Archivo mensual: febrero 2015

Visita de los alumnos de 2º de ESO a la Biblioteca Pública de Zaragoza

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Durante este mes de febrero los alumnos y alumnas de 2º de ESO de nuestro instituto están realizando una visita guiada a la Biblioteca Pública de Zaragoza. Los técnicos bibliotecarios nos explican el funcionamiento y las normas de uso de la Biblioteca en su sección infantil y juvenil y nos llevan a visitar las distintas secciones de la Biblioteca. Es una visita muy instructiva e interesante que, esperamos, nos sirvan para hacer un mayor y mejor uso de los excelentes servicios bibliotecarios que ofrece la ciudad.

Desde aquí queremos agradecer a todas las bibliotecarias  que nos atienden a lo largo de estos días por su amabilidad y buen hacer.

Aquí podéis ver una selección de fotografías de las distintas visitas:

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La abadía de Northanger de Jane Austen

laabadiadenorthangerporjaneaustenLa abadía de Northanger no encontró editor hasta veinte años después de haber sido escrita, y se publicó cuando su autora ya había fallecido. Al parecer, Jane Austen empezó a redactar la novela alrededor de 1798. La familia Austen se había trasladado a Bath, pero realizaban frecuentes viajes, lo que impidió a la joven Jane dedicarse con mayor continuidad a sus escritos. En el otoño de 1802, Jane recibió y aceptó una propuesta de matrimonio de Harris Bigg, un joven amigo de la familia. Al día siguiente de la declaración, Jane decidió rechazar la propuesta, ya que se había dado cuenta de que la estima y el respeto no eran suficientes, y que no sería justa ni correcta con él si aceptara su ofrecimiento. No era poco lo que rechazaba, si Jane hubiera accedido al matrimonio, se hubiera convertido en la futura dueña de una gran propiedad de Hampshire, a solo unos pocos kilómetros de su casa natal, hubiera podido asegurar el bienestar de sus padres y proporcionarle un hogar a su hermana Cassandra. Y tendría hijos propios. Por otra parte, es más que probable que Harris le habría impedido escribir otros libros.

Al parecer, el fiasco con Harris la indujo a ocuparse de nuevo de sus manuscritos. Jane decidió copiar y revisar La abadía de Northanger (aún titulada Susan). Henry, su hermano, se ofreció a ser el agente literario de su hermana y ofreció el manuscrito a Richard Crosby, un editor de Londres. Eso ocurrió a comienzos de 1803. Crosby lo compró por diez libras y prometió publicarlo pronto. Después anunció la publicación del libro en un folleto llamado Flores de Literatura, con la nota aclaratoria de que estaba “en impresión”; sin embargo, nunca más se supo al respecto. Eso fue peor que el ciego rechazo de otros editores, porque la aceptación de la obra había alentado las esperanzas de Jane.

5da5a960f4405b7c5701f2258e8c2221Seis años después, Jane escribió a Richard Crosby. En la carta, escrita con firmeza y seguridad, se ofrece a enviar una segunda copia del libro, si es que han perdido la primera y están dispuestos a publicarla de inmediato; de lo contrario, le comunica que piensa buscar otro editor. Crosby no se impresionó con la carta y le contestó negando que se hubiera estipulado una fecha de publicación, o que tuviera la obligación de publicarla, y ofreciendo la venta del manuscrito a cambio de las diez libras que pagó. Jane no estaba en condiciones de pagar tanto dinero, ya que disponía de un presupuesto de unas 50 libras anuales y estas provenían de la buena voluntad de otras personas. Jane tuvo que abandonar su propósito, y solo en 1816 pudo readquirir el manuscrito. Una vez recuperado el manuscrito, se dedicó a revisarlo de nuevo; cambió el nombre de la heroína por el de Catherine y escribió una nota que indicaba que era una obra antigua, acabada en 1803. En estos momentos, la novela tenía ya su forma final, aunque no su título final.

ddac9c451ece7c8fb8b5bfd11933c13dCinco meses después de la muerte de Jane se publicaron juntas las dos novelas cuyos manuscritos había dejado acabados: Catherine y The Elliots. Sus hermanos acordaron cambiar los títulos por La abadía de Northanger y Persuasión. Ambas recibieron críticas muy favorables en el Edinburg Magazine, con la sabia predicción de que una vez que los lectores se cansaran de las novelas de Scott, Byron, Edgeworth y Godwin, “la escritora de las obras que nos ocupa será una de las novelistas más populares de Inglaterra”.

