Hablar solos de Andrés Neuman

Hoy hemos celebrado nuestra reunión mensual del grupo de lectura y hemos comentado la novela Nada se opone a la noche de Delphine de Vigan. Como siempre, hemos presentado la siguiente lectura que será Hablar solos de Andrés Neuman. Lógicamente, no ha venido el propio autor a presentar su novela en nuestro grupo (aunque hubiera sido muy bienvenido), pero contamos con el vídeo de presentación del libro de la editorial Alfaguara en el que el mismo escritor nos habla de su obra.

Os incluyo el material que hemos repartido y comentado en el grupo:

 EL AUTOR

 

principal-andres-neuman_grandeAndrés Neuman nació en Buenos Aires en 1977. Hijo de músicos argentinos emigrados, vive en Granada desde los catorce años y posee la doble nacionalidad hispano-argentina. Es licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Granada, donde trabajó como profesor de Literatura Hispanoamericana. Mediante una votación convocada por el Hay Festival, fue incluido en la lista Bogotá-39 entre los más destacados jóvenes autores nacidos en Latinoamérica. Más tarde, fue seleccionado por la prestigiosa revista británica Granta como uno de Los 22 mejores narradores jóvenes en español.

A los 22 años publicó su primera novela, Bariloche, Finalista del Premio Herralde y elegida entre las mejores del año por El Cultural del diario El Mundo. Sus siguientes novelas fueron La vida en las ventanas (2002) y Una vez Argentina (2003). Con El viajero del siglo (2009), traducida a once idiomas, Neuman consiguió las mejores críticas a nivel internacional. La novela obtuvo el Premio Alfaguara, el Premio de la Crítica y el Premio Tormenta, además de ser elegida entre los libros del año por los críticos de El País, El Mundo y los diarios holandeses NRC y De Volkskrant. Sus reflexiones a propósito del viaje de promoción por toda Latinoamérica se recogen en su libro de crónicas relámpago, Cómo viajar sin ver. Latinoamérica en tránsito (2010).

Ha publicado asimismo los libros de cuentos El que espera (2000), Alumbramiento (2006), El último minuto (2007) y Hacerse el muerto (2011); el libro de aforismos El equilibrista (Acantilado, 2005); y, entre otros, los poemarios El jugador de billar (2000), El tobogán (Premio Hiperión de Poesía 2002). El volumen Década. Poesía 1997-2007 (2008) recopila sus libros de poemas.

Escribe regularmente en su  blog Microrréplicas, considerado uno de los mejores blogs literarios en español.

HABLAR SOLOS: EL CLUB DE LA GENTE HERIDA

descargaCuando Andrés Neuman  tenía 20 años, su padre estuvo a punto de morir. O eso creyó él. En el hospital incluso llegaron a entregarle una bolsa de basura con sus zapatos. Años después, la experiencia se transformaría en cuento, Estar descalzo. Al tiempo, murió su madre. Y Neuman ingresó en lo que él llama “un club de gente herida”.

“Conecté con la multitud, bastante silenciosa, de personas que habían pasado por algo parecido; un club casi tan grande como la humanidad entera. De repente, las conversaciones cambian. Como cuando la gente que empieza a tener hijos conoce a gente que también tiene y habla de ese tema hasta entonces casi ausente. Algo parecido pasa con la realidad opuesta y, por tanto, igual de trascendental, que no es dar la vida sino perderla o haber cuidado a alguien que la pierde”.

Estas vivencias traumáticas dirigieron sus pasos hasta  Hablar solos. Una novela breve, concisa, rauda. Dolorosamente placentera.

Hablar solos despliega tres voces solitarias que, sin saberlo, van componiendo un emocionante diálogo. La narración nos presenta tres aventuras paralelas. La aventura de padre e hijo, Mario y Lito, quienes emprenden juntos un decisivo viaje a través de una geografía que parece localizada en la imaginaria frontera entre España y Latinoamérica. El camino final de Mario, que repasa con urgencia su vida mientras espera la muerte. Y la aventura de Elena, esposa y madre, que se embarca en una experiencia límite, tanto sexual como literaria, en un desesperado intento por mantenerse a flote.

 Sus voces constituyen una exploración en las tres formas del habla: la mental, la oral y la escrita. El divertido monólogo interior de Lito. La vibrante despedida que graba Mario. Y el brutal diario de Elena. La novela se articula por medio de los cruces y los contrastes entre estas tres voces, siempre solas y a la vez acompañadas.

A través de estos capítulos, Neuman logra una disección, urgente en las formas y trascendente en el fondo, del amor: de su enfermedad, de su tratamiento, de su agonía y pérdida.

En los orígenes de Hablar solos se encuentra también La muerte de Iván Ilich, de Tolstói. O, más bien, la voluntad de darle la vuelta a aquella narración. De convertir al expirante en objeto y traer a quien lo asiste a un primer plano.

“En la road movie o el road book clásico se narra una experiencia masculina. Desde Ulises en la Odisea a Cormac McCarthy. Hay una exclusión, que ha atravesado todas las épocas, del rol de la mujer. Ese rol, como mucho, es el de Penélope: esperar al héroe. Es lo que tantas veces se les pide a las mujeres y a los personajes femeninos: que sean insoportablemente abnegados. ”

Alternando ágilmente los puntos de vista de Lito, Mario y Elena, Hablar solos reformula la tradición de la road movie. La novela se inicia con el clásico relato de iniciación masculina, para pronto adentrarse en la aventura personal, y no menos arriesgada, de la mujer que ha quedado excluida del viaje. Como si, en vez de esperar a Ulises, Penélope saliera a la intemperie.

La antiheroína de esta obra, en su compás de espera ante la muerte inminente del ser querido, subraya otras. Lee la enfermedad de otro como quien rastrea las cicatrices propias. La lee y la subraya en Virginia Woolf, en Flannery O’Connor, en Geoffrey Gorer, en Kenzaburo Oé, en Javier Marías y en un largo etcétera que incluye también a Roberto Bolaño, padrino de Neuman en el mundo literario[1].

A partir de estas lecturas, Elena irá improvisando una pequeña antología sobre las relaciones entre literatura y enfermedad. El impactante texto de su diario nos revelará la realidad del cuidador, figura tan importante como a menudo omitida, diluida en una imagen de entrega o sacrificio que omite el entramado de miedos, deudas pendientes, fantasías perversas de las que nunca se habla y que Elena nos arroja salvajemente a la cara a través de su diario.

A la hora de contar la pérdida de un ser querido, nuestra atención se suele concentrar en el enfermo. Pero, ¿qué pasa con quien lo asiste? ¿Quién narra su historia? En suma: ¿cómo vivimos la pérdida y sobrevivimos a ella?


[1] Al presentar el argentino su primera novela, Bariloche (Anagrama, 1999) al premio Herralde, Bolaño, vencedor en la edición anterior con Los detectives salvajes, se convirtió en su máximo defensor. Neuman quedó finalista. “Por entonces, no solo no conocía a Bolaño sino, aunque me avergüenza decirlo, ni siquiera lo había leído”. Aunque sí pudo agradecerle personalmente que dejara escrito que “la literatura del siglo XXI pertenecerá a Neuman y a unos pocos hermanos de sangre”.

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