La cena de Herman Koch: nuestra próxima novela en el Club de lectura

Ayer celebramos nuestra segunda sesión del Club de Lectura del IES Miguel Catalán. Comentamos en esta ocasión La mancha humana, una novela de Philip Roth que dio origen a numerosos e interesantes comentarios y opiniones a lo largo de la velada. Como es habitual, iniciamos la sesión con la presentación de nuestra siguiente lectura: La cena de Herman Koch.

Para aquellos que no pudieron asistir a la sesión os ofrecemos el material que entregamos ayer a los presentes. En esta ocasión, lo elaboró Carmen Delgado.

LA CENA de Herman Koch

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“Si uno empieza por permitirse un asesinato, pronto no le da importancia a robar, del robo pasa a la bebida y a la inobservancia del día del Señor, y se acaba por faltar a la buena educación y por dejar las cosas para el día siguiente. Una vez que empieza uno a deslizarse cuesta abajo, ya no se sabe dónde podrá detenerse.”

Del asesinato considerado como una de las bellas artes
                                                                         Thomas De Quincey

EL AUTOR

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Koch nació en 1953  en la ciudad holandesa de Arnhem, aunque cuando tenía dos años sus padres se trasladaron a la capital, Ámsterdam. Antes de su debut como novelista, era muy conocido en Holanda  por su faceta de actor en una serie televisiva de humor, Jiskefet. Según sus declaraciones, esta no fue nunca su verdadera vocación, aunque la serie duró diez años. Y reconoce que  este sentido del humor le ha ayudado a escribir. A los dieciocho años decidió ser escritor, pero no publicó nada hasta los  veintiocho (ese tiempo lo dedicó a viajar y a sobrevivir en Finlandia, norte de África, Barcelona…) Como narrador se dio a conocer en  1985 con la colección de relatos De voorbijganger, y obtuvo un gran éxito con la publicación, en 1989, de su primera novela, Red ons, María Montanelli, a la que siguieron  Eindelijk oorlog (1998), Eten met Emma (2000), Odessa Star (2003) y Denken aan Bruce Kennedy (2005).La fama le llegó con  La cena, sorpresa editorial del año 2009 en Holanda, escogido Libro del Año, galardonado con el Premio del Público y traducida al español en 2010. Posteriormente ha publicado  Casa de verano con piscina, también traducida al español.

Está casado con una española, Amalia, y tiene un hijo que entraba en la adolescencia cuando se decidió a escribir La cena.  Residió en Barcelona durante seis años.

 LA CENA

En un momento de la novela se cita la frase que abre Ana Karenina,”Todas las familias felices se parecen entre sí, pero cada familia desdichada ofrece un carácter peculiar”. Ninguna de las dos familias protagonistas de la obra se acercan a dicha felicidad.

Dos hermanos, Paul (profesor de historia en paro desde hace diez años) y Serge (político políticamente correcto,  candidato a primer ministro en las próximas elecciones)  y sus esposas  (Claire y Babette, cuñadas y distantes) se reúnen a cenar en un restaurante de lujo de ¿Ámsterdam? Todo parece discurrir con normalidad a pesar de un ligero tono discordante en la voz del narrador, Paul. Porque los que les ha reunido no es la degustación de la “cena”  (con su aperitivo, sus entrantes, su segundo, sus postres, su digestión y la obligada  propina) ni el amor entre hermanos, sino  un asunto realmente  grave: sus hijos adolescentes han protagonizado un acto violento, racista. Y de ahí surge la pregunta en la que se basa la novela: ¿hasta dónde somos capaces como padres de encubrir a un hijo que comete un delito injustificable? ¿Es mejor hacerlo público, asumir la responsabilidad y buscar el perdón social o tratar de ocultarlo a cualquier precio?  En realidad, es una historia que trata sobre las culpas paternas  ante el comportamiento de los hijos, que reflexiona sobre el racismo a partir de  un suceso real ocurrido en Barcelona. Los padres de Michel y Rick tienen que tomar  una decisión sobre el delito cometido por sus hijos y que de forma directa o indirecta puede recaer sobre ellos, y acabar con la prometedora carrera política de Serge. Todo hubiera sido más sencillo si los chavales hubieran robado una moto o quemado un contenedor.  Pero hasta las sociedades más civilizadas (evidentemente, para Koch la sociedad holandesa no lo es)  son muy permisivas con algunas actitudes.  Esta permisividad  es la que se parodia en la novela, y la parodia del restaurante es paralela a la agria parodia de la sociedad “civilizada”. No en vano la novela se abre con una cita de Tarantino (Nice Guy Eddie. C’mon, throw in a buck. Mr. Pink Uh-huh. I don’t tip. Nice Guy Eddie. Whaddya mean, you don’t tip? Mr. Pink. I don’t believe in it.) de  Reservoir Dogs, traducida como Perros de la calle o Perros de reserva), director al que Koch admira profundamente.

