Leer juntos a los clásicos: Walden de H.D. Thoreau

Este año hemos vinculado nuestra participación en “Leer juntos a los clásicos” con el proyecto de innovación “Lo bello y lo sublime”. En esta ocasión, proponemos la lectura de Walden de H. D. Thoreau. Todos estos materiales están a disposición de los alumnos en la classroom que ha creado Marta Delgado, la profesora coordinadora del proyecto. Marta Delgado es, además, la autora del documento que os ofrecemos a continuación:

BELLEZA Y NATURALEZA EN LOS TRASCENDENTALISTAS

El trascendentalismo es un movimiento literario, filosófico y político de principios del siglo XIX que se formó en torno a la figura de Ralph Waldo Emerson y la Universidad de Harvard, Massachusetts. Otros representantes de esta corriente son Henry David Thoreau, Margaret Fuller, Amos Bronson Alcott, Frederic Henry Hedge, and Theodore Parker.

Los trascendentalistas

En la década de 1830 a 1840 la sociedad norteamericana se hallaba en plena expansión territorial hacia al oeste. En las ciudades y localidades limítrofes se forjaba sin embargo una corriente cultural que, lejos de interesarse por la riqueza y el poder de EEUU y en contra del viejo patriotismo, comenzaba a hablar de una nueva espiritualidad que alentaba al individuo a romper con la tiranía de la tradición.

En el centro de esta actividad cultural e intelectual se encontraban los trascendentalistas, un movimiento influido por las lecturas del mundo clásico, el empirismo, el idealismo de Carlyle, el romanticismo inglés y alemán, particularmente Coleridge, Wordsworth y Goethe, y la introspección de las religiones orientales.

Frente al puritanismo conservador y el unitarismo[1] propugnaban un descubrimiento de la verdad a través del sentimiento y la intuición, trascendiendo la lógica y la experiencia sensible. La filosofía, la poesía y la religión, entendida en un sentido humanista, tenían su origen en la introspección, en la revelación, en la búsqueda interior. Influencia del romanticismo, la intuición subjetiva era una considerada una fuente de verdad tan aceptable como lo era la investigación empírica que caracterizaba al deísmo y a la teología natural de los unitaristas.

Los trascendentalistas perseguían sobre todo sentir la inspiración y alcanzar una vida espiritual libre y propia que sólo podía lograrse en comunión con lo universal, bien mediante un éxtasis místico, bien entrando en contacto con la belleza y la bondad encarnadas en el misterio vivo de la naturaleza.  La Naturaleza era una de las tres manifestaciones del Espíritu junto a Dios y la Humanidad;  todos los hechos, todas las cosas, la propia conciencia individual, formaban en último término una unidad. De ahí la defensa de la bondad innata del ser humano, el amor por todo lo que existe en el mundo y el anhelo de ser uno con lo universal.

Esta corriente neoplatónica tuvo un importante peso social y político, y favoreció el compromiso de los trascendentalistas con las diversas reformas sociales y culturales de la época, como el desarrollo del sistema educativo público, la reivindicación de los derechos de la mujer y la lucha contra la esclavitud.

THOREAU

Henry_David_ThoreauNació en 1817 Concord, en el Estado de Massachusetts, donde pasaría el resto de vida. A los 16 años ingresó en Harvard, institución puritana, para graduarse cuatro años más tarde. Por entonces ya se había trasladado a vivir a Concord la familia Emerson. La amistad de Ralph Waldo Emerson y Henry Thoreau constituyó uno de los hitos más significativos en la vida de ambos.

A lo largo de su vida Thoreau fue naturalista, agrimensor, maestro de escuela y fabricante de lápices. Durante dos años vivió también en la casa de Emerson, que le ofreció alojamiento y manutención a cambio de tareas de mantenimiento. Durante este periodo, Thoreau pudo disfrutar de una de las bibliotecas más extensas de EEUU en aquel momento.

Replica_of_Thoreaus_cabin_near_Walden_Pond_and_his_statueok

El día 4 de julio de 1845, con 27 años, Thoreau se trasladó a vivir a orillas de la laguna Walden en una cabaña que él mismo había construido. Allí pasó dos años solo, aunque mantuvo contacto con familiares, amigos y paseantes. Pasado este tiempo decidió que ya había logrado los objetivos de su aventura:

“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida, y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar; y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido. (…) Quería vivir con profundidad y absorber toda la médula de la vida, vivir de manera tan severa y espartana como para eliminar cuanto no fuera la vida.”