Pese a que surgió en medio de difíciles circunstancias, no hay en este libro rastros de cuestiones personales, aunque, por su detallada descripción de Bath, ciudad bien conocida por todos los Austen, y sus referencias a las novelas leídas y sin dudas discutidas en Steventon[1], está escrito más para entretenimiento de la familia que las otras novelas de la autora.

Llama la atención en esta novela el hecho de que la heroína no tiene ninguno de los atributos que habitualmente le conceden las normas de la ficción: es una chica corriente, hija de un simple párroco rural que tiene otros nueve vástagos, que carece de inteligencia y de belleza, y también de méritos y admiradores. Catherine es una joven dinámica y muy enérgica, alguien “amante de todos los juegos varoniles”, como la propia Jane, quien, criada en una escuela de chicos, siempre prefirió el críquet o el béisbol antes que jugar con muñecas o tener por mascota un canario.

La elegancia social en la época exigía la ausencia de las expresiones físicas de la vida, como el sudor, la sangre y las lágrimas; toda jovencita que aspirase a ocupar un lugar en la sociedad debía luchar permanentemente contra ellas. La energía vital de Catherine, su capacidad para la fantasía y la imaginación, no tenían cabida en la sociedad de la época; por ello debían de ser controladas y no había mecanismo de control social más eficiente que el matrimonio.

La narradora adopta la postura de una animosa hermana mayor que, de vez en cuando, irrumpe en la historia haciendo sus propios comentarios. Opinará sobre todo y todos, así, por ejemplo, el interés obsesivo de la señora Allen por los vestidos es tratado con franca ironía, tanto por la autora como por el personaje más sensato del libro, Henry Tilney. En un famoso pasaje en el que la joven heroína Catherine Morland se preocupa por lo que se pondrá para asistir a un baile, la autora interpola su propio comentario: “Una mujer debe verse bien solo para su propia satisfacción. No por ello la admirará más un hombre, ni la querrá más una mujer.”

La mirada de Jane Austen sobre su propia heroína no puede ser más irónica y divertida: “Y ahora dejo a mi heroína, recostada sobre una almohada hecha de espinas y mojada por las lágrimas. ¡Y afortunada podrá considerarse si en los tres meses venideros logra descansar una noche entera!”

La novela está plagada de perlas como esta, en las que comenta la necesidad social de que las mujeres se hagan las tontas: “La mujer, sobre todo, si tiene el infortunio de saber algo, debe ocultarlo tan bien como pueda”. O en las que ironiza sobre los supuestos peligros de la lectura de novelas, criticada por los moralistas, por ejercer un efecto pernicioso excitando la imaginación y la fantasía de las débiles mentes de las mujeres que, a partir de la lectura, se convierten en seres incapaces de distinguir la realidad de la ficción. Uno de los temas de la novela será precisamente la capacidad de distinguir entre lo aparente y lo real, en un mundo donde nada ni nadie es lo que parece. Catherine Morlan, muy influida por la lectura de novelas góticas —cuya parodia nos recuerda a don Quijote— es incapaz de apreciar la realidad, lo que dará lugar a tropiezos y errores, que lentamente le harán bajar de las nubes hasta alcanzar un equilibrio entre sus deseos y la realidad social que la rodea,

Como no podría ser de otro modo, Jane Austen no ataca la lectura de novelas, en las que, según ella, “se manifiesta la más poderosa de las capacidades mentales, en la que se transmiten al mundo el más profundo conocimiento de la naturaleza humana, los más acertados perfiles de su diversidad y las expresiones más vivas de sabiduría y humor, en los términos mejor escogidos de un idioma.”

