lengua inglesa. Prefirió trabajar y huir de su familia y renunció por ello a la Universidad, empleándose en la compañía aérea Aer Lingus, que le permitía viajar por el mundo.

Cuando regresó a Irlanda, tras haber vivido varios años en EEUU, entró a trabajar en el diario The Irish Press y, más tarde en The Irish Times. Fue periodista hasta el año 2000, en el que su éxito literario le permitió vivir solo de sus libros.

En 1970 publicó su primer libro, una colección de cuentos titulada Long Lankin que, junto a las novelas Nightspawn y Birchwood, no han sido traducidas al castellano. Sí lo fue la llamada Trilogía de las revolucionesCopérnico (1976), Kepler (1981) y La carta de Newton  (1982)—.  Desde entonces ha publicado una docena de novelas — entre las que destacan El libro de las pruebas (1989), que fue candidato al Man Booker  Prize, que finalmente consiguió  con El mar (2005), premiada también con el Irish Book 2006 a la mejor novela del año.  Otras novelas destacables son El intocable (1997), Eclipse (2000), Imposturas (2003), Los infinitos (2009), Antigua luz (2012) y su última novela, publicada recientemente, La guitarra azul.

 Sus excelentes novelas combinan lo mejor de Nabokov y Beckett. En ellas un narrador insuficientemente fiable desvela una culpa y el secreto que la causa, recorriendo para ello las galerías de su memoria.

Su obra ha recibido numerosos galardones (Premio Madeleine Zepter, Premio Franz Kafka, Premio Leteo, Premio Austríaco de Literatura Europea…) En 2014 obtuvo el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.

JOHN BANVILLE COMO BENJAMIN BLACK

En 2006 aparece El secreto de Christine, su primera novela policiaca publicada con el seudónimo Benjamin Black. A partir del éxito de esta novela ha publicado El otro nombre de Laura (2007), El Lémur (2008), En busca de April (2010), Muerte en verano (2011), Venganza (2012), Órdenes sagradas (2013) y La rubia de ojos negros (2014).

“Black es un artesano, John Banville trata de ser un artista”, confiesa el escritor. Piensa en Black “como un equilibrista —alguien que no mira atrás, ni mira hacia abajo, que no duda porque debe seguir hacia delante, hasta el final—, mientras que Banville es un pobre viejo topo que en la oscuridad cava con dificultad su camino, poco a poco, con esperanza de salir un día a la luz…”

EL  MAR (2005)

descargaEl mar es el relato de Max Morden, el narrador-protagonista, un historiador de arte que se ha retirado a un pueblo costero con un triple propósito: evocar cierto verano trascendental de su adolescencia; recordar la larga enfermedad de su esposa y enfrentarse con su muerte y escribir sobre los dos momentos y, al hacerlo, encontrar los vínculos que los unen. Max Morden quiere saber por qué los hechos y personas de aquel verano lo han asediado todo este tiempo, saber cómo hace un hombre viudo (y un poco cínico) para enfrentarse a la soledad del dolor y la pérdida. Saber, en fin, qué relación tienen en su vida los dos asuntos viejísimos del amor y la muerte. Uno de los logros más considerables de esta novela  es la testarudez y la eficacia con que Banville se abre camino en esas emociones: en sus manos el manido tópico del eros y el tánatos tiene, increíblemente, cosas nuevas que decir.

“Soy un virtuoso de la culpa”, nos dice Max Morden en algún momento, pero su virtuosismo en realidad es su curiosa habilidad para aunar reflexión y sensualidad, para construir mundos que son a la vez metafísicos y sensoriales. En El mar la prosa de Banville da un giro hacia la abstracción y por ello, sus páginas están llenas de imágenes clarisimas, de sonidos, de colores, de olores… Banville, lector de Proust, sabe que en los sentidos están los caminos de la memoria.

El narrador-protagonista se dirige a los lectores —a veces de manera directa—, para contarles hechos y vivencias que acaban de suceder o que sucedieron en un pasado próximo (el pasado año) o remoto (su pubertad). Pasado y presente se enfrentan, se superponen y, a veces se confunden. John Banville concibe a través de su narrador un drama a contratiempo donde no importa tanto el modo en que se disponen las peripecias y los sucesivos golpes de efecto, sino el doloroso estupor que derrama. No es una historia de movimientos, sino de merodear en torno a las huellas de esos movimientos, un rastro de voces y gestos evanescentes cuya suma debería significar algo.

Es indudable que esta novela recuerda a Proust y que la lucha del sentimiento de pérdida, y su tono tan característico de hiriente desenfado, remiten a algunos cuentos de Nabokov. La forma de concebir el tiempo recuerda a Bergson, quien en La evolución creadora, compara la vida con una ola infinita que bate, por así decirlo, a favor de la intución.  La experiencia interna, la duración, conoce un tiempo diferente al tiempo convencional, y esta duración (la durée), con su continuo fluir,  remite metafóricamente al mar.  Sin embargo, El mar de Banville es algo más que “el mar” de Bergson. En Banville es importante la instrospección del autor para ser testigo del continuo remodelarse del pasado, pero aún lo es más la soledad que conlleva el acto. En la novela, nadie entiende las razones de los otros, y si lo hace, es a través de una piedad que se resiste a ser llamada así por medio de una sardónica distancia.

La excelente traducción de Damián Alou nos permite disfrutar —a los que no podemos leer la novela en su idioma original— del magnífico estilo de Banville en el que abundan las minuciosas descripciones proyectivas de objetos, así como las animalizaciones de seres humanos.  Las frases sinuosas de Banville, plagadas de referencias sensoriales y admirablemente dotadas para la nostalgia y, a la vez, para la ironía, funcionan maravillosamente bien en esta novela hecha de todo lo que hay de irónico en la nostalgia.

UNA ADAPTACIÓN CINEMATOGRÁFICA

En 2013, el director Stephen Brown realizó una adaptación cinematográfica de la novela protagonizada por Clara Hinds, Charlotte Rampling, Rufus Sewell y Natasha McElhone.  Aquí podéis ver el trailer en VO:

PARA SABER MÁS…

El programa de RTVE Página 2 entrevistó a John Banville con motivo de la presentación de su libro, Órdenes sagradas, escrito bajo el seudónimo de Benjamin Black.

La editora y periodista Margarita Valencia entrevista a uno de los grandes invitados a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo) en 2015, el irlandés John Banville:

 

 

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