Una mujer en Berlín (Anónima)

La primera lectura del grupo “Leer Juntos hoy” es Una mujer en Berlín, escrito por una mujer que prefirió quedar en el anonimato.  Hoy Carmen Delgado nos ha preparado una pequeña introducción a la lectura.

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Una mujer en Berlín se publicó en 1959 en Alemania, bajo el anonimato. Tres años antes había aparecido en versión inglesa y rápidamente fue traducido a varios idiomas, el español entre otros.  Tras el fracaso de ventas en Alemania la obra no se volvió a publicar  hasta 2001, tras la muerte de la autora, y en 2003 fue un gran éxito de ventas. En 2008, Max Färberböck realizó un film basado en el diario de Hillers, Anonyma – Eine Frau in Berlin, que fue lanzado en Alemania. No sabemos si, al momento de escribirlo, la autora tenía en mente su posterior publicación.

Se publicó como anónima y yo así la leí. Aunque  el anonimato se desvaneció a la muerte de la autora (2001), ella quiso que la leyéramos como anónima. ¿Qué sabíamos de la autora cuando aún desconocíamos su identidad?

Que era una alemana de clase burguesa, que había recibido una educación exquisita, que había estudiado periodismo en la Sorbona y que posteriormente  viajó por a la Unión Soviética. Por sus diarios sabemos que hablaba ruso (bastante rudimentario). Había viajado por toda Europa y había vivido en Moscú, París y Londres. Regresó a su país por su propia voluntad: “En el extranjero no habría podido jamás echar raíces. Siento que pertenezco a mi pueblo, quiero compartir su destino, incluso ahora”. Después de la lectura del libro, entendemos que era una superviviente nata: ”Estoy bien pertrechada para vivir”.

Si tenemos en cuenta que la obra se publicó  por primera vez en Norteamérica en 1954, gracias a Kurt W. Marek, crítico y periodista, a quien la autora confió el manuscrito, hemos de suponer que tras los acontecimientos que cuenta en su diario, la autora abandonó Alemania. La edición de Anagrama recoge, además del epílogo de Marek, una introducción de Hans Magnus Enzensberger.

 Una mujer en Berlín no es una novela. Se trata del diario de una superviviente berlinesa, (alemana, soltera, de más de 30 años, culta e inteligente, cosmopolita y curiosa, que trabajaba en Berlín en una editorial cuando la ciudad cayó) y  que desde el 20 de abril hasta el 22 de junio de 1945, (fechas que abarcan la caída de Berlín y la firma del armisticio) anotó casi diariamente su vida  y la de sus  vecinos durante los días que siguieron a la conquista de Berlín por los rusos.

 Cuando en 1959 se publicó en Alemania, la obra  fue muy mal recibida  entre la población germana,  que no estaba preparada  a encajar  los tabúes  que se desvelan  en estos diarios: las violaciones masivas de mujeres  alemanas por los soldados del Ejército Rojo durante la denominada “liberación” de Prusia Oriental y la toma de Berlín ( no olvidemos  que el Ejército Rojo tenía una deuda pendiente con la Wehrmacht alemana; los soldados de Hitler incendiaron, saquearon, violaron y asesinaron a conciencia cuando invadieron Rusia, en 1941) la  impasibilidad de los hombres alemanes frente a la fuerza de las mujeres, a los que los desprecia (“Una y otra vez voy notando en estos días cómo se transforma mi percepción de los hombres, la percepción que tenemos todas las mujeres en relación con los hombres. Nos dan pena, nos parecen tan pobres, tan débiles, el sexo debilucho.”) Y el descubrimiento por parte de la población civil de los horrores del holocausto…

Los  lectores no crearon lazos afectivos con la autora y pensaron que el libro avergonzaba a las mujeres alemanas. Y avergonzó  a hombres (ellos habían hecho “su guerra”, y la habían perdido; su credibilidad estaba más que en entredicho) y a muchas mujeres (humilladas por lo que tuvieron que hacer  sobrevivir).  El diario, si no nos quedamos solo con  los aspectos más morbosos, es un estupendo relato de un ambiente y de unos hechos no difundidos lo suficiente.  El miedo a morir, el miedo al hambre, la solidaridad… Resulta llamativo las pocas reflexiones políticas que encontramos. La autora no define con claridad su posición política, hecho comprensible en esos momentos. (¿Era la autora militante nacional socialista?)

