Archivo mensual: diciembre 2019

La primera mano que sostuvo la mía de Maggie O’Farrell

El pasado lunes nos reunimos para comentar el libro Claroscuro de Nella Larsen; como siempre, antes de comenzar, dedicamos unos minutos a presentar la siguiente lectura. Se trata en este caso de una novela de la novelista irlandesa Maggie O’Connell, titulada La primera mano que sostuvo la mía.

LA AUTORA: MAGGIE O’FARRELL

Nacida en Irlanda del Norte y criada en Gales y Escocia, Maggie O’Farrell es la autora de una extraordinaria autobiografía (Sigo aquí) en la que narra las diecisiete ocasiones en las que ha estado a punto de morir. Además de esta obra ha escrito siete novelas de las que solo tres se han traducido al castellano. Las dos primeras —La extraña desaparición de Esme Lennox e Instrucciones para una ola de calor— las editó Salamadra y la tercera, Tiene que ser aquí fue uno de los mayores éxitos de Libros del Asteroide en 2017, una novela compleja y ambiciosa, con personajes bien trabados, sobre crisis vitales y vidas superpuestas. Tras esta obra, las expectativas sobre la autora eran muy altas y su siguiente novela La primera mano que sostuvo la mía no ha decepcionado.

LA PRIMERA MANO QUE SOSTUVO LA MÍA

Escrita en 2010 y ganadora del Costa Novel Award, la novela se nutre de nuevo de los secretos y las complejas relaciones familiares para urdir una trama en torno al amor y la maternidad, el arte, la traición, el misterio y dos mujeres separadas por varias décadas en cuyas vidas confluyen extraños paralelismos.

Precisamente una de las mejores cualidades de Maggie O’Farrell como novelista es su maestría para, a modo de espirales caóticas que encuentran su sentido al final.

En la trama se alternan dos historias, que transcurren en dos tiempos históricos distintos, por un lado, se nos presenta a Alexandra (o Lexie), una chica que escapa de su hogar familiar en un pueblo de Irlanda del Norte para alejarse de lo conocido y fundirse en el mundo frenético del Londres de los años 50 y, por otro Elina, una joven artista finlandesa, afincada en el Londres contemporáneo, que acaba de dar a luz a un bebé tras un complicado parto. Ambas historias van creciendo y además se alimentan una a la otra por oposición.

En la presentación de los dos personajes femeninos, O’Farrell muestra otros de sus grandes valores como escritora: su asombrosa capacidad para adentrarse en el mundo de los sentimientos y un virtuosismo en el dominio del punto de vista y sus virajes. Por un lado, el personaje de Lexie recuerda a las heroínas de Edna 0’Brien con su libertad, su rebeldía innata y su valentía al hacer sus elecciones vitales. Por otro lado, Elina, inmersa en un estado de estupor tras un complicado parto, mientras hace frente a una maternidad que ha trastocado completamente su estilo de vida.

Además, poco a poco va cobrando más importancia la figura de Ted, el padre del bebé que Elina amamanta. Sus emociones también son complejas y abrazan desde la felicidad, la preocupación por la salud de Elina, la envidia por la relación inexpugnable que tienen madre e hijo o el complejo de inutilidad. Profundamente conmocionado por haber estado a punto de perder a su novia, comienza a revivir angustiosos recuerdos ocultos que terminarán de configurar la trama.

A lo largo de la novela, con el sutil manejo de la estructura que hemos comentado, todas las historias y los personajes se entrelazan, van conectando sus sensibilidades hasta sumergirnos en las aguas profundas de la maternidad y la primera infancia, sin por ello obviar las complejidades de la vida en pareja y de la vocación artística.

El comienzo de la novela puede desconcertar por el estilo directo con el que arranca, en un presente inmediato y  con una apelación al lector antes de introducir el escenario de los hechos: “Verás. Los árboles de esta historia empiezan a agitarse, tiemblan, se recolocan.” Y en realidad, aunque la historia alterne diversos tiempos y espacios, y se narre siempre desde una tercera persona omnisciente, mantiene un presente eterno, mostrando momentos de gran intensidad focalizados en el punto de vista de sus protagonistas y en la exactitud y ambigüedad del presente, aunque intercalado entre sí como un collage hecho de instantáneas. De este modo, nos transmite una impresión de continuum de sensaciones y dilemas vitales a través de los tiempos, efecto muy apropiado para acompañar el tema de fondo de la novela: la desmitificación –o el cuestionamiento–  de la maternidad.

La maternidad resulta un desajuste terrible para los personajes del libro y actúa como el resorte que hace que los personajes buceen en su propia identidad. Elina, agotada y perpleja, se pregunta qué le ha ocurrido en un lapso de tiempo tan corto como para haberse convertido en una mujer con un pijama sucio, llorando junto a la ventana, una mujer sacudida a menudo por el deseo de salir corriendo a la calle para pedir ayuda: que alguien la saque de ahí.  Por otro lado, Lexie, más allá de su vida de bohemia, periodismo activo y viajes, acaba teniendo un hijo también, y se encuentra con la necesidad de compaginar sus necesidades como mujer con las necesidades del bebé.

Lo que más apreciamos, en fin, en La primera mano que sostuvo la mía es la complejidad de los sentimientos y cómo estos son llevados a escena de manera magistral: la conexión madre hijo en la primera infancia que se produce entre neblinas, el niño despertando al mundo y a la memoria, la madre, trastornada, volviendo también a nacer de algún modo, sin dejar de ser ella misma; cómo permanece ese lazo como una vibración de fondo, a través de relámpagos, emociones soterradas que pueden gobernar una vida entera. Asimismo, a modo de sutiles conexiones eléctricas, de movimientos circulares infinitos, se trenzan recuerdos y vivencias en la sutil narrativa de Maggie O’Farrell.

SABER MÁS…

Podéis ver aquí la entrevista que hicieron a la autora en el programa Página 2 con motivo de la publicación de Tiene que ser aquí:

En el mismo programa, Maggie O’Farrell contesta a un cuestionario literario:

Llévate un Pack Lector para estas vacaciones

En la Biblioteca del IES Miguel Catalán os hemos preparado esta semana un “pack lector” para que lo disfrutéis durante las vacaciones de Navidad. Estos “pack” consisten en una bolsa que contiene un libro y una película relacionados entre sí.

Estos son los “packs lectores” que hemos creado hasta ahora:

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Las normas de préstamo son muy básicas y os las hemos resumido aquí:

Si os apetece tomar prestado alguno de estos pack, daos prisa, porque están volando de la mesa de la Biblioteca…