Y desde luego, tampoco acepta la incapacidad de las mujeres para entenderlas y disfrutarlas, su crítica se centra en un género concreto, “la novela gótica” cuyos tópicos (edificios antiguos y misteriosos, escondites secretos, luces que se extinguen de repente, terrores nocturnos, mensajes indescifrables, rumores de muertes sospechosas, hombres poderosos y amenazadores…) satiriza sin piedad. El género ha sobrevivido el tiempo suficiente para que entendamos las bromas, aunque no hayamos leído a la señora Radcliffe ni a sus imitadores, y Austen lo maneja con tal precisión y delicadeza que causa tanta gracia hoy como cuando lo escribió.

[1] Las conocidas como “espeluznantes novelas de Northanger”, recomendadas por Isabella Thorpe a Catherine Morland: El castillo de Wolfebach, Clermont, Avisos misteriosos, El nigromante de la Selva Negra, Campana a medianoche, Huérfana del Rin y Misterios horribles. Durante algún tiempo se creyó que estos títulos eran invención de la autora, pero investigaciones posteriores han demostrado que realmente existieron.

LEER/OÍR LA ABADÍA DE NORTHANGER

Disponemos de ejemplares de La abadía de Northanger en la Biblioteca, pero si queréis oírla leída en su idioma original, sólo tenéis que pinchar aquí:

O también podéis oír esta versión dramatizada por la BBC:

NORTHANGER ABBEY EN EL CINE Y LA TELEVISIÓN

Como todas las novelas de Jane Austen, La abadía de Northanger también ha sido llevada al cine. He localizado dos versiones cinematográficas de esta novela, la primera, de 1986, es una adaptación de la BBC:

Más reciente, 2007,  es la adaptación que preparó Andrew Davies para la ITV interpretada por Felicity Jones y J.J. Feild. El fragmento está en VOSE, así que podéis aprovechar para refrescar vuestro inglés.

Viajes con Heródoto de Ryszard Kapuściński

Ayer celebramos la cuarta reunión de nuestro Grupo de Lectura y, aunque diezmados  por la gripe, comentamos la colección de cuentos de Primo Levi, titulada El sistema periódico, que nos había propuesto nuestra compañera Rosa como lectora.

Nuestra siguiente lectura va a ser Viajes con Heródoto de Ryszard Kapuściński. Repartimos entre los asistentes el material que preparó Carmen Delgado y que os dejamos ahora aquí a vuestra disposición:

VIAJES CON HERÓDOTO

“Mi vida  ha sido un cruzar constante de fronteras, tanto físicas como metafísicas. Ése es para mí el verdadero sentido de la vida”

En 1932 nació Ryszard Kapuściński, en Pinsk, Bielorrusia, entonces parte de Polonia. Fue y es maestro de periodistas y considerado como uno de los mejores reporteros internacionales.

Cuando al iniciarse II Guerra Mundial Polonia fue ocupada por las tropas soviéticas,  su familia huyó a  una aldea  más pobre y más analfabeta que Pinsk, en Polonia Central. Cuando los nazis ocuparon Polonia, su padre, camuflado de maestro, fue activista del  Armia Krajowa, principal movimiento de resistencia polaco de la Segunda Guerra Mundial en la Polonia ocupada. Como todos los polacos durante la guerra, solo estudió siete años de primaria. Realmente, todo lo empezó tarde: comenzó a leer muy tarde, a escribir muy tarde, a estudiar muy tarde. Tuvo sus primeros zapatos a los nueve años y leyó su primer libro a los doce.

Estudió Historia del arte en la universidad de Varsovia y al acabar entró a trabajar en un pequeño periódico llamado Sztandar Mlodych, tal y como relata en Viajes con Heródoto. Sus viajes por la frontera polaca  le hicieron soñar con traspasarlas y así se lo comunicó a Irena Tarlowska, redactora jefe del periódico, que un año más tarde  lo envió a la India sin apenas conocimientos de otro idioma distinto del polaco y el ruso (a su muerte hablaba siete idiomas, entre ellos el swahili) y con un ejemplar de Historia de Heródoto, regalo de Tarlowska. Es el inicio de una larga carrera como reportero internacional que le llevará de continente en continente, siempre atento a la diferencia de culturas, de costumbres, de políticas, de gentes.