El diario le sirvió, seguramente, como escape de la barbarie que le rodeaba.

Los hechos narrados

Cuando la autora comienza sus diarios, el 20 de junio de 1945 (último cumpleaños de Hitler, Adolf, como ella lo llama) Berlín está a punto de caer. Ella y las familias que viven en su edificio  están rodeadas por un cerco de cañones que se va estrechando: “Cada nuevo día de vida es un día triunfal. Se es una superviviente un día más“.

Antes de que los rusos tomaran Berlín, es impactante la falta de noticias. Comienzan los saqueos y el 27 de abril, las violaciones.

El diario es famoso por describir las violaciones brutales y  reiteradas que sufrieron las berlinesas a manos de los Ivanes. El 28 de abril, después de sufrir otra violación, (“¿Qué significa violación? Cuando escuché esa palabra en voz alta el viernes por la noche en el refugio, me recorrió un escalofrío por toda la espalda. Ahora ya puedo pensar en su significado, la puedo escribir sin que me tiemblen las manos”) la autora llega a la conclusión de que necesita un oficial ruso que la proteja, “Aquí hace falta un lobo que me defienda de los demás lobos”. Y busca oficiales desde tenientes (Anatol) al Comandante. Protegen la casa y proveen de alimentos a ella, a la viuda y al señor Pauli, lo que significa echar por tierra sus antiguas convicciones y creencias. “Nunca había estado yo tan apartada de mí misma, tan alienada de mí. Todo sentimiento parece muerto. Tan sólo vive el instinto de supervivencia. Éstos no me destruirán, no. “

Pronto los rusos se marchan del barrio, los suministros  escasean y en las filas de suministro se ataca virulentamente a Hitler: “Nadie se enteró  de nada. Todos fueron perseguidos, y nadie denunció”. “¿Y yo?”. “Estuve en medio y respiré el aire que nos rodeaba y que nos transformaba el semblante aunque no lo quisiéramos”.

Tras la celebración de la victoria aliada, la autora atraviesa un Berlín desolado para visitar a una amiga, casada con un ingeniero. Este, tras las primeras frases sobre las violaciones, abandona la estancia. No resiste la conversación. “Nosotras, en cambio, tendremos que mantener la boca bien cerrada, tendremos que hacer como si se nos hubiera dejado a un lado, a nosotras, precisamente a nosotras. De lo contrario, al final no querrá tocarnos ningún hombre“.

El 30 de mayo las tropas se marchan. En un Berlín infestado de plagas, comienza a funcionar la radio y llegan las primeras noticias sobre el holocausto.

Todo parece estar anotado con esmero en gruesos libros, una contabilidad de la muerte. Y es que somos un pueblo metódico. Ya entrada  la noche emitieron música de Beethoven. Y con ella llegaron las lágrimas. Apagué la radio. Una no digiere eso ahora.”

Una mujer en Berlín no es solo un diario ni una obra testimonial. La prosa es analítica, muy descriptiva  y lúcida. El relato es muy fluido, de enorme intensidad y tensión dramática y salpicada de ironía.  Quizá fue precisamente eso lo que el libro fuera tan rechazable para los alemanes. Los hechos se presentan con bastante  frialdad y sin ninguna autocompasión y no es frecuente encontrar en obras autobiográficas semejante   distanciamiento del narrador con  lo narrado. Y quince años, como sabemos, son muy pocos años para olvidar.

La batalla de Berlín: el contexto histórico

 

Anónima. Una mujer en Berlín: la adaptación cinematográfica

Anonyma. Eine Frau in Berlin es una película alemana del año 2008, escrita y dirigida por Max Fäberböck, cuyo papel principal fue interpretado por Nina Hoss. Como se ha indicado antes, la película está basada en el libro autobiográfio del mismo título.  Si os apetece, podéis verla aquí:

 

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