Un suceso que ocurrió en Barcelona  en el año 2005 es el  germen de la realidad que le sirvió a Koch para  trasladar esta realidad de la sociedad española  a la sociedad holandesa, con la que no sólo es implacable en este libro, sino también en Casa de verano con piscina y en numerosas declaraciones públicas.

El circo que se levanta  alrededor de la mesa es narrado en primera persona por Paul, uno de los hermanos. Si partimos del hecho de que la novela se fundamenta en la profundidad de los  personajes (Koch es un gran creador de personajes, como demuestra con los personajes femeninos, especialmente con Claire,)  no podemos  obviar que cada uno de ellos se nos presenta a través de los ojos  nada imparciales  de Paul.  Quien nos cuenta la historia es un narrador contaminado: contaminado por los celos, por la inseguridad y, especialmente, por la violencia. Además hay datos que Paul desconoce y, como narrador deficiente y parcial que es, nos los hace desconocidos a los lectores, que los iremos descubriendo en la medida en que Paul los descubre también. La elección de Paul como narrador es lo que posibilita a Koch la gran trampa de la novela (porque es una novela tramposa, como  muy bien señala el autor del blog La medicina de Tongoy): la justificación bastante facilona de la violencia del hijo de Paul y Claire  resta peso no a los argumentos del autor pero sí a la fuerza narrativa de la novela.

Sin olvidar este hecho, La cena puede servir de trampolín para debatir sobre la ética, el racismo, la indiferencia, el aborto, el matrimonio, relaciones fraternales, la adopción, la tolerancia educativa, la violencia juvenil, la culpa…porque Koch es especialmente hábil retratando a la burguesía holandesa e insistiendo en  algunos de sus problemas sociales.

PARA LOS QUE QUIERAN SABER MÁS…

OTRAS CENAS…

Se habló también en la tertulia de la existencia de diversas versiones cinematográficas con el título de La cena y su relación con la novela que vamos a leer:

La_cena-861996346-largeExiste una película llamada La cena (Ettore Scola, 1998) que no tiene nada que ver con nuestra novela. Se trata de una comedia italiana, protagonizada por Fanny Ardant, Stefania Sandrelli y Vittorio Gassman, que narra una serie de historia contadas por sus propios protagonistas: los comensales que se reúnen a la hora de la cena en el restaurante regentado por Fiona (Fanny Ardant).

le-souperOtra película, también titulada La cena, esta vez francesa, dirigida por Édouard Molinaro en 1992, es una adaptación de una obra de teatro del mismo nombre de  Jean-Claude Brisville. La película cuenta una cena entre Talleyrand y Fouche, la noche del 6 de julio de 1815, justo después de la derrota de Waterloo. Durante la velada los  dos hombres van a librar un dúo verbal cuyo tema central es el porvenir de su país. Lógicamente, no tiene nada que ver con nuestra “cena”, pero parece interesante.

cena-de-amigos-cartelCena de amigos es otra película francesa, con el título original de Le code a changé, dirigida en 2009 por Danièle Thompson.  Os incluyo la sinopsis que facilitó la distribuidora en España: “Las cenas de amigos son la dictadura de las apariencias: te arreglas, te ríes, cuentas historias, te haces el interesante,

compartes recuerdos y planes… La ansiedad se oculta tras el humor, y el dolor es sofocado por las carcajadas. Y, durante unas cuantas horas, ¡todos se lo creen! Y eso es lo que importa. Si manejas los códigos y muestras el respeto oportuno a los demás invitados, cordialidad, hipocresía y buen ánimo, lo más probable es que tengas una velada agradable. Pero las máscaras caen de camino a casa.”

Aunque en el título no aparece una cena,  la película Un dios salvaje (Roman Polansky, 2011), basada en la obra teatral Le Dieu du Carnage de la autora francesa Yasmina Reza es la que tiene un argumento parecido a la novela que vamos a leer.  La historia se desarrolla en Nueva York, donde dos matrimonios se reúnen, en principio de manera civilizada, para hablar de la reciente pelea que han tenido sus hijos en el parque. En el cine la interpretan Kate Winslet, Christoph Waltz, Jodie Foster y John C. Reilly. En el teatro en España la interpretaron Aitana Sánchez-Gijón, Maribel Verdú, Pere Ponce y Antonio Molero.  Os incluyo el trailer de la película, por si queréis echarle un vistazo:

Ya nos contaréis qué os parecen. Nos vemos el próximo 16 de diciembre a las 19.00 en la Biblioteca.

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