Veinte poemas de amor y un instituto “desesperado”

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Si no te ha dado tiempo de leer los poemas que están en el panel del vestíbulo o, simplemente, quieres leerlos con más calma, aquí están. No olvides votar tus favoritos:

EL AMOR
Luis García Montero
 
Las palabras son barcos
y se pierden así, de boca en boca,
como de niebla en niebla.
Llevan su mercancía por las conversaciones
sin encontrar un puerto,
la noche que les pese igual que un ancla.
 
Deben acostumbrarse a envejecer
y vivir con paciencia de madera
usada por las olas,
irse descomponiendo, dañarse lentamente,
hasta que a la bodega rutinaria
llegue el mar y las hunda.
 
Porque la vida entra en las palabras
como el mar en un barco,
cubre de tiempo el nombre de las cosas
y lleva a la raíz de un adjetivo
el cielo de una fecha,
el balcón de una casa,
la luz de una ciudad reflejada en un río.
 
Por eso, niebla a niebla,
cuando el amor invade las palabras,
golpea sus paredes, marca en ellas
los signos de una historia personal
y deja en el pasado de los vocabularios
sensaciones de frío y de calor,
noches que son la noche,
mares que son el mar,
solitarios paseos con extensión de frase
y trenes detenidos y canciones.
 
Si el amor, como todo, es cuestión de palabras,
acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
 
SONETO DEFINIENDO EL AMOR
                Lope de Vega
 
Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso;no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe.

  
cenefa corazonescenefa corazones
 
               EL DESAYUNO
      Luis Alberto de Cuenca
 
Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.
Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.
Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».

                                       cenefa corazonescenefa corazones

OFERTA DE EMPLEO
Juan Bonilla
 
Preciso señorita de ojos negros,
melena negra derramada en cascada por la espalda,
uno setenta y tres de altura,
estudiante de cuarto de Arquitectura,
domiciliada en Vía Layetana, 17, octavo C, Barcelona,
su teléfono ha de ser el  3 45 67 81
 
Imprescindible que haya leído tres veces
La Gran Eulalia de Paola Capriolo
y que cumpla años (24 esta primavera)
el 17 de abril.
Se ha de llamar Marta Trullols Aymé.
 
Se le propone salir a tomar algo
(aunque no sea en serio)
 
Interesadas llamar al 4 53 17 04.
 
Absténgase quienes incumplan uno solo
 de todos estos requisitos.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
 
                                                                               AMOR
                                                                          Ana Istarú
 
Posología:   Ingiérase cualquier tarde
                         si llueve
                        o si hay extraños astros rojos
                        en el aire,
                        o los hombros arden como estrellas
                        o mares.
Precaución:  Como cualquier
                       milagro de rocío:
                      es frágil.
                      Mantenerse lejos del alcance
                     de los que usan corazón de bolsillo
                      y dejan guardados los besos
                      bajo llave.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
                                                                      PETER PUNK
                                                               Leopoldo María Panero
 
Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
en el cielo están buscando el secreto de la nada
todos los Niños Extraviados.
Peter Punk es el amor y Campanilla su princesa
Garfio busca en vano el secreto de su mano
y Campanilla llora al pie del Árbol extraviado
adonde las sirenas y adonde los enanos
Peter Punk intenta en vano su amor explicar,
en una playa desierta Campanilla lo dejó.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
SONETO DEFINIENDO AL AMOR 
Francisco de Quevedo
 
Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
 
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde con nombre de valiente,
un andar  solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
 
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero paroxismo,
enfermedad que crece si es curada.
 
Este es el niño Amor, este es su abismo.
¡Mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
 
TODAS LAS CARTAS DE AMOR SON RIDÍCULAS
              Fernando Pessoa
 
Todas las cartas de amor son
ridículas.
No serían cartas de amor si no fuesen
ridículas.
También yo escribí en mis tiempos
cartas de amor
ridículas.
Las cartas de amor, si hay amor,
tienen que ser
ridículas.
Pero, a fin de cuentas,
sólo las criaturas que no escribieron nunca
cartas de amor
son
ridículas.
¡Ojalá pudiese retornar
al tiempo en que escribía,
sin darme cuenta de ello,
cartas de amor
ridículas!
La verdad es que hoy mis memorias
de aquellas cartas de amor
son las que son
ridículas.
(Todas las palabras esdrújulas
y también las emociones esdrújulas
son naturalmente
ridículas.)
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
                 Francisco de Quevedo
 
Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama  el agua fría,
y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido:
su cuerpo dejará , no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
 
RIMA XXXIII 
Gustavo Adolfo Bécquer
 
Por una mirada, un mundo;
por una sonrisa, un cielo;
por un beso… yo no sé
qué te diera por un beso.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
SÉ TÚ MI LÍMITE
José Ángel Valente
 