Más adelante, en 1957 obtuvo un puesto de redactor en la Agencia Polaca de Prensa (PAP). Allí le fue asignada la parte oriental de Asia. Uno de sus destinos fue como enviado de China, durante el régimen de Mao Tse Tung. En 1964, la PAP lo nombró su único corresponsal en el extranjero. Ahora Kapuściński era  el corresponsal de la PAP para todo el continente, una tarea que asustaba  por su envergadura y por la escasez de los medios. Además, Kapuściński no tenía entera libertad para ejercer su profesión. A partir de entonces y durante una década, se ocupó de la cobertura periodística de cincuenta países.

Como afirmó en unas declaraciones a El País, “el reportaje se está trasladando a los libros porque ya no cabe en los periódicos, tan interesados en las pequeñas noticias sin contexto”. A ello se deben, sin duda,  las obras que ha generado su trabajo como reportero, no solamente en África,  donde  cubrió distintos acontecimientos desde 1967: fue testigo de la caída del colonialismo en las décadas de los 60 y 70. Dio noticia de las revoluciones de Nigeria (1966), Etiopía (El Emperador, sobre la caída de Haile Selaise, 1974) y Angola (Un día más con vida, 1975), entre otras. Ébano, una de sus obras más emblemáticas, recoge su estancia en África entre 1957 y 1990.   En 1967, con motivo  del cincuenta aniversario  de la Revolución de octubre, se le invita a viajar al gigante soviético. En el reportaje al que dio origen, El Kirguís a caballo, se observa ya el cambio de perspectiva definitivo en El Imperio (1993). No en vano África le había convencido de que todo es relativo.

De su estancia América Latina, a la que viaja a finales de 1967 nacen, entre otros,  un polémico libro sobre  la guerrilla, Cristo con un fusil al hombro (1975) y La guerra del fútbol (1978). Entra en contacto con la teología de la Liberación y con el boom.

En 2004 publica su último libro, Viajes con Heródoto, traducido al español en 2006, un año antes de su muerte.  Un último libro, preparado por sus amigos para darle una sorpresa, se convirtió en título póstumo. Kapuściński murió el 23 de enero de 2007 a los 74 años. Viajes con Ryszard Kapuściński fue publicado tres meses después de su muerte. En él se recogen textos de traductores, fotógrafos y periodistas que trabajaron con él  y lo trataron personalmente.

Kapuściński, casi como el coronel Aureliano Buendía,   sobrevivió a 27 revoluciones, informó 12 veces desde el frente y fue condenado a muerte en cuatro ocasiones. Fue maestro de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), creada y presidida por Gabriel García Márquez.  Colaboró en medios como Time, The New York Times, El PaísLa Jornada y Frankfurter Allgemeine Zeitung. En 2003 recibió el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades por «su preocupación por los sectores más desfavorecidos y por su independencia frente a presiones de todo signo, que han tratado de tergiversar su mensaje».

Existen muy pocos reporteros candidatos al Nobel. Kapuściński lo fue en 2006.

Kapuściński non fiction, biografía elaborada por Artur  Domoslawski y publicada en 2010 en Polonia suscitó y sigue haciéndolo, muchas polémicas.

Viajes con Heródoto

Nunca ha sido sencillo cruzar una frontera. A menudo cruzarla resulta peligroso, es algo que puede costar la vida; es la barrera entre la vida y la muerte. En Berlín hay un cementerio con la gente que no lo logró. Las fronteras se guardan con armas y en ellas se exigen documentos para pasar al otro lado

Viajes con Heródoto es el último libro que escribió Kapuściński y en él cuenta sus inicios como reportero fuera de Polonia. Salió por primera vez de Polonia con la Historia de Heródoto y esta obra le acompañó a lo largo de toda su carrera ya que siempre consideró al historiador griego, del que le separaban 2.500 años, además de su maestro, el primer reportero, el primer historiador y un gran viajero.