Fruto de esta experiencia es la obra que lleva el mismo nombre del lugar donde aconteció:  Walden o la vida en los bosques. El viaje por la naturaleza o su residencia en ella sirvieron de marco a los libros publicados en vida del autor, pues era en la experiencia de la naturaleza donde Thoreau advertía una esperanza de mejora para la humanidad.

Los 26 meses que pasó allí se presentan en la obra comprimidos en un año, imprimiendo al relato el ritmo elemental de las estaciones. En el primer capítulo, “Economía”, resume, tal y como acabamos de leer, el propósito de su aventura y también la lección que aprende de la misma: la simplicidad y la proporción de la naturaleza contrastan con el exceso y el desorden de la civilización. El ser humano sólo podrá volver a la divinidad que reside en la naturaleza y en sí mismo si renuncia a las posesiones y a la ambición terrenal.

Esta ambición estaba ya rompiendo el equilibrio entre la humanidad y la naturaleza. No son pocos los momentos, de hecho, que Thoreau dedica en Walden a reflexionar sobre las relaciones entre lo civilizado y lo natural, en un ejercicio crítico sobre la forma de vida que, como el ferrocarril que pasaba no lejos de la laguna, estaba llegando a todas partes.

Frente a la locura consumista y la desmesura de la vida moderna, Thoreau propone un ejercicio de la propia libertad de pensamiento, que tendrá connotaciones éticas y políticas: Conlleva una forma de vida austera, en un renunciamiento constante a lo superfluo, que es necesario para alcanzar la auténtica ascesis liberadora y la unión con lo universal.

Conlleva también un compromiso con la libertad individual y el pensamiento propio por encima de cualquier restricción estatal, muy presente en Walden. Fue en el transcurso de estos dos años de vida en los bosques cuando fue detenido por negarse a pagar impuestos, como forma de protesta contra el esclavismo y la guerra de Méjico.

Autor del ensayo Desobediencia civil, Thoreau fue antiimperialista, ecologista en el sentido más contemporáneo del término, defensor acérrimo de las minorías indias, en proceso de exterminio, antiesclavista y reivindicador del ocio digno y creativo.

Por último, invitaros a leer Walden desde la exhortación a su lectura que hizo Antonio Machado en la revista “Renacimiento Latino”, y que Antonio Casado reproduce en Thoreau. Biografía esencial.

“Renacimiento cree de cierta actualidad espiritual la remembranza de este libro peregrino, en días en que andan los intelectos castellanos, por obra y gracia de unas cuantas comedias, soliviantados ante la supuesta contienda entre la vida que se vive y la que se lee. Renacimiento cree con Thoreau que dentro de toda vida completa está muy en su punto la lectura, y aun la interpretación de cuanto papel impreso y manuscrito incluyendo en este las cartas de amor corre por el mundo; pero quiere que libros y cartas se lean, si es posible, al aire libre, porque el polvillo de las bibliotecas suele apolillar los corazones; el rumor de los pinos ¡y hasta Madrid tiene un pinar del dominio público! subraya maravillosamente los pensamientos hondos y las rimas frágiles; hay quien no ha comprendido el oculto significado de un verbo, modelo de conjugación, hasta que le ha estudiado debajo de un árbol, y la más fugitiva palabra es parábola si se escucha cara al mar, comentada por la brava voz del agua que bate la peña. Leed, pues, intelectuales españoles, si aún no le habéis aprendido de memoria, el libro de este intelectual que soñó como latino y como sajón puso en práctica su sueño; en él aprenderéis cosas fragantes, enseñadas con toda la seriedad de un humorismo que por esta vez no es melancolía y caminaréis a través de sus páginas por vericuetos que muchas veces no sabréis si son de bosque o de alma, pero en cuya más recóndita encrucijada hallaréis la choza pequeñita como todo lo bueno en que, según palabras del propio ermitaño, «hay una silla para la soledad, dos para la amistad y tres para la compañía».

BIBLIOGRAFÍA

  • A.Casado.Thoreau: Biografía esencial. Acuarela Editorial, 2005
  • Conn. Literatura norteamericana. Cambridge Press 1998
  • Lastra. Thoreau. Pensamiento salvaje. Artículo en la revista Claves de la razón práctica, num. 230
  • H.D. THoreau. Walden o la vida en los bosques. Cátedra
  • Stanford Encyclopedia of Philosophy. http://plato.stanford.edu/

[1] Movimiento cristiano que no aceptaba el concepto de Trinidad divina.

Anuncios

Los comentarios son las opiniones de los lectores, no de la biblioteca ni del IES Miguel Catalán. Todos los comentarios son sometidos a moderación previa. No se aceptan contenidos mal intencionados, difamatorios o publicitarios.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s