Caín de José Saramago, siguiente lectura del Grupo de Lectura “Miguel Catalán”

El pasado lunes nos reunimos de nuevo para comentar la novela de Vicente Luis Mora, Alba Cromm. Antes, como en otras ocasiones, anunciamos la siguiente lectura. En este caso, nos decantamos por Caín, la última novela de José Saramago. Os incluyo a continuación el material que repartimos en la reunión:

Escritor, periodista y dramaturgo portugués, activo en el mundo de las letras hasta el día de su muerte,  ganador del Premio Nobel de Literatura 1998. De padres campesinos, José Saramago nació en un hogar humilde de Azinhaga, en el Ribatejo, hecho que marcó su carácter  y su orientación política.

 En 1925 la familia se trasladó a Lisboa, donde el padre, hombre algo violento,  encontró trabajo como policía. José Saramago, que nunca perdió el contacto con su aldea natal,  ingresó en una escuela industrial en 1934, en la que los estudios técnicos se completaban con estudios humanísticos. Poco después, por problemas económicos, dejó los estudios y entró a trabajar como cerrajero. El tiempo libre lo dedicaba a la lectura, acudiendo periódicamente a la biblioteca del barrio, que debió de leer íntegra y sin guía alguna (“Aquí leí desde los 17 años, trabajaba por el día y por la noche venía aquí, puedo decir que mi vocación literaria se fraguó así”)   Al poco tiempo, cambió de trabajo para dedicarse a tareas administrativas. En 1944 se casó  con Ilda Reis. En 1947 publicó su primera novela, Tierra de pecado, sin mucho éxito y luego pasó veinte años sin publicar nada (“Sencillamente, no tenía nada que decir y cuando no se tiene nada que decir, lo mejor es callar”)  Colaboró con el periódico Diario de Noticias y con varias revistas como crítico literario y comentarista cultural.

Durante la dictadura de Antonio Salazar (1932-1968), José Saramago fue censurado y perseguido y se dedicó a hacer traducciones para una editorial. En 1969  ingresó en  el Partido Comunista Portugués y se divorció poco tiempo después, dejando el trabajo en la editorial para dedicarse exclusivamente a la escritura. En 1974 se sumó a la  “Revolución de los Claveles”, que llevó la democracia a Portugal.

En 1980 obtiene su primer éxito literario con Levantado do chão. Desde 1985  hasta 1994, Saramago se convirtió en presidente de la Asociación Portuguesa de Autores. En estos años saltó a la fama: En Memorial del convento (1981), contando la historia del convento de Mafra, reconstruyó un período histórico cuyo conocimiento resulta necesario con miras a superar la crisis de identidad que aflige al portugués de hoy.

Sus novelas El año de la muerte de Ricardo Reis (1984) y La balsa de piedra (1986) confirmaron sus grandes dotes de narrador.

Entre las obras posteriores (novelas, diarios y otras publicaciones) cabe destacar Historia del cerco de Lisboa (1989),El evangelio según Jesucristo (1991), Todos los nombres (1997), Ensayo sobre la ceguera (1995), Cuadernos de Lanzarote (1997),La caverna (2000), El hombre duplicado,(2002), Ensayo sobre la lucidez (2004),Las intermitencias de la muerte (2005), Las pequeñas memorias (2006),El viaje del elefante (2008), y Caín (2009), su última novela, en la que el autor compuso un mordaz recorrido por varios pasajes del Antiguo Testamento.

 1991 es un punto de inflexión en la vida y la narrativa de Saramago: El evangelio según Jesucristo despertó una polémica sin precedentes en Portugal (¿República laica?) y el gobierno decidió vetar su presentación ante el Premio Literario Europeo de ese año, alegando que dicha novela “ofende a los católicos”. A modo de protesta, Saramago se fue del país y se instaló en la isla canaria de Lanzarote, donde vivió hasta su muerte en compañía de Pilar del Río, periodista española a la que conoció en 1984 y con la que se casó en 2007. Pilar pronto se convirtió en su traductora oficial al castellano. Desde entonces, casi todos sus libros le están dedicados.

 En 1998  ganó el Premio Nobel de Literatura, cuyo Discurso de Aceptación  es quizá uno de los más hermosos que se han escuchado en la Casa de Conciertos de Estocolmo (Aquel que comienza diciendo El hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir”). Se convirtió así en el primer (y único hasta el momento) escritor de lengua portuguesa en recibirlo.

Saramago, siempre provocador,  nunca hizo concesiones de ningún tipo; sobre  su última novela, Caín, declaró: “Que Dios ordene a Abraham matar a su hijo Isaac para probar su fe, esto bastaría para borrar de nuestra cabeza nuestra idea de Dios”.