A ambos les une sus ganas de conocer el mundo, de estudiarlo, de entenderlo, de contarlo y el viaje de Kapuściński se convierte  en un doble viaje: el geográfico, en el presente,  y el temporal, con las historias de Heródoto de hace 2.500 años sobre el choque de civilizaciones entre oriente y occidente.

 Viajes con Heródoto son dos  viajes en distinta época. Los paralelismos son continuos, pero Heródoto narra la globalidad de lo que él consideraba “el mundo”, mientras que Kapuściński se centra en los detalles locales, ya que él sí  conoce la geografía mundial. Kapuściński se formula cientos de preguntas para comprender los pensamientos de Heródoto  cuyas respuestas  necesita  para absorber el mundo que le rodea y cruzar  fronteras inesperadas como el idioma, las culturas locales, sus creencias… Fronteras que le dejan varado por primera vez en India, a pesar de haber cruzado ya su primera frontera geográfica. Pesea su poco conocimiento del inglés, Kapuściński no duda y sigue avanzando. El viaje continúa en China, cuya  frontera idiomática es similar  a la Gran Muralla y más tarde en África, donde empieza a sentirse algo más cómodo. La superación de una frontera le abre el camino para otra: sus viajes al Asia milenaria fueron una escuela para manejarse en culturas muy distintas en las que la barrera lingüística era casi insalvable.

Es difícil determinar a qué género pertenece este libro. Evidentemente, es un libro de viajes, pero enriquecido con elementos  de otros géneros muy dispares: aventuras, biografía, historia, ensayo…

Dotado de un estilo diáfano. Y escrito muchos años después de los acontecimientos: Kapuściński nunca escribió sus  libros sobre el terreno ni al instante; algunos, muchos años después. Sólo así podía entrar, como Heródoto, hasta el fondo de las cosas.

PARA SABER MÁS…

El Boomeran publicó un seminario virtual de Literatura y Periodismo, titulado El gran viaje de Kapuściński. Podéis acceder a él pinchando en la imagen:

Seminario virtual

Ricardo Calluela Gally entrevistó a Kapuscinski en la revista virtual Letras libres podéis leerla aquí.

Ramón Lobo entrevistó a Ryszard Kapuscinski para El País a propósito de la publicación de  Viajes con Heródoto: “El sentido de la vida es cruzar fronteras”

“El mundo del periodismo y de la cultura llora la muerte de Ryszard Kapuscinski”, artículo de El País con motivo de la muerte del periodista.

El programa Saló de lectura nos ofreció esta entrevista con el escritor:

Semana del Amor en la Biblioteca: No te dejes llevar solo por las apariencias

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Todos los años hacemos una exposición de libros que tienen como tema el amor en la Biblioteca. Este año hemos decidido hacer un pequeño cambio. Nos acordamos del viejo dicho “El amor es ciego” y de la importancia que se concede al aspecto externo en nuestra sociedad, así que decidimos hacer una exposición donde se podían escoger los libros “a ciegas”, es decir, sin dejarse llevar por las cubiertas (apariencias). De ahí nuestra exposición: Los bares son lo único que se puede juzgar por las tapas. El amor (por los libros) es ciego en nuestra biblioteca. Eso sí, os echamos una mano con unas pequeñas pistas para cada libro:

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Semana del Amor en la Biblioteca

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Probablemente muchos de vosotros ya sabéis que el próximo sábado, 14 de febrero, se celebra San Valentín. Independientemente de que nos parezca una fiesta cursi, un estupendo truco comercial o una fecha superromántica, en la Biblioteca del IES hemos decidido celebrar una Semana del Amor. Nuestro propósito no es otro que haceros leer algún libro de amor (o de desamor) y reflexionar acerca del mito del amor romántico y sus ramificaciones.

Pasad por la Biblioteca, echad un vistazo a las exposiciones, contadnos vuestra opinión sobre el tema y… sobre todo, leed.