Tu cuerpo puede
llenar mi vida,
como puede tu risa
volar el muro opaco
de la tristeza.
Una sola palabra tuya quiebra
la ciega soledad en mil pedazos.
Si tú acercas tu boca inagotable
hasta la mía bebo
sin cesar la raíz de mi propia existencia.
Pero tú  ignoras cuánto
la cercanía de tu cuerpo
me hace vivir o cuánto
su distancia me aleja de mí mismo,
me reduce a la sombra.
Tú estás, ligera y encendida,
como una antorcha ardiente
en la mitad del mundo.
No te alejes jamás.
                            Los hondos movimientos
de tu naturaleza son
mi sola ley.
                  Retenme.
Sé tú mi límite.
Y yo la imagen
de mí, feliz, que tú me has dado.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
NO ES QUE MUERA DE AMOR….
Jaime Sabines
 
No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.
Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.
Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que me faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.
Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.
Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.
Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos oscuros e incesantes.
Me muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra mente, amor, muero, morimos.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
EL POETA PIDE A SU AMOR QUE LE ESCRIBA
Federico García Lorca
 
Amor de mis entrañas, viva muerte,
en vano espero tu palabra escrita
y pienso, con la flor que se marchita,
que si vivo sin mí quiero perderte.
El aire es inmortal. La piedra inerte
ni conoce la sombra ni la evita.
Corazón interior no necesita
la miel helada que la luna vierte.
Pero yo te sufrí. Rasgué mis venas,
tigre y paloma, sobre tu cintura
en duelo de mordiscos y azucenas.
Llena, pues, de palabras mi locura
o déjame vivir en mi serena
noche del alma para siempre oscura.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
VIVIR O NAUFRAGAR
Ángel Crespo
 
Déjame que me acerque a ti
a mojarme en tu piel,
en el olor
de tu voz, pues ya quiero
vivir o naufragar
de muerte tuya.
                  Déjame
decir para que no
me entiendas las palabras,
igual que el mar no sabe
de vientos.
                  Déjame
dejarme junto a ti:
que yo me ahogue
en la luz de tus hombros,
haga pie
por donde tu cintura.
                            Déjame
beberme el mar,
amar al mar,
al abra de tus ojos.
                            Déjame
dejarme estar, bien hondo,
allá donde solemos,
donde no
se oye la brisa siempre.
Es cuando veo
caer un arco iris, levantarse
un pozo de tus manos
.
O, como suele ser,
cierras el mundo
y sólo hay mar.
                  Un río
somos los dos, andamos
para que yo me hunda
en tus innumerables
olas,
pasamos juntos
por el solo paisaje
que se nos vive.
                  Déjame
cortar todos los árboles.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
LIBRE TE QUIERO
Agustín García Calvo
 
Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que al cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
INVENTARIO DE LUGARES PROPICIOS AL AMOR
Ángel González
 
Son pocos.
La primavera está muy prestigiada, pero
es mejor el verano.
Y también esas grietas que el otoño
forma al interceder con los domingos
en algunas ciudades
ya de por sí amarillas como plátanos.
El invierno elimina muchos sitios:
quicios de puertas orientadas al Norte,
orillas de los ríos,
bancos públicos.
Los contrafuertes exteriores
de las viejas iglesias
dejan a veces huecos
utilizables aunque caiga nieve.
Pero desengañémonos: las bajas
temperaturas y los vientos húmedos
lo dificultan todo.
Las ordenanzas, además, proscriben
la caricia (con exenciones
para determinadas zonas epidérmicas
—sin interés alguno—
en niños, perros y otros animales)
y el “no tocar, peligro de ignominia”
puede leerse en miles de miradas.
¿Adónde huir, entonces?
Por todas partes ojos bizcos,
córneas torturadas,
implacables pupilas,
retinas reticentes,
vigilan, desconfían, amenazan.
Queda quizá el recurso de andar solo,
de vaciar el alma de ternura
y llenarla de hastío e indiferencia,
en este tiempo hostil, propicio al odio.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
             TE  QUIERO
            Luis Cernuda
 
Te quiero.
Te lo he dicho con el viento,
jugueteando como animalillo en la arena
o iracundo como órgano tempestuoso;
te lo he dicho con el sol,
que dora desnudos cuerpos juveniles
y sonríe en todas las cosas inocentes;
te lo he dicho con las nubes,
frentes melancólicas que sostienen el cielo,
tristezas fugitivas;
te lo he dicho con las plantas,
leves criaturas transparentes
que se cubren de rubor repentino;
te lo he dicho con el agua,
vida luminosa que vela un fondo de sombra;
te lo he dicho con el miedo,
te lo he dicho con la alegría,
con el hastío, con las terribles palabras.
Pero así no me basta:
más allá de la vida,
quiero decírtelo con la muerte;
más allá del amor,
quiero decírtelo con el olvido.
 
cenefa corazonescenefa corazones
 
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