El Vaticano lo condenó al infierno.

Por su gran obra, ha sido distinguido con numerosos galardones y doctorados honoris causa, como los emitidos por las Universidades de Turín, Sevilla, Manchester, Castilla-La Mancha y Brasilia. Además, ha recibido el Premio Camoes, el equivalente al Premio Cervantes en los países de lengua portuguesa.

CAIM (2009)

“Qué diablo de Dios es éste que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín”.

 

Con Caín, Saramago regresó casi veinte años después al tema religioso. La trama de la obra se basa en varios personajes de los primeros libros  del Antiguo Testamento, Adán, Eva, Caín y Abel, que ocupan un espacio fundamental en la trama y a los que analiza desde una óptica mordaz. Con Caín, Saramago amplía el ciclo iniciado con El evangelio según Jesucristo, insistiendo en los desencuentros de los hombres con dios, ese de las Escrituras que en Caín se nos va revelando como un ser enloquecido, celoso, envidioso, injusto,  calculador y, sobre todo, poco responsable con sus actos.   Saramago nos hace recorrer ciudades decadentes, establos, palacios de tiranos, todo ello impregnado del humor  (por ejemplo, la Torre de Babel en la que se habla euskera y portugués) que  rezuman sus últimas obras. Para Saramago, Yahvé nunca ha sido bondadoso.

 El libro cuenta el periplo de Caín después de haber sido condenado por dios a vagar por la tierra. Caín se da cuenta de que posee el don  de viajar a través del tiempo junto con su burro. Así, transita por varios pasajes del Antiguo Testamento, y es testigo directo de las relaciones de los hombres  con ese dios a quien Caín cuestiona por su arbitrariedad, su crueldad, su vanidad y, también, por su inseguridad:

 Cuando el señor, también conocido como dios, se dio cuenta de que a adán y eva, perfectos en todo lo que se mostraba a la vista, no les salía ni una palabra de la boca ni emitían un simple sonido, por primario que fuera, no tuvo otro remedio que irritarse consigo mismo, ya que no había nadie más en el jardín del edén a quien responsabilizar de la gravísima falta.”

Estas son las palabras con las que se abre el libro y que van a marcar el ritmo de la novela ya que, a partir del momento en que dios dota a los hombres con el don de la palabra, estos van a cuestionar  de forma activa las decisiones de su creador.

Según declaraciones del propio Saramago, la novela es una vindicación de Caín, que lleva una marca en la frente, signo inequívoco de la debilidad de dios. Eligió a Caín porque dios eligió a Abel. Saramago recalcó que Caín y Abel no son personajes históricos sino invenciones de la imaginación humana. Saramago pone a prueba su magia para contar cuentos, heredada d su abuelo materno, contándonos una historia que todos conocemos.  Y lo hace defendiendo su derecho a hacerlo porque, aunque ateo, creció empapado de valores cristianos, respirándolos desde la niñez, que lo hicieron, en parte, como era.

Caín es una ficción en la que Saramago pone a prueba su capacidad narrativa al contar una historia que todos conocemos.

En la presentación del libro y en entrevista publicada por El País (27-8-2009) Saramago afirmó:

«Caín es un ejercicio de libertad. Es el asesino de su hermano (Abel) y no tiene remordimiento», afirmó en la presentación el escritor, que criticó el papel divino por no castigar suficientemente el acto de Caín. Dios tiene «una responsabilidad» en este hecho fatal y «no es de fiar porque no cumple sus promesas», sostuvo.

La Biblia también fue blanco del pensamiento crítico de Saramago: «¿cómo es que personas sencillas de espíritu aceptaron tener en casa algo que debe estar cuidadosamente escondido de las manos de un niño?». El autor se reconoce sorprendido por las historias de «incesto, violencia y demás horrores» que contiene este libro sagrado, que en religiones como el protestantismo es un texto que se toma como un modelo de comportamiento. «Es un manual de malas costumbres», asegura, mientras augura que ‘Caín’, dado que sólo se atiene al Antiguo Testamento seguido por los judíos levantará menos escándalo que ‘El Evangelio según Jesucristo’, vetado por el Gobierno portugués de la época para competir por el Premio Europeo de Literatura.

PARA SABER MÁS…

Vídeo de la presentación del libro Caín en Madrid

 

Entrevista a José Saramago en el programa En noches como esta:

Anuncios

Los comentarios son las opiniones de los lectores, no de la biblioteca ni del IES Miguel Catalán. Todos los comentarios son sometidos a moderación previa. No se aceptan contenidos mal intencionados, difamatorios o publicitarios.

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s