A propósito de Rosa candida…

He de confesaros que he pasado gran parte de la novela preguntándome dónde podría estar ese misterioso monasterio medieval con una legendaria rosaleda. Sí, ya sé que el lugar no importa, y que, probablemente, la autora no quiso definir exactamente la ubicación para dar un sentido más universal a la obra, pero… ¡qué le vamos a hacer! Soy muy curiosa.  En realidad, no tiene demasiada importancia a qué monasterio se refiere, pero me intrigó la cuestión del plano antiquísimo en el que se basa y, a partir de ahí, empecé a tirar  del hilo.

De mis investigaciones jardineras no he podido deducir mucho, pero he llegado a la improbable conclusión de que el monasterio en el que se inspira la autora es la abadía de  St. Galo (en alemán Fürstabtei Sankt Gallen), situada en la ciudad suiza de Sankt Gallen. Esta abadía fue  una de las principales abadías de la orden benedictina en Europa y ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

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La Wikipedia nos dice sobre este monasterio:

El monasterio fue fundado en el año 613 y adoptó el nombre por San Galo, su fundador, un monje irlandés, compañero de san Columbano de Luxeuil ; Galo murió allí en 646.
Durante el reinado de Pipino el Breve se fundó la famosa escuela de San Galo, en la cual las artes, las letras y las ciencias florecieron. Bajo el gobierno del abad Waldo de Reichenau (740-814) se copiaron numerosísimos manuscritos, formándose así una nutrida biblioteca. Muchos monjes irlandeses y sajones se establecieron en la abadía para dedicarse a la copia de manuscritos.
A petición de Carlomagno, el Papa Adriano I envió gran cantidad de cantores desde Roma, que propagaron el Canto gregoriano.
En el siglo XIII, la abadía y la ciudad, como principado independiente, estaban regidas por los abades, que adoptaron el título de príncipes del Sacro Imperio Romano.
Bajo los auspicios del abad Pío (1630-1674) comenzaron a imprimirse libros en la abadía. En 1712, la abadía sufrió el saqueo y el expolio de gran parte de sus tesoros, siendo llevadas muchas obras a Zúrich y Berna.
En la actualidad queda poco del monasterio original medieval. La mayor parte de las edificaciones, incluida la iglesia, se reedificaron en un estilo tardobarroco.
 
 

¿Por qué San Galo?

 

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Planos de St. Gallen, hacia el año 820
Como he señalado antes,  Dobbi trabaja en la reconstrucción del jardín del monasterio con la ayuda de un antiquísimo plano. El monasterio de San Galo conserva un plano de un monasterio diseñado hacia el año 820. Este plano es uno de los documentos histórico-artísticos más importantes de todo el medievo. En él, podemos ver cómo los monjes del siglo IX realizaron un proyecto de monasterio, indicando no sólo la topografía del conjunto, sino también criterios y fórmulas modulares para su construcción según diferentes tamaños. El plano fue dibujado con tinta roja sobre cinco hojas de pergamino, para obsequiarlo al abad Gozberto, aunque se desconoce quién fue el autor.
El plano traza el programa arquitectónico de un conjunto medieval, expresado en una forma, ciertamente muy original, medieval. Ahí están las necesidades que debe satisfacer el monasterio —no listadas, como lo haríamos ahora, sino en un croquis gráfico que muestra la dependencia de unos locales en relación aotros. Es decir, se trata de un programa de necesidades, pero, al mismo tiempo, una guía gráfica de funcionamiento— una especie de organigrama—, todo en un mismo esquema.

¿Y qué hay de los jardines?

 

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He consultado un libro llamado Grandes jardines de Europa: desde la Antigüedad hasta nuestros días de Ehrenfried Kluckert   y allí he descubierto lo siguiente:

“Las investigaciones observan una relación entre los motivos arquitectónicos de la construcción de  villas en la ciudad de Roma y la configuración de los primeros grandes complejos sacro-cristianos. El paraíso de los planos del monasterio de San Galo está trazado de manera similar, aunque también se concibió con específicos fines litúrgicos. Los planos del monasterio de San Galo designan como paraíso los vestíbulos semicirculares que se anteponían como parte abierta o cubierta de la iglesia principal, en el este y en el oeste. Este esquema se puede comparar con los pórticos de las basílicas paleocristianas, como por ejemplo, la antigua iglesia de San Pedro en Roma, de principios del siglo IV. En las iglesias medievales, el concepto de paraíso designa un vestíbulo trazado arquitectónicamente ante la iglesia, donde los creyentes se reunían para prepararse para la misa y se purificaban en una fuente. Según algunos documentos, estos pórticos estaban adoquinados o tenían árboles. El término seto de rosas muestra que el paraíso terrenal también se imaginaba como un jardín de rosas. Los planos de San Galo  designan el vestíbulo de la cara oeste de la iglesia principal como paradisiacum, es decir, campo paradisíacos. A partir de aquí, se puede deducir con bastante seguridad que ese campo estaba plantado.
[…]
Los antiguos planos del monasterio, junto con documentos coetáneos sobre el tema, ofrecen indicaciones más concretas sobre el jardín medieval. Los planos registran varios jardines, entre ellos un jardín herbolario y un huerto, así como las plantaciones del cementerio y el bloque del claustro. El jardín herbolario, que se situaba detrás del complejo formado por la casa del médico y la farmacia, recibía el nombre de herbularius. Es fácil suponer que la estructura se ajustaba netamente a la utilidad. En una esquina ribeteada por arriates estrechos se encontraban dos filas de cuatro eras con hierbas medicinales. La salvia, la ruda y el comino estaban tan presentes como el hinojo o la levística. La menta, la adormidera, el ajenjo y otras hierbas se plantaban en los arriates laterales, donde también estaban la rosa y el lirio, las flores de María, imprescindibles en un monasterio. El pensamiento religioso unido a ello no restringía el aspecto útil. Más bien al contrario, la cercanía entre hierbas medicinales y flores es típica en la síntesis de las concepciones médicas y de las ciencias naturales, religiosas y estéticas de la Edad Media. Se trataba de la salvación divina y del proceso curativo, que dependía de ella. “
 

Y a partir de aquí… las preguntas

 

Teniendo en cuenta que los jardines medievales e construían como imitaciones del jardín del Paraíso y que el jardín y sus atributos se idealizaron para convertirlos en portadores de símbolos… ¿qué simboliza la reconstrucción del jardín para el protagonista?

¿El plano del jardín que sigue Arnljótur se puede considerar “un programa de necesidades y, al mismo tiempo una guía de funcionamiento” para la vida del protagonista?

Si tenéis más curiosidad sobre este tema, podéis ver este vídeo sobre el famoso plano:

 
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